Noticias e Historias de las Misiones

Plantando Mangos e Iglesias en Bangladesh

13 de marzo de 2014

Un ministerio que funciona entre las tribus de las montañas de Bangladesh cultiva mangos como un proyecto de generación de ingresos y una forma de compartir el evangelio.

Las serenas colinas de Bandarban al sureste de Bangladesh son un universo diferente de las calles abarrotadas de Dhaka, ubicada unos 250 kilómetros de distancia. Y así es como a los Maru les agrada. Amenazados por el empuje del progreso, ellos se aferran a una forma agraria tradicional de vida en medio de casas de bambú y santuarios budistas.

Con un clima tropical y abundantes lluvias, el terreno circundante es ideal para el crecimiento de cultivos básicos de frutas, como plátanos y piñas. También es perfecto para la producción de mangos, el árbol nacional de Bangladesh.

Los Maru (también llamados MRU) figuran entre los 11 grupos étnicos de Bandarban que hasta hace unos 20 años tenían poco o ningún contacto con el evangelio. Hoy en día muchos practican una mezcla de ritos animistas y budistas que incluyen sacrificios para apaciguar a los espíritus del bosque.

Cuando Christian Aid Mission se enteró del deseo de un ministerio de fundación de iglesias de ampliar su alcance a los Maru y otras tribus de las montañas, el director del ministerio respondió con una petición sorprendente. ¡Nos pidió que le ayudáramos a comprar arbolitos de mango!

El objetivo era triple. La plantación de mangos en la zona daría a los misioneros la oportunidad de vivir en los pueblos tribales y establecer relaciones con los mismos. Ellos contratarían trabajadores locales para mantener los árboles y cosechar la fruta, proporcionando así una fuente de sustento para las familias de la aldea. El proyecto también generaría ingresos para el ministerio, con el potencial de producir ingresos suficientes para apoyar a diez o más misioneros.

Eso fue en 2006. El ministerio plantó 2,000 árboles que en los últimos dos veranos produjo un abundante suministro de mangos. El comité del proyecto, que supervisa el cuidado general de los árboles, contrata obreros tres veces al año para cuidar los árboles y cosechar la fruta en junio. Los mangos se venden en un mercado cercano.

Lo más impresionante, sin embargo, es la cosecha espiritual que comenzó mucho antes de la primera cosecha del mango, y que se ha multiplicado como resultado de este proyecto. Desde 1994, el ministerio ha establecido más de 40 iglesias tribales en el distrito de Hill Bandarban, incluyendo dos nuevas iglesias entre los Maru.

"Recibí respuestas"

Rui, un hombre de 45 años de edad, vive en uno de los pueblos Maru donde el año pasado el ministerio construyó una iglesia. Él se enorgullecía de ser profundamente religioso, siguiendo fielmente las prácticas budistas de sus antepasados.

Si él o un miembro de la familia se enfermaban, Rui ofrecía un sacrificio animal a los dioses y diosas, y pedía la sanidad y el perdón de cualquier pecado que hubiera dado lugar a la enfermedad.

“Pero no pasaba nada. No nos curábamos de nuestra enfermedad. No podía conseguir paz en mi corazón”, explica Rui.

Un misionero llegó a la aldea de Rui y compartió un mensaje de un libro sagrado que él llamó "la Palabra de Dios". Rui nunca había oído hablar de ese libro antes, ni había escuchado acerca del Hijo de Dios, Jesucristo, que había bajado del cielo para darle el verdadero perdón y sanidad.

Un hogar típico construido con bambú y con un techo de paja u hojalata.

Rui sabía en su corazón que había cometido muchos pecados. Él constantemente temía que eso traería problemas a su familia. Pero al escuchar acerca del Salvador que dio su vida para perdonar y rescatar a pecadores como Rui del castigo eterno, él se sintió liberado. Cada vez que escuchaba a los misioneros, el mensaje empapaba profundamente su alma.

Hoy Rui es un hombre cambiado. Todavía vive una vida tranquila, pero no puede estar tranquilo acerca de su Dios. Él recibió al Señor Jesucristo como su Salvador personal y fue bautizado. Su esposa e hijos también recibieron a Cristo y fueron bautizados por el mismo pastor misionero. Ahora toda la familia asiste a la nueva iglesia del pueblo.

“Ahora vivo en paz", dijo Rui. "He recibido respuestas del Señor a mis oraciones. Doy gracias a Dios por su amor y bondad hacia mí y mi familia”.

Completando la visión

Muchas tribus de montañas aisladas y desesperadamente pobres tradicionalmente han rehuido las influencias externas, incluyendo gente de Bangladesh provenientes de las tierras bajas y la costa. El proyecto de mango proporciona un ministerio práctico, un "suelo fértil" mediante el cual los misioneros autóctonos pueden ganar la confianza de los pobladores Maru y ayudarles a complementar sus magros ingresos.

Quizás más que cualquier otro grupo en la región, los Maru han demostrado una creciente apertura al evangelio. Después de convertirse en seguidores de Cristo, algunos de ellos se han convertido en fundadores de iglesias y pastores entre su pueblo.

El director del ministerio recientemente agradeció a Christian Aid nuestro continuo apoyo financiero que ayuda a varios de sus 30 misioneros.

"Nuestros evangelistas y misioneros han estado trabajando muy fielmente en las aldeas y pueblos Maru y Chakma, compartiendo y predicando el evangelio de Jesucristo entre los Maru, los Chakma, los Tangchangya, los Khamui, los Bawm, y los Marma", informó el director. "Doy gracias al Señor que el año pasado bautizamos a 10 Marus, 6 Bawm, 6 Chakmas y 3 Marma, un total de 25 personas de diferentes pueblos que han creído en el Señor Jesucristo como su Salvador personal. Hemos realizado casamientos, y hemos dedicado al Señor a hijos de los Bawm y Maru en los servicios de adoración. En la Asamblea Anual de 2013 dos pastores locales Maru y una aldea Chakma fueron ordenados.

Un culto en la Iglesia en las colinas de Bandarban

"Dios ha bendecido nuestra evangelización entre los pueblos tribales. Por la gracia de Dios en el futuro cercano muchos pueblos tribales vendrán a Cristo", dijo.

El otoño pasado, a través de las ofrendas enviadas por Christian Aid, el ministerio compró bicicletas para 16 de sus misioneros y obtuvo libros de texto y materiales para 24 niños de una escuela de la aldea.

El ministerio también patrocina eventos evangelísticos y lleva a cabo cursos de capacitación para pastores y ancianos tribales. A las sesiones de noviembre asistieron 24 líderes de la iglesia que representan a varios grupos étnicos.

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