Noticias e Historias de las Misiones

Tres Semanas en Siberia: Cumpliendo la Gran Comisión

5 de mayo de 2014

La temperatura es un poco más cálida este día de febrero, solo 60 grados bajo cero, cuando el convoy de tres vehículos avanza dificultosamente sobre la extensión helada de Yakutia en busca del centro tribal de culto.

El progreso a paso de tortuga es una lección en paciencia. Avanzando a velocidades que varían de 6 a 9 millas por hora (9 a 14 km/hora), el grupo sigue el tortuoso sendero de huellas de neumáticos que tienen al menos la apariencia de una carretera.

Los conductores deben evitar los baches y las grietas en el hielo. El vehículo guía dirige el curso virando de vez en cuando para evitar las acumulaciones de hielo.

Pero el hielo es su amigo. Aunque ahora es difícil viajar, en unos pocos meses será imposible cruzar este camino de hielo, cuando los témpanos gruesos comiencen a derretirse y el río que corre por debajo retorne.

Por eso esta expedición misionera siente tanta urgencia. Durante los meses de verano muchos pueblos indígenas serán inaccesible excepto por bote o helicóptero.

El contingente de 13 misioneros de Rusia y Ucrania ha llegado a la región de Irkutsk para conocer y animar a sus hermanos y hermanas que comenzaron varias iglesias en Siberia. Estos ministros autóctonos, cuya vida se caracteriza por el aislamiento y una multitud de dificultades, anhelan compañerismo.

Las reuniones también presentan oportunidades para llevar a cabo sesiones de planificación, ya que buscan la dirección de Dios sobre la mejor manera de difundir las Buenas Nuevas a los núcleos habitados más remotos del Ártico.

‘Dios está mostrando Su amor por esta tierra’

Durante el viaje de tres semanas, el grupo visitó las comunidades de Vitim, Olekminsk, Lenski, Yakutsk, Mirny, Verkhnevilyuisk y Erbogachen. Asistieron a eventos de evangelismo, conciertos de música y una conferencia de tres días que reunió a los ministros de todo el territorio.

En febrero este grupo de líderes y pastores de ministerios de Ucrania y Rusia hizo una expedición a Yakutia.

Un líder misionero dijo: "Hemos experimentado la poderosa presencia del Espíritu Santo, y vimos cómo Dios está obrando en esta dura tierra. Entre la escarcha, el hielo y la nieve, recibimos una cálida bienvenida de la gente sincera que sirve al Señor en las iglesias locales. Y durante estas reuniones ministeriales, nosotros mismos fuimos renovados espiritualmente con un nuevo sentido de Su amor y cuidado infinito”.

En la aldea de Verkhnevilyuisk, en uno de los servicios de evangelización, 40 personas oraron para recibir a Cristo después de escuchar el evangelio. La mayoría de estos nuevos convertidos son miembros de grupos étnicos que hasta hace poco han tenido poco contacto con la Palabra de Dios.

Todavía queda mucho territorio por alcanzar. Aun entre los grupos que han interactuado en forma limitada con los cristianos, hay una falta de comprensión de quién es Jesús y cómo ser salvo.

El chamanismo, las supersticiones y las prácticas ocultas asociadas siguen dominando a muchas de estas culturas.

Un ministerio de Rusia capacita y equipa a creyentes de cada uno de estos grupos étnicos para que puedan servir como misioneros entre los habitantes de esta región del norte. Como conocen la cultura y pueden hablar el idioma, estos misioneros son bien recibidos en el campo y pueden ganar rápidamente la confianza de la gente.

"Debido a esta gran necesidad, es aún más alentador saber que incluso ahora hay gente dispuesta a servir en estas áreas a pesar de las condiciones de vida difíciles", dijo el líder del ministerio.

Uno de estos sirvientes voluntarios es Andrei, un pastor de una ciudad siberiana con cerca de 4,400 personas. Él recibe a los huéspedes y lleva a cabo cultos de adoración en su acogedora casa de una sola habitación. Una estufa en una esquina proporciona calor a los 30m2 de espacio; los muebles ocupan el resto.

La familia utiliza agua importada, y paga 50 rublos por un barril. Algunos pueblos ni siquiera tienen ese lujo. Ellos sólo transportan bloques de hielo cortados de un río congelado en las inmediaciones, lo almacenan en sus patios y lo derriten cuando es necesario.

Un faro para el evangelio en una aldea remota de Siberia.

Los precios son más del doble fuera de Yakutia, y algunos materiales no se consiguen en ningún momento del año.

También el frío brutal e implacable, la falta del Internet y la escasez de iglesias hacen que esta sea una vida muy solitaria.

"La lista de desafíos es larga, pero cuando nos reunimos con Andrei, él habló feliz de lo que está haciendo, y lo que queda por hacer para difundir el Evangelio", dijo el líder.

Ellos discutieron planes para construir otra iglesia a finales de este año en la ciudad de Andrei, así como en otras comunidades de Yakutia.

Al final de febrero el grupo ucraniano y ruso regresó a su casa, después de una aventura llena de acontecimientos y en última instancia muy positiva. "Aunque hubo averías y pinchazos de neumáticos, los coches quedaron atrapados en los ventisqueros de las carreteras de invierno y en el hielo en el cruce de ríos, los objetivos que nos habíamos fijado antes del viaje se lograron", explicó el líder del ministerio ruso.

"Las iglesias están creciendo, la gente está aprendiendo más acerca de Dios y entre los residentes locales se están levantando ministros", dijo. "Dios está mostrando Su amor por esta tierra. ¡Dios bendiga a Yakutia!"

De las dos iglesias fundadas en Irkutsk en 1994, en la actualidad hay decenas, al menos una en cada ciudad importante de la región. Christian Aid Mission también proporciona asistencia para los viajes de equipos evangelísticos de música, una escuela de formación misionera y un programa de rehabilitación de drogas y alcohol, que ha ayudado a cientos de personas a superar sus adicciones y disfrutar de una nueva libertad en Cristo.

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SC: MIR