Noticias e Historias de las Misiones

La Crisis Siria desde la Perspectiva de un Misionero en Líbano

24 de octubre de 2013

Muchos refugiados sirios que escapan a través de la frontera hacia el Líbano terminan viviendo en campamentos destartalados como este en el valle de Bekaa.

Mucho se ha informado acerca de la situación de los musulmanes sirios que huyen de su país, pero ¿cómo ha afectado la guerra a los refugiados cristianos? El personal de Christian Aid Misión entrevistó al líder de un ministerio en el Líbano, quien compartió las experiencias de algunos refugiados que le partieron el corazón y le dieron esperanzas de un futuro mejor.

P: ¿Cómo ministra a los refugiados teniendo en cuenta sus circunstancias y desafíos tan difíciles?

R: La mayoría de las veces nos sentamos, hablamos y oramos con ellos. Es muy difícil. Yo sé que no podemos salvar el mundo, pero hacemos todo lo que podemos. La gente llama a la puerta y dice "Por favor, déjenos entrar. Está bien, nos sentaremos en el suelo. Denos un techo. No queremos nada más”. O la gente dirá: “¿Tiene usted alguna ropa para nosotros?, porque nos fuimos de Siria sin nada”. Si podemos servirles comidas, lo hacemos. Tratamos de hacerlo semanalmente. Si podemos ofrecerles más comida, lo hacemos. Nunca proporcionamos comidas de acuerdo a un horario. Nunca almacenamos alimentos en el estante. Todo lo que tenemos, lo cocinamos, y los refugiados nos ayudan.

P: ¿Cuál es la situación actual en Siria y con los refugiados en el Líbano?

R: Lo qué está pasando ahora es que los cristianos están siendo perseguidos, especialmente en las áreas de Maaloula y Alepo. Es un gran problema. Ellos se van de Siria con lo que llevan puesto. Simplemente se van. El Líbano es muy pequeño y el gobierno no está haciendo nada para ayudar a los refugiados. En el Valle de Bekaa, en el Líbano, donde ministramos, ya no hay más lugares disponibles. Los campos están llenos. Es abrumador con tantos niños y familias. Un gran desastre.

Visité a una de las familias. Había alrededor de 25 a 30 personas. Cuando entré en la habitación, por la forma en que estaban comiendo, literalmente me pareció que estaban celebrando la Cena del Señor. Repartían entre sí una rebanada de pan y cada uno tomaba un trozo. Tan mal están las cosas. También en Beirut, si en una casa antes había una o dos familias de refugiados viviendo allí, ahora hay más personas en esa misma casa.

He vivido la guerra, he vivido en desastres, pero nunca vi algo como esto. Ahora lo más importante es estar con los creyentes que sabemos que están siendo perseguidos.

P: ¿Cómo lo están tomando los cristianos en Siria?

R: Lo más difícil es la comunicación. Ellos no salen mucho. Hay una gran soledad, sienten que están solos y nadie piensa en ellos. Tienen miedo y piensan que están solos en toda esta situación. Un hombre dijo: "Alguien quemó un Corán y ellos [los medios] hicieron una gran historia acerca de ello. Aquí enterramos a cristianos todos los días. ¿Por qué no podemos hacer algo al respecto? "Es cierto que no somos el tipo de personas que practican ‘ojo por ojo y diente por diente”. No. Lo alentador es que a pesar de que las cosas son tan difíciles estamos viendo la obra de Dios.

P: ¿Puede compartir con nosotros historias personales de algunas de las familias?

Tal vez la mayor tragedia de la guerra es su efecto en los niños de Siria.

R: Lo que le digo es una cifra muy conservadora, pero encontré al menos entre 15 y 20 niños sin madres ni padres. Sus padres murieron cuando estaban en Siria, y los niños fueron llevados por otros que huían. Un hermano cristiano en el Líbano mencionó que su madre no quería salir de Siria y le decía: "Si nos vamos, van a apoderarse de todo”. El trató de convencer a ella y a otros miembros de la familia para que se fueran. No pudo. En el momento en que estaban hablando de salir, unos hombres entraron en la casa y mataron a todos, sólo porque eran cristianos. Ellos eran creyentes maravillosos, una familia maravillosa. Este hombre perdió a toda su familia. Su madre, su padre, su abuela, y todos sus hermanos. Ese día murieron nueve personas.

