Noticias e Historias de las Misiones

Quebrando la Pobreza Espiritual en Burundi

24 de abril de 2014

Después de que una tormenta arrancó el techo de su casa, esta mujer de Burundi, su hermana y diez niños viven en lo que previamente funcionaba como una cocina.

Nyaga* y su hermana Esther* lviven en Giharo, un barrio en el sureste de Burundi, cerca de la frontera con Tanzania. Ambas son viudas, con nueve niños entre las dos. También están criando a un niño con discapacitado cuyos padres murieron de SIDA.

Esta fue la primera familia del pueblo que recibió a Cristo cuando un equipo de evangelistas del ministerio Iglesias Fuente de Vida (Fountain of Life Churches - FOL) les visitó el otoño pasado. Las hermanas convirtieron a su casa de adobe en una casa de oración humilde e invitaron a su comunidad a unirse a ellas.

Cuando el líder del ministerio viajó a Giharo en febrero, las mujeres lo recibieron con lágrimas.

El techo de la casa donde vivían y se reunían con otros para orar fue arrancado por la lluvia y el viento producidos por una tormenta de noche mientras dormían.

El líder dijo: "Dios es tan bueno. Él los protegió y todos ellos salieron de la casa sin ningún tipo de lesión y fueron socorridos por sus vecinos". Sin embargo, ahora la familia no tiene un lugar adecuado para dormir. Todos viven en el pequeño edificio de al lado que era utilizado como su cocina".

A pesar de los daños a su casa, Nyaga y Esther alaban a Dios por Su mano protectora sobre ellas y sus hijos.

La casa también era utilizada como un salón de oración para los creyentes del pueblo.

“Después de que el techo fue arrancado, las 12 personas que oraban en la casa antes de la tormenta continuaron reuniéndose para la oración. También siguieron invitando a otras personas para que vinieran a conocer a Jesús", dijo el líder del ministerio. "Ahora en el pueblo hay 46 creyentes”.

Giharo es uno de los seis distritos o "comunas" de la provincia de Rutana, una región donde la brujería y las tradiciones animistas siguen siendo un elemento fundamental en la vida del pueblo. Los misioneros de FOL son alentados en gran medida por la apertura de la gente en el distrito para escuchar el evangelio y recibir a Cristo. Se emocionan especialmente al ver la transformación espiritual de la comunidad de Nyaga y Esther.

El propósito del viaje reciente del líder ministerio a la aldea fue discipular a algunos de los nuevos creyentes y entrenarlos como evangelistas. El siguiente paso es fundar una iglesia.

"Doy gracias a Dios de que uno de los creyentes del pueblo nos donó un terreno para construir una iglesia", dijo.

Sin embargo, las necesidades de la comunidad son muchas, y la pobreza es un problema abrumador para todos. Las dos mujeres y sus hijos todavía necesitan un nuevo techo para poder regresar a su casa. Hasta que se construya una iglesia, los creyentes también tendrán que encontrar otro lugar para las reuniones de oración.

El ministerio planea proveer Biblias (US$ 12 c/u) para las personas entrenadas como evangelistas, ya que las mismas no pueden permitirse el lujo de comprar una. También necesitan bicicletas (US$ 125 c/u) para que puedan llegar a las personas no alcanzadas del distrito.

Una historia de turbulencia

Lamentablemente, la situación en Giharo es típica de las zonas rurales en todo Burundi, uno de los países más pobres del mundo, donde más del 70 por ciento de la población vive por debajo del umbral de pobreza. Casi todas las familias han sido tocadas por la tragedia, ya sea por conflictos políticos, desastres naturales, el hambre crónica o SIDA.

Se estima que 300,000 personas perdieron la vida entre 1962 y 1993, luego de que décadas de enemistad entre los tutsis y los hutus estallaron en genocidio. Después de la firma de un acuerdo de paz en el 2000, el conflicto se redujo considerablemente.

En el apogeo de la guerra civil, cientos de miles de burundeses huyeron a Tanzania para escapar de la matanza. La mayoría de los campos de refugiados de Tanzania han sido cerrados o están en proceso de ser cerrados, ya que unos 450,000 burundeses han regresado a su tierra natal.

Aquellos que regresan carecen de servicios médicos y educativos básicos. El ciclo sin fin de la hambruna y las inundaciones crea una escasez continua de alimentos. La esperanza de un futuro más brillante es aún más limitada.

Según Operación Mundo, los niños son los que sufren más. Más de medio millón de niños y niñas han perdido al menos a uno de sus padres, y el 45 por ciento de los niños menores de cinco años están desnutridos. Miles de personas han contraído malaria y/o SIDA. Muchos no reciben una educación más allá de la escuela primaria.

Tales inmensas necesidades plantean exigencias a las iglesias de Burundi. Aunque más del 90 por ciento de la población es considerada cristiana, las religiones y las supersticiones tradicionales influyen en la cultura, en particular en las zonas rurales.

Muchos niños en Burundi han quedado huérfanos a causa de la guerra civil y el SIDA.

Christian Aid Mission apoya a ministerios de Burundi como FOL, para que lleven el evangelio a áreas no alcanzadas y funden iglesias que servirán como un faro de luz para los oprimidos.

Después de visitar Giharo, el líder del ministerio viajó al norte, a la comuna vecina de Ruyigi, donde también hay algunas iglesias cristianas. FOL comenzó una iglesia en la aldea de Nyabitsinda que ahora tiene 65 miembros. Es la única iglesia de la zona.

En su camino a Nyabitsinda, el líder del ministerio se encontró con un hombre que guiaba a una docena de niños por un camino de tierra.

"Yo estaba sentado debajo de un árbol porque ese día había caminado 13 millas, y estaba cansado, hambriento y sediento. El hombre me dio agua y yo oré por él y los niños. El hombre me preguntó si yo era un pastor".

"¿Tiene una iglesia por aquí?" preguntó el hombre.

"Sí, pero estoy buscando un lugar para comenzar otra", explicó el líder del ministerio. "Voy a reunirme con algunas personas para enseñarles a hablar a otros acerca de Jesús".

El hombre asintió con una sonrisa. "Me gustaría ir a esa iglesia", respondió. “Este domingo voy a llevar a mi familia a su iglesia para que conozcan a Jesús".

Por favor, oren para que Dios levante muchos evangelistas y misioneros en Burundi que serán fundamentales para guiar a su pueblo a la verdadera paz por medio de Jesucristo y a la renovada esperanza de un futuro mejor para la próxima generación.

* Los nombres han sido cambiados

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