Noticias e Historias de las Misiones

Redescubriendo a Dios en Albania

6 de febrero de 2014

Cuando en 1967 el dictador comunista Enver Hoxha declaró a Albania una nación atea, todas las iglesias e instituciones religiosas fueron cerradas. El gobierno incluso prohibió que los padres dieran a sus hijos nombres bíblicos.

"Yo no quería hacerlo".

Por generaciones la familia de Dhimiter* adoró en la antigua iglesia ortodoxa. Sus padres lo dedicaron allí de bebé, comprometiéndose a enseñarle a conocer y caminar con Dios todos los días de su vida. Ahora el adolescente albanes enfrentó un terrible dilema.

Angustiado miró el crucifijo del santuario, las pinturas de los santos que había venerado, los candelabros y los manteles sobre la mesa del altar.

"Cuando toqué esas cosas hermosas me temblaron las manos. No me atrevería a destruir algunas de ellas", recordó.

Los soldados del gobierno apostados en el frente de la iglesia ladraron órdenes amenazantes a él y a los demás chicos para que quitaran y rompieran todo objeto sagrado.

Dhimiter saltó por una ventana, pero no había escapatoria. Alguien lo vio tratando de salir de las instalaciones y alertó a un guardia.

"Me trajeron delante de que todos los soldados", dijo Dhimiter. "Ellos exigieron saber por qué yo no estaba con los otros saqueando la iglesia. Me acusaron de desafiar las órdenes".

Las autoridades fueron a casa de Dhimiter e interrogaron a sus padres. Él temía que su familia fuera castigada, e incluso encarcelada.

Ahora, a los 60 años, Dhimiter recuerda la culpa punzante que sintió de adolescente cuando fue reclutado para unirse a una pandilla juvenil que asoló las iglesias en su ciudad natal de Lushnje.

"Fue un momento difícil para todos nosotros. Cuando las autoridades se enteraron de que mis padres eran creyentes, comenzaron a perseguirlos", dijo. "Fue Dios quien nos ayudó a través de esas situaciones difíciles".

Durante gran parte de su vida, Dhimiter vivió bajo la severa opresión religiosa impuesta por el dictador comunista Enver Hoxha. En 1967 el gobierno prohibió todas las actividades religiosas y declaró a Albania una nación atea. Más de 2,000 iglesias y mezquitas fueron cerradas. La mayoría fueron fuertemente dañadas o destruidas, mientras que otras fueron utilizadas como armerías o almacenes. El clero fue encarcelado y, en algunos casos, ejecutado. Los padres no podían dar a sus hijos nombres cristianos.

Las familias enfrentaban duros castigos si se descubrían Biblias o símbolos religiosos en sus hogares. Como resultado, la mayoría de los padres no hablaban de asuntos de fe con sus hijos, por temor de que éstos inocentemente se lo dijeran a otros niños y toda la familia fuera encarcelada.

En 1985, luego de la muerte de Hoxha, la libertad religiosa volvió gradualmente. En el ínterin, sin embargo, una generación de jóvenes había crecido en una sociedad sin fe. Para los seguidores del Islam, la religión dominante, y del cristianismo, la fe es vista como un sub-producto de la herencia de la familia, con poca relevancia para la vida cotidiana.

Llenando el vacío espiritual

Los niños toman clases de lectura y computación en la escuela de la iglesia, llamada "Escuela de la Victoria".

El pastor Albert "Berti" Dosti ha dedicado su vida a traer a los albaneses de vuelta al Dios de la Biblia. Durante la década de 1980, siendo un capitán del ejército, trabajó con un equipo de comunicaciones que monitoreaba las ondas radiales para cualquier dato que pudiera indicar una invasión estadounidense. Una noche, durante una larga guardia, mientras jugueteaba con el dial, encontró una emisión de Radio Trans Mundial. Esta estación cristiana transmitía un programa de 15 minutos cinco días a la semana en idioma albanés.

