Noticias e Historias de las Misiones

Llevando la Palabra de Vida a Vietnam

20 de mayo de 2014

Un ministerio en Vietnam ha traducido la Biblia en varios idiomas tribales y durante los próximos seis años planea traducir el Nuevo Testamento para otros 20 grupos étnicos.

"¡Si no abandonas tu fe, apuñálame ahora con este cuchillo!"

El Sr. K.* no podía creer la petición del jefe de la aldea. Sus manos sudaban, sosteniendo el cuchillo que el anciano le había entregado.

El Sr. K. respondió: "Somos amigos. Nunca podría cometer un acto tan terrible".

El anciano se enojó más. "Tú has traído juicio sobre todo el pueblo por adorar al dios de los extranjeros", dijo. "Para mí es mejor morir ahora que enfrentar la ira de la gente y de los espíritus".

El Sr. K. no sabía qué hacer. Dos meses atrás había entregado su vida a Jesucristo con alegría. La gente en su aldea Hmong pensó que había perdido el juicio. Sin embargo, el insulto más grande ocurrió cuando el señor K. y su familia retiraron el altar de su casa. Él le dijo a sus familiares que ya no ofrecería sacrificios de animales a sus antepasados.

La mayoría de la gente comenzó a evitarlo. Pocos visitantes venían a su casa. Ahora, un amigo que tenía en alta estima prácticamente le rogaba que lo matara.

Sabiendo que este incidente no sería el último, el Sr. K. se alejó a toda prisa. Poco tiempo después funcionarios de la aldea y un contingente de la policía de fronteras se presentaron en su casa. A diferencia de la confrontación con su amigo, esta petición exigió una respuesta ineludible e inmediata.

"Usted ha creado temor y conflicto en la gente", le dijeron. "Abandone su nueva fe o abandone el pueblo".

La decisión fue clara para el Sr. K. Reunió a su familia y se fue del pueblo. El encontró refugio en un campo de su propiedad en las colinas cercanas. Allí nadie lo molestaría.

Después de que el Sr. K. se fue de la aldea, un residente entró en la casa abandonada y colocó un nuevo altar. Los habitantes del pueblo sacrificaron un pollo, convencidos de que tenían que pedir perdón a sus antepasados por los malos actos del Sr. K.

Llegando a las tribus no alcanzadas de Vietnam

Tristemente, la actitud de este pueblo del norte de Vietnam hacia uno de los suyos que pone su fe en Jesús refleja actitudes arraigadas de sospecha y la ambivalencia hacia el cristianismo. Por lo menos las autoridades locales les dieron al Sr. K. y a su familia la opción de establecerse en otro lugar. En otros casos similares, el nuevo creyente puede ser arrestado, golpeado severamente o incluso asesinado por supuestamente haber transferido su lealtad a Cristo.

Stephen Van Valkenburg, director de la Division del Sudeste de Asia de Christian Aid Mission dijo: "En el Vietnam de hoy, la persecución es más un problema entre las tribus recluidas en las montañas que en las grandes ciudades. Ellos creen que el cristianismo es una religión extranjera, y se les ha enseñado a ver todo lo extranjero como una amenaza".

A pesar de la persecución, más iglesias Hmong están brotando y floreciendo en las tierras altas del norte de Vietnam.

Aunque el gobierno comunista ha logrado crear un clima de desconfianza nacional hacia "las religiones extranjeras", es irónico, tal vez, que algunos de los grupos étnicos más marginados del país son los que experimentan el movimiento más rápido hacia el cristianismo.

Los Hmong son uno de los grupos minoritarios más grande entre los 54 grupos étnicos dispersos por todo Vietnam. Ellos viven mayormente en las tierras altas del norte y apenas sobreviven cultivando arroz "seco" y maíz en zonas despejadas del bosque. En las aldeas más remotas estos montañeses siguen siendo resistentes a las influencias externas, celebrando su cultura y practicando las creencias religiosas animistas de la misma manera en que sus antepasados lo hicieron cientos de años atrás.