Ellos fueron asesinados en una parte de Siria que se suponía iba a ser segura. Cualquier área donde hay cristianos, ellos están en la mira. Ellos [los rebeldes] vienen, masacran a la gente y se van. Lo mismo sucedió en Maaloula. Llegaron por dos días, masacraron a la gente, y luego se fueron. Maaloula es un área donde hay creyentes católicos y ortodoxos. Allí no hay combates. No sé. Ahora es difícil saber dónde hay una zona segura para los cristianos en Siria.

P: ¿Los rebeldes tratan a los cristianos de manera diferente que a los Alawite or Shiite?

R: Sí, porque los cristianos son masacrados. A ellos no les disparan. Así es como uno ve la diferencia.

P: ¿Usted recomienda que cristianos simplemente salgan de Siria?

R: En este tipo de situaciones, usted no puede recomendar a nadie que salga o que se quede. Por dos razones. Si salen, pierden todo. Recuerdo que cada vez que salíamos de la casa durante la guerra en el Líbano, era asaltada y la gente se llevaba todo. Eso es realmente lo que los rebeldes quieren que la gente haga. Quieren asustar a la gente, y cuando las familias están fuera, los rebeldes roban. Por eso matan a las familias, para asustar al vecindario. Ellos quieren que la gente se vaya. Y al mismo tiempo, si ellos no se van, ponen en peligro sus vidas. ¿Y qué hacer cuando usted tiene dos hijos, tres niños, bebés? Usted no quiere ir a un lugar donde no se puede encontrar trabajo, donde no es bienvenido, donde nadie hace nada para ayudarle.

P: ¿Qué están usted y su ministerio haciendo para ayudar a los refugiados? ¿Cuáles son algunas maneras específicas en que usted les está proporcionando asistencia?

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Un ministerio en el Líbano está llegando a los refugiados musulmanes y cristianos ofreciéndoles paquetes de alimentos, medicinas, ropa de cama y otros artículos esenciales.

R: Ahora estamos abriendo varios campamentos, pero no podemos abrirlos al público porque pronto estaríamos abrumados. Sin embargo, reservamos algunos de los lugares para los creyentes. En este momento tenemos más de 6.000 cristianos que tienen tiendas y pequeños lugares para vivir donde comparten baños y otras cosas. El mismo está en las montañas del Líbano. Estamos tratando de ayudarles en todo lo posible con los alimentos y asistencia médica. Otra área en la que estamos trabajando es en el valle de Bekaa. Allí tenemos alrededor de 2.000 cristianos. Ya no quedan lugares en Beirut. Es horrible allí. Los refugiados que se dirigían a Trípoli, en el norte de Líbano, ahora huyen a causa de lo que está pasando allí entre los sunitas y los chiitas. Así que ellos huyen a Beirut o a las montañas.

P: ¿En su opinión, ¿cree que la situación de los refugiados está llevando a muchos miles, incluso cientos de miles de musulmanes a Cristo?

R: Yo no diría cientos de miles, pero he visto miles personalmente. En un reciente viaje oré y lloré con más gente que en toda mi vida, que en todo mi ministerio. Eso puedo decirle. Tenemos reuniones en varias iglesias. Usted ve musulmanes viniendo los miércoles, los jueves, los viernes, los sábados y los domingos. Ellos quieren ser parte de ella.

Un domingo, cuando yo estaba allí, había 200 personas en una habitación. Nosotros dijimos: "Bueno, ya saben que somos cristianos y creemos en Jesús y nos gustaría orar por ustedes". Compartimos el evangelio con ellos. Nunca he visto tanta gente rezando al mismo tiempo en mi vida, nunca. Todos ellos eran musulmanes. Dijimos: "¿Quieren dar su vida a Jesús?" Ellos dijeron: "Sí", y rezaron. No sé si es porque estábamos allí, pero sé que necesitan a Jesús. Eso es todo lo que sé. Eso es lo máximo que podemos darles.

