Noticias e Historias de las Misiones

La Crisis no ha Terminado para los Desplazados en la Ciudad de Zamboanga

13 de diciembre de 2013

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En esta calle de la ciudad de Zamboanga se ven las tiendas de campaña de las víctimas sin hogar del estado de sitio. Tres meses después de los ataques de los rebeldes, más de 70,000 personas permanecen desplazadas.

Debido a las recientes crisis que han paralizado a las Filipinas, primero el terremoto en Bohol y luego el súper tifón Haiyan en Tacloban, la difícil situación de los habitantes de la ciudad de Zamboanga ha sido enterrada en la avalancha de la cobertura de los desastres por los medios internacionales de noticias.

No es que un terremoto de 7,2 grados de magnitud y uno de los tifones más destructivos que jamás hayan tocado tierra no haya sido significativo. Pero la miseria dentro de Zamboanga tampoco ha desaparecido por arte de magia.

Dos meses han pasado desde que las fuerzas gubernamentales derrotaron a los rebeldes del Frente Moro de Liberación Nacional (FMLN) y recuperaron la ciudad en la isla meridional de Mindanao. El enfrentamiento de 20 días dejó más de 100,000 personas desplazadas y más de 200 asesinados. Los rebeldes musulmanes también secuestraron a unos 180 civiles, entre ellos un pastor, y los utilizaron como escudos humanos. Los rehenes finalmente fueron liberados o escaparon.

El peor daño a la ciudad ocurrió en los distritos de Santa Catalina, Santa Bárbara, Río Hondo, Mariki y Kasanyangan. Los enfrentamientos armados entre el FMLN y los soldados del gobierno obligaron a las familias a huir a refugios de emergencia y al estadio deportivo de la ciudad.

Barrios enteros en poder de los rebeldes fueron quemados, y 10,160 viviendas fueron destruidas.

Como resultado, se estima que el diez por ciento de la población de la ciudad de Zamboanga fue desplazada. Inmediatamente después del conflicto, más de 102,000 residentes fueron alojados en 38 centros de evacuación, muchos de ellos escuelas. Otras 3,600 personas se alojaron con familiares y amigos.

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Una vez utilizado como una cancha de fútbol, el complejo deportivo de la ciudad se ha transformado en un refugio para evacuados hasta que haya viviendas más permanentes.

Cinco días de fuertes lluvias a principios de octubre aumentaron la miseria, ya que los refugiados debieron ser evacuados de algunos de los refugios anegados, incluyendo el estadio, donde muchos habían buscado refugio.

Las condiciones de vida no han mejorado mucho desde el final del conflicto. Según un informe del 24 de noviembre de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, más de 70,000 personas siguen desplazadas en Zamboanga. Aproximadamente 33,000 de estas personas permanecen en 14 centros de refugiados.

Qué hacer con todas las personas sin hogar es un tema importante y todavía no resuelto. Uno de los mayores desafíos es encontrar un terreno disponible para su reubicación. "En respuesta a la necesidad de reubicación de los desplazados, se están considerando 12 sitios: 5 sitios transitorios y 7 sitios permanentes. En tres sitios se han construido Bunkhouses transitorios con una capacidad de alojamiento de 740 familias", dijo el informe.

“Para las familias en el asentamiento informal de Río Hondo y Mariki, donde las casas fueron quemadas, el retorno aún no es posible", dijo también el informe.

Confiando en que la seguridad está completamente restaurada, el 2 de diciembre el gobierno de Filipinas levantó el toque de queda en la ciudad, que había estado en vigencia desde septiembre. El Comité de Gestión de Crisis de la ciudad originalmente había impuesto un toque de queda de 10 horas, desde las 8 p.m. hasta las 5 a.m. El toque de queda fue acortado más adelante a seis horas, desde las 10 p.m. hasta las 04 a.m. y luego a cuatro horas, desde la medianoche hasta las 4 am.

El conflicto había estallado el 9 de septiembre cuando los rebeldes armados con el FMLN allanaron secciones de la ciudad de Zamboanga y enfrentaron a las fuerzas militares. Los rebeldes se dispersaron en los barrios residenciales, donde tomaron rehenes y prendieron fuego a casas y negocios.

Las autoridades filipinas creen que los ataques fueron motivados por el resentimiento por las conversaciones de paz entre el gobierno y un grupo rival del FMLN, el grupo insurgente musulmán conocido como el Frente Moro de Liberación Islámica (FMLI). Los líderes del FMLN temen perder el poder de negociación y que cualquier acuerdo alcanzado entre el FMLI y el gobierno sustituirá el acuerdo de paz con el FMLN en 1996.

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Entre las muchas necesidades de las personas desplazadas que viven en los campamentos de refugiados abarrotados se encuentran el agua potable y mejores instalaciones de potabilización de agua.

El gobierno está negociando con el MILF para la creación de lo que las esperanzas de la población islámica de Mindanao se convertirá en su propia comunidad autónoma. Los separatistas han tratado de establecer su propio estado musulmán en la isla desde hace cuatro décadas.

En un reciente correo electrónico al director de la Division del Sudeste de Asia de Christian Aid, un ministerio local compartió la siguiente información acerca de su alcance a los evacuados de Zamboanga:

En noviembre alrededor de 60 familias alojadas en la escuela bíblica y el seminario regresaron a sus hogares. Sus casas habían sido dañadas y fueron reparadas antes de que ellos finalmente regresaran. Una decena de familias cuyas viviendas fueron quemadas siguen viviendo en el recinto de la iglesia. Todavía hay algunos evacuados que viven en la casa de un misionero. Ellos esperan ser trasladados en breve. Muchas organizaciones cristianas y algunas organizaciones privadas están aconsejando a niños y adultos. Yo voy con Viudas Para Cristo para conversar y compartir la Palabra de Dios con los evacuados. Confío en que la Palabra de Dios que escuchan les hablará. Sigamos orando para que los evacuados que quedan todavía en el complejo deportivo sean reubicados pronto. Los evacuados necesitan nuestras oraciones.

Peticiones de Oración:

  • Por sabiduría y guía para el Comité de Gestión de Crisis de la ciudad de Zamboanga en su búsqueda de una solución a largo plazo para las decenas de miles que quedaron sin hogar tres meses después de los ataques del FMLN.
  • Para que los desplazados internos tengan una alimentación adecuada, vivienda y asistencia médica. La desnutrición y la enfermedad son preocupaciones crecientes.
  • Para que los ministerios de esa área sean una luz para Cristo y suplan las necesidades físicas y emocionales de las personas afectadas por la violencia.
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