Noticias e Historias de las Misiones

Reconstruyendo Templos y Restaurando la Esperanza Después del Tifón

19 de diciembre de 2013

Las congregaciones de Palo y Kananga tendrán servicios de Navidad en sus templos recientemente reconstruidos.

Los creyentes de la aldea Palo se negaron a que la peor tormenta de los últimos tiempos los derrotara. Sí, ellos perdieron sus casas, sus medios de vida y su amado templo, pero la ayuda de un ministerio local es todo lo que necesitaban para comenzar de nuevo.

Después de que el Tifón Haiyan rugió a través de su comunidad costera, ubicada a tres kilómetros de la ciudad de Tacloban, los residentes quedaron agobiados por la pena. La lluvia torrencial, los fuertes vientos y la inundación aplanaron hogares y convirtieron a un templo evangélico en un montón astillas.

Un ministerio filipino asistido por Christian Aid Mission envió equipos de misioneros de varias ciudades y pueblos de la provincia de Leyte para ver cuál sería la mejor oferta de alivio para las víctimas de la tormenta.

"Hemos enviado equipos a las zonas más afectadas. Yo soy un pastor y como conozco a los pastores de las zonas destruidas, aquellos lugares fueron nuestro primer objetivo“, dijo el director del ministerio.

Originalmente los líderes del ministerio habían planeado alquilar un avión C-130 de las Fuerzas Armadas que puede cargar 10 toneladas de ayuda. Sin embargo, gracias a las generosas donaciones de varias organizaciones cristianas, tuvieron fondos suficientes para comprar 15 toneladas de suministros de emergencia.

Los voluntarios llenaron una docena de camiones militares con agua embotellada, 3,000 sacos de arroz, otros alimentos básicos, ropa usada, suministros médicos y tiendas de campaña para refugios temporales.

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Los ministerios locales están proveyendo alimentos para las familias sin hogar.

Muchos residentes, incluyendo pastores amigos del ministerio, habían evacuado la zona durante la tormenta y se quedaron en refugios hasta que las autoridades les permitieron volver a sus pueblos. Cuando volvieron, lo único que reconocieron fue el lugar donde sus casas e iglesias solían estar.

También encontraron equipos de misioneros del ministerio, esperándolos allí para darles la bienvenida.

"¿Dónde está su templo?" Preguntaron a un pastor de Palo.

“Ya no existe. ¿Ve esto?", Respondió, señalando la losa de concreto a sus pies. "Aquí es donde nuestro templo solía estar. Ahora no hay techo, ni paredes, ni sillas".

Como los equipos habían traído motosierras con ellos, comenzaron a trabajar. En primer lugar, despejaron los escombros y la gran cantidad de cocoteros caídos que bloqueaban las carreteras. Con los recursos disponibles cortaron los árboles caídos en tablas que se convertirían en las paredes del nuevo templo. Para el techo recogieron hojas de metal (restos de los techos de edificios destruidos) y construyeron una nueva cubierta para la iglesia.

Dios proveyó todo lo que necesitaban, y en una semana, el equipo de trabajo había reconstruido el templo de Palo.

Ahora que tiene un edificio, la congregación cuenta con un comedor de beneficencia para alimentar a sus miembros hambrientos y a sus vecinos. El líder del ministerio dijo que ya ha comprado más de 800 latas de carne y verduras y más de media tonelada de arroz. Él compra los suministros en Davao y los transporta a Palo en su camioneta.

El alcance en Palo ha sido tan eficaz que el ministerio ha extendido su trabajo a otra área devastada por la tormenta, la aldea Kananga. Sus equipos han reconstruido el templo y están alimentando a los que perdieron sus hogares.

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Las comunidades de las áreas devastadas por la tormenta de la región central de Filipinas están trabajando juntas para reconstruir las viviendas.

Aunque aún queda mucho trabajo por hacer, el líder del ministerio se goza en el resurgimiento de la fe. Él desea que su país se recupere más fuerte que nunca, reconstruido sobre un cimiento firme, con el Señor Jesús como su piedra angular.

"Los pastores de nuestros equipos de trabajo y otros creyentes que viven cerca están compartiendo el evangelio con todos los que vienen para recibir asistencia", dijo. "¡Muchas almas perdidas se han arrepentido de sus pecados y se entregan a Jesucristo!"

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