P: ¿Les dicen a otros musulmanes que son cristianos o lo guardan para sí mismos?

Los cristianos enfrentan una intensa persecución en la guerra continúa en Siria.

R: Depende de dónde, y con quién. Estuve en Beirut visitando a una de las familias sirias. En esa pequeña casa había alrededor de 35 a 40 personas. Un hombre entró y dijo: "Tú eres el que los está convirtiendo al cristianismo". Estaba enojado conmigo y miraba a todo el mundo y les gritaba. Eso le da un ejemplo de cómo comparten con otros lo que han visto y qué han orado. Eso es lo que está sucediendo. Algunas personas comparten su fe, otras no. Pero muchos de ellos vienen a nosotros y nos ayudan.

P: ¿Cómo comparte su fe con los refugiados?

R: Sin duda compartimos el evangelio con ellos. Les ofrecemos un Nuevo Testamento. Si dicen que no, no se los damos. Algunos dicen, "No leemos." Allí es cuando los materiales de audio son útiles. A veces los visitamos y no llevamos nada y decimos: "Hola, estoy aquí para verle". Un musulmán me dijo: "¿Puede venir y orar por mi esposa. Creo que esta por dar a luz”. Yo no sabía qué orar. Ella estaba de parto. Le dije: "Vamos a tener que llevar a su esposa al hospital”. Por supuesto ellos no pueden pagar. Le dije: "No hay problema, vamos". Así que yo oré con ella en el camino. La llevamos al hospital. Ella tuvo un hijo. A que no sabe qué nombre le pusieron? Sí, mi nombre.

¿Se imagina? Y esta era una familia musulmana. (Conteniendo las lágrimas) Todo esto es realmente abrumador. Pero Dios es bueno. Debemos centrarnos en eso. Dios es bueno. Tenemos que estar al lado de los creyentes. Estamos allí para ellos. Estamos allí.

Cómo ayudar a los refugiados sirios:

Ore

  • Por las familias de refugiados, ya que han experimentado los horrores de la guerra y enfrentan enormes desafíos en los países donde se han trasladado. Ore para que sus corazones estén abiertos a escuchar y recibir el amor de Jesucristo.
  • Por aliento y la fuerza para los misioneros del ministerio libanés que se sienten abrumados emocionalmente.
  • Por los cristianos que han decidido permanecer en Siria, por su seguridad, por la provisión de Dios para satisfacer sus necesidades físicas y emocionales, y que sean las luces de Cristo en medio de la oscuridad que los rodea.

Contribuya

Necesidades Materiales

  • Un paquete de alimentos para una familia durante una semana (US$ 80)
  • Colchón, manta, almohada (US$ 50)
  • Zapatos y prendas de vestir (US$ 10)
  • Medicinas (US$ 5)

Abrigo

  • Lonas de plástico (US$ 300 – US$ 500). Las familias utilizan esta cubierta para impermeabilizar sus tiendas, que están hechas de madera y chatarra.
  • Estufas (US$ 30 - US$ 40) dependiendo si la estufa utiliza combustible diésel o madera. Pronto hará frio. El ministerio ha solicitado al menos 200 estufas, una por familia.

Alcance Evangelístico

  • Nuevos Testamentos / CD (US$ 5 c/u). Los creyentes que aún viven en Siria desearían utilizar estos materiales para evangelizar a los rebeldes.
  • Gastos de manutención mensuales para los obreros evangélicos en Siria

Utilice el siguiente formulario para contribuir en línea para proporcionar ayuda de emergencia a los refugiados sirios. O llame al 434-977-5650 para contribuir por teléfono. Si prefiere enviar su ofrenda por correo, envíela por favor a Christian Aid, PO Box 9037, Charlottesville, VA 22906. Utilice código el código: 412 COL. ¡Gracias!

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