Noticias e Historias de las Misiones

Construyendo una Nueva Vida en Filipinas

17 de abril de 2014

Para los millones de filipinos que están tratando de restablecer sus vidas, cinco meses después de que uno de los tifones más fuertes en la historia golpeara el centro de Filipinas, es un largo camino hacia la recuperación.

Han pasado cinco meses desde que el tifón Haiyan, una de las tormentas más fuertes registradas que tocaran tierra, devastó las islas de Leyte y Samar en el centro de Filipinas. Eso parece como una eternidad para Regie, que vio la mayor parte de su ciudad reducida a escombros en cuestión de horas.

"La mejor palabra para describir lo que nos pasó y lo que el Typhoon Haiyan nos dejó en Tacloban es pesadilla, "dijo la líder de un ministerio entre los niños apoyado por Christian Aid Mission. "¡Qué experiencia tan traumática para mí y mis hijos. Todavía pasamos noches sin dormir".

Regie y su esposo, Edgar, perdieron casi todas sus pertenencias cuando las aguas subieron a 10 metros de altura. Los fuertes vientos arrancaron el techo, dejándolos sin refugio contra la lluvia que empapó todo lo que habían esperado salvar en el piso de arriba.

La pareja, sus hijos y varios miembros de otra familia se apiñaron en el segundo piso, mientras la tormenta arreciaba. Todos sobrevivieron, pero la hermana de Regie y su familia, que vivían a dos cuadras de distancia, no fueron tan afortunados. Su sobrino cuatro años de edad fue arrasado por la avalancha.

La recuperación ha sido lenta, tanto para la familia de Regie y como para Tacloban. Tal vez fueron buenos deseos cuando los funcionarios dijeron a los residentes de la ciudad que la energía eléctrica volvería para la Navidad. Aunque la electricidad fue restaurada en muchas partes de esta ciudad de 220,000 personas, todavía no ha sido restaurada en su barrio. La limpieza masiva de escombros continúa, y de vez en cuando aparecen cuerpos entre los escombros.

Inmediatamente después de la tormenta, Regie fue a quedarse con unos amigos ministeriales en Cebu. Dos semanas después regresó para comenzar la difícil tarea de raspar el barro y lavar las paredes con cloro para evitar la infestación del moho. Todos los muebles empapados de su familia debieron ser arrojado afuera. El techo y las ventanas debieron ser reemplazados.

"Es difícil seguir adelante cuando uno sabe que todo por lo que ha trabajado duro ya no existe, y que va a tener que comenzar de cero", dijo. "Pero aun así la gracia de Dios es suficiente para nosotros, y a pesar de lo sucedido, seguimos experimentando Su amor y cuidado".

Alimentados por la Palabra de Dios

A medida que su vida retorna a una semi-normalidad, Regie encuentra consuelo concentrándose en aquellos más cercanos a su corazón, los niños. Ella cree firmemente en el versículo: “Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (Proverbios 22:6, RV).

El ministerio imprime los materiales evangelísticos para las clases de escuela dominical y Escuelas Bíblicas de Vacaciones de los niños.

Las palabras evangelismo y discipulado frecuentemente se asocian a la evangelización de los adultos, pero Regie ve la necesidad de instruir a los niños en la Palabra de Dios desde el principio para ayudarles a desarrollar un carácter que honre a Cristo, y los prepare para una vida de servicio fiel al Señor.

"Queremos enseñarles cómo vivir de acuerdo a la manera de Dios para que tengan actitudes correctas en todo", dijo. "Compartimos el evangelio con ellos y les damos la oportunidad de recibir a Jesús en su corazón como su Salvador".

A través de una red de profesores voluntarios, el ministerio de Regie da clases semanales sobre los valores a los estudiantes de las escuelas públicas de la ciudad de Tacloban. Los niños aprenden la importancia de la bondad y la honestidad en las relaciones interpersonales. Los jóvenes reciben instrucción sobre los peligros de las drogas y el alcohol, y se les anima a abstenerse de la intimidad sexual hasta el matrimonio.