Dosti tenía 30 años de edad en ese momento, y sabía muy poco acerca de Dios. Desde la niñez se le había enseñado que Dios no existía. Sin embargo la emisión lo cautivó y comenzó a sintonizarla cada semana, a pesar del riesgo de castigo severo si se descubrían sus acciones.

Dosti con el tiempo se convirtió en creyente y sintió el llamado de dirigir a otros a Jesucristo. Hoy se desempeña como pastor de la Iglesia Evangélica Camino de la Paz, una floreciente congregación de unas 100 personas en la ciudad de Lushnje. Desde su oficina de la iglesia ahora graba mensajes que se transmiten a través de Radio Trans Mundial en toda Albania y Kosovo.

Sin embargo, abrir corazones que durante mucho tiempo estuvieron cerrados a Dios no era fácil. Dosti se daba cuenta de que muchos albaneses, con el ateísmo atrincherado en sus corazones, nunca pondrían un pie en una iglesia ni escucharían un programa de radio cristiana. Necesitaba otro medio, algún tipo de alcance que atrajera a personas de todas las edades y antecedentes culturales, para que tuvieran la oportunidad de escuchar acerca del Salvador.

La visión de Dosti se hizo realidad varios años atrás cuando la iglesia adquirió el edificio de al lado y lo abrió al público para clases de lenguaje y educación vocacional tan necesarias. Debido a la alta tasa de desempleo, muchos jóvenes abandonan la zona en busca de puestos de trabajo en Tirana, la capital de Albania.

Llamada "Escuela de la Victoria", el centro educativo ha superado con creces los sueños de Dosti como un lugar para proporcionar habilidades prácticas y compartir el evangelio.

Seis días a la semana la escuela bulle de actividad. Los estudiantes de primaria y secundaria vienen para una instrucción suplementaria de Inglés y computación, sabiendo que la competencia en estos temas es la clave para su éxito futuro. Las damas de la Iglesia ofrecen su tiempo enseñando clases de costura a la comunidad.

Debido a la demanda de más espacio en las aulas, la Iglesia quiere construir un segundo piso en la escuela.

Los profesores hablan de su fe en Jesucristo y aspiran a ser ejemplos piadosos dentro y fuera del aula. Además de las actividades académicas, se ofrecen estudios bíblicos para adolescentes, hombres y mujeres. Y el cuerpo local de creyentes sigue creciendo.

Un socio de Christian Aid Mission visitó el ministerio de Dosti el otoño pasado y se emocionó al ver los frutos de la evangelización. "Gracias a la escuela la iglesia está llena, y los jóvenes representan alrededor de un tercio de la congregación", dijo. "Algunos son nietos de los creyentes que salieron de debajo del comunismo y ahora pueden hablar del Señor".

"Estos creyentes mayores son la columna vertebral de la iglesia. Porque ellos sobrevivieron a la persecución, lo que los hizo más fuertes", dijo. "Ahora tienen una voz y están hablando con pasión de su Señor. Es una cosa hermosa de ver".

Uno de los miembros de esta columna vertebral es Dhimiter, ahora un anciano de la iglesia Camino de la Paz. Sólo las lágrimas pueden expresar lo agradecido que se siente por poder adorar a Dios libremente después de décadas de silencio. Él está especialmente agradecido de que su nieto de 21 años de edad creció en un hogar donde se exalta a Cristo. Eso es una bendición que Dhimiter nunca da por sentada.

"Dios estaba en mi corazón y mi mente durante todos esos años de persecución", dijo. "Ahora puedo declarar abiertamente que creo en Jesucristo y mi familia también lo hace. Quiero que todos mis amigos crean en Cristo".

Con la creciente necesidad de más espacio, a Dosti le gustaría construir un segundo piso en la Escuela de la Victoria. Con un costo de alrededor de US$ 55,000, él planea construir cuatro salas que se utilizarán para aulas adicionales, cuidado de niños, y una biblioteca.

* (Nombre cambiado)

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