Noticias e Historias de las Misiones

"El Predicador del Helado" de Bali

6 de febrero de 2014

Este creyente balinés utiliza su negocio de helados como una oportunidad para compartir el evangelio con sus vecinos hindúes.

Apenas son las 9 de la mañana en la ciudad costera de Bali. Pendeta* sujeta con correas una caja amarilla en la parte trasera de su moto y la pone en marcha para comenzar su ronda por la calle principal. Ya puede sentir el calor del sol en su cuello. Va a ser un buen día para los negocios.

Él vira hacia una calle lateral, a través de un barrio residencial con casas modestas y santuarios hindúes. Detiene la moto y llama a la puerta de una casa, pero nadie responde. Sigue a la siguiente casa.

La mujer que abre la puerta lo mira inquisitivamente. Dos niños detrás de ella observan sigilosamente al extraño.

“Es krim! Es krim!” dicen sonriendo.

Pendeta levanta la tapa del contenedor amarillo y saca muestras de su sabrosa mercancía. Les muestra un surtido de sabores de las marcas Campina y Hula Hula: uva, naranja, napolitana y el sabor que hace que los chicos de repente chillen de alegría: helado de judías verdes cubierto de chocolate.

Ahora sonriendo, la madre desaparece brevemente de la puerta y regresa con el equivalente indonesio de US$ 1.75. Pendeta entrega un helado a cada niño. La madre instruye a los niños a que den las gracias y saluden.

"Jesús les ama. Que tengan un día bendecido”, les dice Pendeta mientras se dirige a la casa de al lado.

Pendeta sabe que tiene el trabajo perfecto: Helado que hace sonreír a la gente. Esto los hace sentir bien. Los adultos en particular parecen bajar sus defensas y conversan libremente con él mientras disfrutan el helado.

Tampoco puede quejarse mucho por el clima tropical de Bali, la isla indonesia exuberante donde los turistas van y vienen, pero el verano perdura para siempre. En su comunidad más tranquila fuera de la ciudad, Pendeta prefiere las bendiciones de una vida sencilla con su esposa y tres hijos. Incluso podría presumir que realmente vive en un paraíso terrenal.

Pero hay más en Bali que lo que el turista promedio ve, y Pendeta no es el vendedor promedio de helados puerta a puerta.

Muchos pueblos hindúes de Bali son resistentes al cristianismo. Los nuevos convertidos enfrentan la persecución y la expulsión, a menos que tengan un negocio que la comunidad necesite.

Él es un hombre con una misión. Un comerciante con un mensaje.

Mientras que el clima de Bali es perfecto para la venta de helados, su ambiente espiritual es menos que ideal cuando se trata de la predicación del evangelio. La isla es básicamente un enclave de hindúes, que comprenden el 87 por ciento de su población. Aquí encuentran un refugio dentro de un país que cuenta con la mayor población musulmana del mundo.

Los cristianos no son bienvenidos en muchos pueblos incondicionalmente hindúes. Si un aldeano de Bali se convierte en cristiano, él o ella a veces se ven obligados a abandonar sus hogares y son considerados malditos por sus familiares. Una forma de recibir aceptación es proporcionar un servicio o comercio que la comunidad valore.

Christian Aid Mission asiste a un ministerio de fundación de iglesias de Indonesia, con sede en Bali. Desde 1988, el ministerio ha entrenado y equipado a creyentes de todas partes de Indonesia y los ha enviado de regreso a sus comunidades de origen para fundar iglesias.

Stephen Van Valkenburg, director de la División del Sudeste de Asia de Christian Aid, quien visitó Bali en enero, dijo: "Si el ministerio encuentra en un pueblo a un cristiano comprometido que opera un negocio, en poco tiempo esa persona puede fundar una iglesia, incluso en las zonas más resistentes”. "Ellos siguen esta estrategia cuando envían un fundador de iglesias a un área no alcanzada, o cuando descubren un cristiano que ya vive allí, o si conducen a una persona a Cristo en una aldea".

El misionero recibe tres meses de discipulado y entrenamiento para el ministerio, seguido por otros tres meses de formación profesional en un oficio que le interese. Luego vuelve a su pueblo natal con fondos del ministerio para establecer su propio negocio. El ministerio también le provee US$ 200 por mes durante los primeros seis meses para sus gastos. Esto le permite crear una empresa y comenzar a recibir un ingreso.

Un ministerio de Bali ayuda a los fundadores de iglesias a comenzar pequeñas empresas, como la avicultura.

"El propósito de la empresa es apoyarlo, mantenerlo en la comunidad, y darle oportunidades naturales para compartir el evangelio cuando interacciona con la comunidad", dijo Van Valkenburg.

Después de cinco años se espera que los misioneros hayan fundado una iglesia sana y sean autosuficientes.

Pendeta es uno de los fundadores autóctonos de iglesias que han recibido una formación misionera y ayuda profesional a través del ministerio. Recientemente Christian Aid le dio US$ 200 para comprar un congelador nuevo con el fin de expandir el negocio de los helados. La empresa ayuda a Pendeta a obtener un ingreso, pero aún más importante, le ha abierto literalmente las puertas para que llegue a conocer a la gente de su comunidad y pueda hablarles acerca de Jesús.

El ritmo de vida es más lento aquí, y no es inusual que Pendeta sea invitado a una casa y pase una hora o más con la familia. Cuando se presentan estas oportunidades, él ansiosamente se toma su tiempo para compartir el evangelio. Después de todo, el objetivo de su negocio no es realmente vender helados sino ganar almas.

Cuando no está ocupado con los helados, Pendeta pastorea una iglesia que comenzó hace siete años. Unas 40 personas asisten a los servicios en forma regular.

Sorprendentemente, gracias a los contactos que hizo con la venta de helados, en los últimos dos años ya bautizó a 33 personas.

Algunas de las personas que llevó a Cristo se han unido a su negocio de helados. Eso significa que pueden llevar el evangelio a otras comunidades y fundar más iglesias.

Hasta ahora el ministerio ha fundado 23 iglesias en Bali. Su meta durante los próximos seis años es fundar 500 iglesias entre los 96 grupos no alcanzados de Indonesia.

Durante su visita en enero, Van Valkenburg se reunió con varios fundadores de iglesias como Pendeta, que están operando proyectos de microempresas apoyados por Christian Aid. Una pareja en Denpasar recibió US$ 250 para comprar una secadora para su negocio de lavandería. Ellos ya tienen una lavadora. Una vez que limpian la ropa, llevan los artículos a los hogares, y a veces pasan dos o tres horas en comunión con la familia y comparten el evangelio.

En la región Otabannan, a otra pareja se le dio asistencia financiera para vender albóndigas en su aldea. También esperan vender queso de subproductos de soja para la alimentación de cerdos, y gas para las motocicletas, ya que en la zona no hay estaciones de servicio.

Actualmente el ministerio tiene 37 fundadores de iglesias, pero hay otros 23 que necesitan apoyo. El costo total de capacitarlos, iniciar un negocio y discipularlos es de aproximadamente US$1,250 por cada nuevo misionero. El ministerio también desea comprar 1,000 materiales de enseñanza del evangelio a un costo de US$ 7.50 c/u.

Por favor, ore para que Dios proteja a los creyentes y los utilice como faros de luz en sus aldeas.

*(El nombre ha sido cambiado)

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