Noticias e Historias de las Misiones

Descubriendo el Amor del Padre en Ucrania

18 de marzo de 2014

Para las decenas de miles de niños sin hogar y con corazones rotos que viven en las calles de las ciudades de Ucrania, cada día es una batalla por la supervivencia.

En medio de la conmoción política y económica de Ucrania, hay un segmento oculto de la sociedad que recibe poca atención, las decenas de miles de niños de la calle.

Usted no los verá porque ellos se refugian en sótanos de edificios abandonados o agachados junto a tuberías de agua caliente en un sistema de túneles que funcionan debajo de las calles de la ciudad.

Para evitar la sensación de hambre y frío, huelen pegamento. Esto puede ofrecerles un escape temporal de la miseria de sus existencias, pero no puede darles lo que más necesitan, la alegría de una familia amorosa.

La mayoría de estos niños son "huérfanos sociales" que tienen al menos un padre en su casa. Cansados de vivir en un ambiente de negligencia o abuso físico, prefieren sobrevivir lo mejor que pueden en las calles donde, al menos, disfrutan de libertad.

Otros niños son demasiado jóvenes para aventurarse por su cuenta. En los confines silenciosos de sus hogares, soportan maltratos y privaciones. El abuso a veces no es detectado por años.

"Hemos visto niños que han vivido situaciones difíciles en su vida, pero la historia de una niña fue impactante", dijo el director de la Casa del Padre (Father’s House – FAH), un ministerio con sede en Kiev que rescata niños huérfanos y abandonados emocionalmente en Ucrania.

“Desde su nacimiento, Valya vivió en una habitación con más de 20 gatos, varios conejos y ratones. Allí comía, dormía y jugaba", dijo. "Ella gruñía como un cachorro y saltaba como un conejo".

La madre de Valya estaba desempleada y sólo parecía preocuparse por su novio. Cuando los misioneros del ministerio se dieron cuenta de las condiciones de vida de la niña, trataron de ayudar a la madre a encontrar trabajo y restablecer el orden en su departamento. Sin embargo, sus esfuerzos fracasaron y Valya fue colocada al cuidado de la Casa del Padre.

Fue un duro ajuste, pero Valya aprendió a comer con un tenedor y cuchara y dormir en una cama. También aprendió a comunicarse con otros niños y adultos, y finalmente comenzó a asistir a la escuela y es una buena estudiante.

Un padre para los que carecen de padre

La historia de Valya tiene un final feliz, pero hay muchos más niños ucranianos descuidados y maltratados que se sienten atrapados por sus circunstancias y no ven ninguna salida. No es sorprendente que los que tienen la oportunidad de huir a la calle enfrenten presiones para comenzar a robar o a prostituirse para sobrevivir.

Según UNICEF, sólo en Kiev hay unos 20,000 niños sin hogar. Aunque la cifra real es difícil de determinar, se estima que más de 100,000 niños y niñas viven en las calles de ciudades de toda Ucrania.

La crisis social no es nueva. Después de 50 años de gobierno comunista, en la década de 1990 Ucrania luchó para abandonar la economía de estilo soviético. El colapso económico llevó a la pérdida de puestos de trabajo, y muchos padres no pudieron mantener a sus familias.

Lamentablemente, en lugar de recurrir a Dios en busca de ayuda, algunos de estos padres buscaron consuelo en el alcohol y las drogas. La adicción condujo a familias destruidas, abuso doméstico y angustia para el creciente número de niños descuidados y abandonados que debieron valerse por sí mismos.

La Casa del Padre suple las necesidades emocionales, materiales y espirituales de los niños en un entorno familiar.

En febrero de 1997 se inauguró la Casa del Padre como un refugio de emergencia para 20 a 30 niños. Aunque la mayoría de los niños eran mayores, algunos sólo tenían 7 u 8 años de edad. Los niños recibieron comidas calientes, baños, ropa limpia y un lugar para dormir. Los misioneros de la Casa del Padre compartieron las Buenas Nuevas del amor eterno de Dios por ellos, y muchos aceptaron a Cristo como su Salvador.

Ahora este ministerio fructífero ofrece atención integral para más de 100 niños a través de su Centro de Atención Social y el Centro de Cuidado Familiar. Para ayudar a los jóvenes a adaptarse a la vida fuera de las calles, la Casa del Padre dirige la "Isla del Tesoro", un campamento de verano de rehabilitación. Allí los niños participan en actividades de grupo y aprenden acerca del don del Hijo de Dios, Jesucristo.

El Centro de Atención Social funciona como un hogar de niños tradicional y actualmente tiene capacidad para 50 niños de 4 a 17 años. El ministerio se encarga de todos los costos, incluyendo comidas, ropa y atención médica. Los residentes reciben educación en las escuelas públicas locales.

Una vez que se considera que los niños están listos para un estilo familiar más íntimo, se los sitúa en edificios de apartamentos especiales pertenecientes a la Casa del Padre. El Centro de Cuidado Familiar consta de cinco departamentos con cinco habitaciones cada uno. En cada departamento, una pareja cristiana cuida a entre seis y diez niños, proporcionándoles un modelo familiar positivo y, en algunos casos, allanando el camino para la adopción.

Nuevos desafíos

El aumento de las tensiones con Rusia y la reciente destitución del presidente de Ucrania, Viktor Yanukovich, ha aumentado las preocupaciones por el futuro político de la nación y su economía ya tambaleante.

La crisis económica y política ha afectado financieramente al ministerio. Se necesitan fondos para comida y otros suministros.

Esta situación también ha dejado a la Casa del Padre en apuros económicos. El director ha pedido a Christian Aid Mission un apoyo adicional, ya que solo el costo del funcionamiento del Centro de Atención Social es de alrededor de US$ 5,500 por mes para comida, electricidad, gas natural, suministros médicos y el personal de apoyo.

“Es obvio que no tenemos la intención de enviar a los niños a otra parte, y haremos nuestro mejor esfuerzo por encontrar comida o dinero para comprar comida. Ayer nos regalaron dos furgonetas llenas de comida", dijo.

"Nos dirigimos a ustedes con un llamado a orar por Ucrania y la situación de la Casa del Padre. Creemos que Dios no nos abandonará”.

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