Noticias e Historias de las Misiones

Más allá del Aula - Los Graduados del Instituto Bíblico Llegan con el Evangelio a Todos los Rincones de Nepal

13 de mayo de 2014

Muchos de los graduados del instituto bíblico regresarán a sus propias comunidades tribales para servir como fundadores de iglesias y pastores. El instituto es dirigido por un ministerio que ha enviado misioneros a trabajar entre 47 de 300 grupos étnicos de Nepal.

Los 18 alumnos de un instituto bíblico de Nepal que se gradúan este sábado están deseosos de ponerse sus togas y birretes y salir a perseguir sus sueños. Pero estos estudiantes no buscan fama o fortuna.

Ellos son la última cosecha de misioneros y líderes de la iglesia que están dispuestos a sacrificar todo para llevar las Buenas Nuevas de Jesucristo a su propio pueblo.

No les será fácil compartir su fe. Algunos fueron rechazados por sus familias y expulsados de sus aldeas cuando se convirtieron en cristianos. Aunque el gobierno de Nepal ha relajado algunas de sus leyes religiosas, la persecución continúa en todo el país. Y la elección de una vocación en el ministerio prácticamente garantiza una vida de penurias y privaciones.

Pero los creyentes nepalíes toman su fe en Cristo muy en serio. Ellos calculan el costo de servir a su Señor. Antes de que estos estudiantes pisaran el instituto bíblico ya habían hecho la siguiente promesa como parte de sus ritos de bautismo:

  • Estoy dispuesto a dejar a mi familia si es necesario, si hay persecución.
  • Estoy dispuesto a renunciar a mi herencia familiar.
  • Estoy dispuesto a perder mi trabajo.
  • Perdonaré a los que me persigan y amorosamente compartiré el evangelio con ellos.
  • Estoy dispuesto a ser golpeado e ir a la cárcel.
  • Estoy dispuesto a dar mi diezmo y ofrendas para honrar al Dios a quien sirvo.
  • Estoy dispuesto a morir por Cristo.

¿Difícil?, sí. ¿Imposible?, no. Sólo los más comprometidos con el Señor y su vocación sobrevivirán las pruebas que se avecinan.

Una Luz Brillante en Nepal

Christian Aid Mission contribuyó con ofrendas para ayudar a construir una residencia para mujeres.

El fundador de un instituto bíblico no denominacional dijo: "Cuando comenzamos nuestro ministerio, encontramos que muchas iglesias no tenían ningún líder calificado. También tuvimos la visión de llegar a muchos grupos tribales de Nepal, donde el evangelio no ha sido predicado. Queríamos dotar a los nuevos creyentes con la Palabra de Dios para que pudieran convertirse en líderes efectivos en el ministerio”.

En 1988, el líder del ministerio y su esposa comenzaron un programa de entrenamiento en su hogar. Quince estudiantes constituyeron la clase inaugural. Ellos necesitaban un edificio más grande y, finalmente, encontraron un pequeño edificio para alquilar, pero el propietario informó acerca de sus actividades religiosas a las autoridades.

Debido a la persecución, durante siguientes los años debieron cambiar la ubicación del instituto bíblico 21 veces.

En el año 1994, con ofrendas especiales de Christian Aid Mission, compraron un terreno donde construyeron un edificio permanente. Más tarde Christian Aid también proveyó fondos para la construcción de un dormitorio de hombres y, más recientemente, una vivienda para mujeres. La mayoría de los estudiantes viven en el campus porque sus aldeas están ubicadas a varios días de viaje desde la ciudad.

Los aspirantes deben cumplir con criterios específicos. Deben haber sido seguidores de Cristo al menos durante tres años antes. También tienen que presentar una carta de recomendación de su pastor y un certificado de bautismo de su iglesia.

Sin embargo, los estudiantes no pueden pagar la matrícula, y muy pocas congregaciones cuentan con recursos para patrocinarlos, por lo que el ministerio cubre la mayor parte de los gastos. El costo promedio de matrícula, alimentos y materiales de la clase por estudiante es de US$ 35 al mes.

El líder del ministerio dijo: "Pedimos a la familia o a la iglesia del estudiante que contribuyan con dos dólares al mes, o lo que puedan".

Muchos futuros estudiantes escuchan acerca del impacto de la escuela y desean recibir su formación misionera. Algunos deben ser colocados en una lista de espera. La inscripción al instituto podría fácilmente duplicarse si tuvieran más recursos.

Lo que comenzó en el año 1988 como una serie de sesiones de capacitación de corta duración, ahora se ha convertido en un programa universitario en toda regla. La mayoría de los estudiantes completan sus 96 créditos del curso en tres años.

El plan de estudios incluye clases fundamentales de estudios bíblicos, historia de la iglesia y las religiones del mundo, con un enfoque en la administración de la iglesia, la evangelización, la fundación de iglesias y el discipulado.