Las iglesias locales desempeñan un papel fundamental. Para las actividades después de la escuela, cada domingo por la tarde los niños son invitados a asistir a las reuniones del Club de Buenas Nuevas en las iglesias participantes. Los niños escuchan historias de la Biblia y memorizan versículos bíblicos, aprenden a orar y estudian las misiones y la vida de los misioneros. También disfrutan canciones, refrescos y juegos.

Regie ayuda a capacitar a maestros de escuela dominical y a interesados en la enseñanza del plan de estudios basado en los valores para los alumnos de las escuelas públicas. Recientemente concluyó una ronda de clases de capacitación para maestros de escuela dominical en la Provincia Siquijor y luego lo hará con maestros del sur de Leyte.

El ministerio provee recursos educativos para 80 iglesias de Leyte y Samar. Regie también mantiene una biblioteca en la iglesia de su marido que contiene materiales de evangelización para los niños de las congregaciones de la zona. Por desgracia, esa colección se arruinó en el tifón y poco a poco está siendo reemplazada.

"La pequeña habitación que alquilé para oficina ha sido reparada por el propietario, por lo que ahora tengo un lugar donde poner todos mis nuevos materiales didácticos para la oración y la presentación de informes”, dijo ella.

Sin embargo, la magnitud de los daños de la tormenta sigue presentando desafíos inesperados. "Apenas la semana pasada contraté un camión para entregar los 4,000 libros sobre el evangelio para los niños que pedí desde Manila", explicó Regie. "Puesto que no hay barcos directos desde Manila a Tacloban, los libros me fueron enviados a través de BayBay, Leyte. Debimos Viajar ocho horas para conseguir todos los libros”.

Las cicatrices psicológicas requerirán más tiempo para sanar. Regie dijo que a los niños "no les agrada hablar sobre el tifón”. Mayormente han vuelto a su rutina normal de ir a la escuela y jugar con sus amigos.

Aunque algunos de ellos perdieron sus hogares en la tormenta, ninguno de los niños que participan de los Clubes de Buenas Nuevas murió, ni tampoco ninguno de ellos perdió a sus padres. Sin embargo, 100 niños de las clases de valores del sistema escolar local fallecieron.

Sólo cuando llueve los signos del trauma emocional reaparecen. Los niños se vuelven ansiosos y no pueden concentrarse en su trabajo en clase. Algunos lloran desconsoladamente. Otros sólo quieren ir de prisa a sus casas.

Para ayudarlos a recuperarse, se pidió a los niños que escribieran o dijeran algo que expresara cómo se sintieron durante el tifón y lo que han vivido.

"Seguimos compartiendo el cuidado y el amor de Dios con ellos. Cantamos y jugamos con ellos para hacerles saber que sus vidas pueden volver a la normalidad, no importa lo que haya pasado”, dijo. "A medida que aprenden cómo el Señor los amó y protegió, ellos Le agradecen".

En los Clubes de Buenas Nuevas, los niños disfrutan canciones de alabanza, la oración y juegos.

Regie mencionó especialmente a dos niños en particular que experimentaron un trauma emocional a consecuencia de la tormenta. Debido al apoyo que recibieron, Hannah, una estudiante de segundo grado y David, un estudiante de quinto grado, pudieron terminar sus cursos y recibirán un reconocimiento especial por sus profesores y compañeros de clase.

Su capacidad de recuperación a su vez alienta a Regie. Además de la capacitación de maestros de escuela dominical, ella está desarrollando programas de la Escuela Bíblica de Vacaciones para los niños de Samar y Taclobany.

Luego están las tareas de reconstrucción de su casa. Todavía no han terminado de reparar las habitaciones, y necesitarán un electricista para cablear el interior de la casa.

"Oren por mí y mis hijos, ya que los sentimientos traumáticos siguen ahí. Necesitamos buena salud y fuerza”, dijo.

“Mi más profundo agradecimiento a todos ustedes por ser mis compañeros enseñándoles a los preciosos niños acerca de Jesús. Juntos vamos a ver cómo el Señor hará cosas grandes y maravillosas en la vida de estos pequeños".

Email this page Print this page
SC: WEBCAMSP