Noticias e Historias de las Misiones

Abrazando a Cristo y la Tradición en Kirguistán

21 de Noviembre de 2013

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El pueblo de Kirguistán se enorgullece de su herencia cultural. Muchos todavía mantienen tradiciones centenarias y viven en comunidades remotas en las montañas.

Un evento evangelístico en las calles era el último lugar en el que Dinara hubiera esperado encontrarse. Como la mayoría de la etnia kirguís, su familia musulmana seguía las tradiciones religiosas de sus antepasados. Desde niña siempre creyó que la verdad sólo podía ser revelada a través del Islam.

Mientras estaba haciendo una diligencia en su pueblo, Dinara se encontró con un extraño espectáculo: una reunión de cristianos cantando y predicando abiertamente acerca de su Dios. Ella se detuvo en seco cuando el orador compartió cómo Jesucristo cambió su vida.

Consumida por preocupaciones sobre disputas familiares, enfermedades y deudas, la esposa y madre de dos hijos anhelaba la paz. Ella aceptó que alguien orara por sus necesidades. Tres días más tarde Dinara buscó el consejo de un vecino cristiano que había asistido al evento, y le preguntó cómo podría convertirse en una seguidora de Jesús.

Hoy Dinara está creciendo en su fe y disfruta asistiendo a un estudio bíblico. Su marido piensa que ella simplemente está visitando amigos. Sabiendo que se pondrá furioso, ella no se atreve a hablarle a él o a cualquiera de sus familiares acerca de su conversión.

Estos temores son legítimos. Ser un Kirguistán tradicional prácticamente se equipara con ser musulmán. Identificarse como cristiano trae todo tipo de problemas para los nuevos creyentes, incluyendo incomprensión, ridiculización, y en algunos casos incluso el abandono de la familia, que siente que la persona ha despreciado su propia herencia.

Las leyes presentan desafíos para los cristianos

De acuerdo a Operación Mundo, casi el 90 por ciento de los 5,5 millones de habitantes de Kirguistán se consideran musulmanes. La mayoría se adhiere a una forma de Islam tradicional que combina vestigios de prácticas populares con creencias tribales sunitas.

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Un grupo de creyentes reunidos para la adoración y el estudio bíblico.

Las formas más militantes del Islam, sin embargo, son percibidas como una amenaza para el gobierno secular del país. Para combatir el aumento de las presiones de los grupos radicales, en 2005 Kirguistán aprobó una ley contra el extremismo. Leyes religiosas adicionales aprobadas en 2009 endurecieron los controles sobre todas las religiones, pero tuvieron un efecto especialmente negativo en el cristianismo.

Algunas de las prácticas prohibidas por el reglamento fueron el proselitismo, la distribución de literatura religiosa y la educación religiosa privada. Más duro fue el mandato que de que las iglesias y otros grupos religiosos debían tener por lo menos 200 miembros adultos con el fin de calificar para su registro legal. La antigua ley requería sólo 10 miembros para el registro.

Los críticos expresaron su preocupación de que estas leyes violaban la propia constitución de Kirguistán, que en el papel defiende la libertad religiosa. Hoy se teme que leyes más rígidas impulsarán a Kirguistán por el mismo camino que sus vecinos de Asia Central, Uzbekistán y Turkmenistán, donde las actividades religiosas son muy restringidas.

Eliminación de las barreras

A pesar de la resistencia cultural y las regulaciones gubernamentales, Misión Buenas Nuevas (Good News Mission – GNM) ha sembrado la semilla del Evangelio en Kirguistán desde hace más de 17 años. En 1995 GNM abrió la primera escuela bíblica de Asia Central. Los graduados sirven como misioneros a tiempo completos o líderes de la iglesia.

Las ofrendas de Christian Aid apoyan el Instituto Bíblico y eventos evangelísticos como el que Dinara presenció el verano pasado. Tres servicios al aire libre, con música y representaciones teatrales, atrajeron tanto a curiosos como a creyentes. Como resultado, más de 150 personas recibieron a Jesucristo en su corazón, y 30 personas se unieron a iglesias locales.

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Un evento evangelístico realizado el verano pasado.

Más que cualquier otro pueblo de Asia Central, los kirguises se aferran a su modo de vida tradicional. Eso plantea dificultades y oportunidades para los misioneros, que a veces viajan lejos a las montañas para llegar con el evangelio a las comunidades aisladas.

En julio GNM envió un equipo de cinco trabajadores a una aldea pobre en la parte sur del país. Allí hay pocos puestos de trabajo y no hay mucha esperanza de futuro para los jóvenes de la zona. Los misioneros trataron de animar a los residentes con la buena noticia del Salvador que está con ellos en medio de su sufrimiento.

Sasha fue uno de los residentes que desarrolló una nueva perspectiva después que un misionero visitó su casa. Él y su familia enfrentan muchas dificultades en su lucha por sobrevivir en lo alto de las montañas. Cuando el misionero leyó las Escrituras que describen el amor incondicional de Dios por todos sus hijos, Sasha sintió que algo se agitaba en su alma. ¡Él también era un hijo de Dios!

"Sasha estaba sorprendido e inspirado", dijo el misionero. "La primera cosa que hizo fue aceptar a Jesús en su corazón. Ahora está en la iglesia, y dejó de fumar. Todavía es difícil para él encontrar un trabajo estable, pero no se preocupa. Él dice que tiene comida y un hogar”.

Ese espíritu de gratitud es un poderoso testimonio para otros miembros de su familia. Ahora una de sus hijas y su marido están leyendo la Biblia. Y Sasha se emociona sobre el regalo más reciente de Dios para su familia, el nacimiento de una hermosa nieta que lo llena de alegría.

Ore para que más kirguises abracen la verdad de un Padre Celestial amoroso cuyo regalo de salvación es para todas las naciones y pueblos. Ore para que se den cuenta de que como creyentes en Cristo serán ciudadanos honorables dentro de su cultura y en el reino de Dios.

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