Los estudiantes pasan nueve meses cada año tomando clases en la escuela. Los otros tres los pasan en el campo, donde trabajan bajo la tutela del pastor del pueblo y van a un área no alcanzada a predicar y establecer iglesias caseras.

Como requisito para su graduación, durante los tres años del programa, cada estudiante debe fundar tres congregaciones (de aproximadamente 15 personas cada una).

El objetivo es doble: Capacitar a los estudiantes en sus puestos de trabajo, y una oportunidad para que el ministerio evalué el carácter y el temple de estos futuros líderes cristianos.

El líder del ministerio explicó: "Queremos asegurarnos de que están comprometidos, que han sido llamados por Dios, que aman al Señor y aman a la gente. Si toman su trabajo en serio, entonces van a cumplir estas condiciones".

Desde 1992, trecientos hombres y mujeres de todo Nepal han hecho precisamente eso y han recibido sus diplomas. Algunos se convierten en pastores y maestros de escuela dominical. Otros sirven como misioneros a diferentes grupos tribales, fundan iglesias y discipulan a los nuevos creyentes.

Después de graduarse, estos misioneros, ahora equipados y entusiastas, vuelven a servir en sus pueblos de origen. Si ya no son bienvenidos allí a causa de su fe cristiana, ellos reciben asignaciones para trabajar en una comunidad diferente, o incluso con otros grupos étnicos.

La clave del éxito, dice el líder del ministerio, es desarrollar relaciones con la gente en el pueblo y asimilarse.

"Ellos se convierten en una parte de la comunidad. La gente del pueblo ve que trabajan duro junto a los demás. Cuando las personas se enferman, los cristianos rezan por ellas. Los creyentes piden a Dios que bendiga los cultivos y de a los habitantes del pueblo buena salud", dijo.

"Cuando la gente oye eso de un cristiano, quiere saber más acerca de su fe. Ellos lo ven como una bendición para su pueblo. Con el tiempo lo aceptan a él y al mensaje del evangelio”.

Preparando a una futura generación de líderes

Algunos graduados del instituto bíblico se encuentran entre los primeros creyentes de sus aldeas. Cuando vuelven a casa, llevan a más personas a Cristo y les ayudan a crecer en su comprensión de la Palabra de Dios.

Este misionero vende alfombras como un negocio a tiempo parcial para ganar ingresos para su familia.

Los 50 alumnos que componen el grupo actual del instituto bíblico representan 26 diferentes grupos étnicos de Nepal. Colectivamente, los misioneros del ministerio han trabajado con 47 de los 300 grupos étnicos de Nepal, muchos de las cuales antes eran grupos no alcanzados.

Un graduado trabaja con la tribu Musahar en una comunidad de la selva, donde la mayor fuente de peligro no es los perseguidores, sino los animales salvajes. Las serpientes, los tigres, los rinocerontes y los elefantes deambulan por el territorio. Siete familias de la zona han recibido a Cristo, y el año pasado el ministerio celebró un servicio de bautismo para ellos. Ellos se reúnen para el culto, pero no tienen un templo.

Paul, un miembro del pueblo Mondol, fue brutalmente golpeado cuando decidió seguir a Jesús. El líder del ministerio se hizo cargo de él en su casa durante tres meses, y luego lo envió como misionero a la tribu Tharu, ya que no podía volver a su propia comunidad. Él fue allí solo y comenzó a predicar.

Desde entonces, Dios ha bendecido abundantemente los esfuerzos de este fiel servidor. Paul ha guiado a varias personas de la zona de Cristo. El ministerio compró un pequeño terreno y la construcción del primer templo está en marcha. En una nota personal, Pablo también encontró una esposa entre los Tharu. La pareja espera su primer hijo para finales de este año.

El mayor desafío de los fundadores de iglesias y pastores es encontrar un medio estable para mantener a sus familias. Cuando estos misioneros comienzan, el ministerio les proporciona algún tipo de asistencia financiera. También reciben "dinero semilla" para iniciar proyectos de generación de ingresos, como la agricultura o la cría de ganado. Las congregaciones locales, aunque limitadas en recursos, contribuyen con lo que pueden para apoyar a su pastor. Agradecidos por lo que tienen, estos humildes creyentes dan sus primeros frutos, a veces cabras o gallinas, otras veces rábanos y pepinos, y los ponen junto al altar como su ofrenda al Señor. Las ofrendas son distribuidas después entre los más pobres de los pobres en la aldea.

Cientos de iglesias han sido iniciadas por ex alumnos del Instituto bíblico, y la clase que se gradúa este año también está lista para dejar su huella en Nepal para la gloria de Dios.

Ellos se dan cuenta de que habrá dificultades y oposición, pero como soldados valientes de la cruz, pueden avanzar con confianza, sabiendo que Dios les dará todo lo que necesitan para lograr sus propósitos.

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