De acuerdo con la Operación Mundo, a finales del año 1980 casi no había cristianos entre los Hmong. En 1975 los misioneros occidentales fueron expulsados del país, dejando a los creyentes autóctonos de Vietnam la responsabilidad primordial de difundir las Buenas Nuevas de Jesucristo a su gente.

Hoy se estima que en Vietnam hay 400,000 creyentes Hmong. Ese número siguen creciendo porque los misioneros Hmong hacen grandes esfuerzos para formar comunidades domésticas en algunos de los asentamientos más aislados de las montañas.

Otras minorías están experimentando una apertura similar a las Buenas Nuevas de Dios, pero todavía hay 22 grupos étnicos que no tienen cristianos.

Christian Aid Mission asiste a cuatro ministerios vietnamitas que están enviando misioneros a compartir el amor del Padre con varias tribus poco o no alcanzadas. Llegar a estos pueblos es la mitad de la batalla, porque los misioneros deben viajar en moto, bicicleta o incluso a pie para proporcionar alimento espiritual y fundar iglesias.

Una vez que establecen una pequeña congregación necesitan literatura cristiana como Biblias, materiales de discipulado e himnarios.

El proceso no es tan simple como comprar Biblias y distribuirlas en las zonas rurales. Las Biblias deben ser traducidas al idioma local.

Un ministerio en Vietnam ha traducido la Biblia en varios idiomas tribales y durante los próximos seis años planea traducir el Nuevo Testamento para otros 20 grupos étnicos.

Esta misma organización también ha traducido el Antiguo Testamento a siete idiomas y tiene previsto hacer lo mismo por otros 11 grupos étnicos.

En 2014 les gustaría imprimir 1,000 copias del Antiguo Testamento en el idioma Hmong y otras 1,000 copias en el idioma Mnong. Cada copia cuesta aproximadamente US$ 8.

TEl líder del ministerio informó que tienen misioneros en los grupos étnicos Tho (población: 68,000), Giay (población: 40,000), Khang (población: 10,000), Bo Y (población: 1,800) y Brau (población: 400). También les gustaría enviar pastores a iglesias caseras de vietnamitas que viven en Laos y Camboya.

Sufriendo por amor a Cristo

Segun la Lista Mundial de Vigilancia del 2014, Vietnam ocupa el 18o lugar entre los países que más persiguen a los cristianos. Es decir, tres puntos por encima de la clasificación del año pasado.

Las leyes gubernamentales aprobadas en 2004-2005 y en 2013 concedieron a los grupos religiosos el derecho de registrarse legalmente. La situación es mejor que hace una década, cuando hubo una importante ofensiva contra las iglesias caseras. Cientos de pastores fueron capturados y encarcelados. Muchos desaparecieron y nunca más se supo de ellos.

La Iglesia Evangélica de Vietnam (divisiones norte y sur) ha sido reconocida oficialmente por el gobierno, ya que tienen otras denominaciones más pequeñas. Sin embargo, a la mayoría de las iglesias que solicitan el registro se les niega el estatus o deben cumplir con estrictas regulaciones. Las congregaciones no registradas enfrentan hostigamiento y el cierre forzado por el gobierno.

La persecución es peor para los grupos minoritarios como los Hmong. Debido al fuerte sentimiento anti-occidental, las tribus aisladas ven al cristianismo como una amenaza para la sociedad. Como resultado, los edificios de las iglesias son quemados y los creyentes son brutalmente castigados o asesinados.

Este grupo de creyentes autóctonos está recibiendo capacitación en liderazgo y discipulado cristiano.

La situación es especialmente dolorosa para los pastores tribales que han sido encarcelados por su fe. Otro ministerio apoyado por Christian Aid informa que unos 250 pastores han sido encarcelados, la mayoría de los cuales provienen de tribus Ede, Mnong y Jorai de las tierras altas centrales de Vietnam.

Sin el esposo en el hogar, las esposas y los hijos de estos pastores luchan por sobrevivir. El ministerio desea ayudar a 60 familias, proveyéndoles 300 dólares por año (US$ 30 por mes) a cada una.

El líder del ministerio compartió en una carta al personal de Christian Aid: "Los pastores encarcelados sufren por falta de alimentos y medicinas, y se ven obligados a realizar trabajos forzados. Varios de ellos han muerto en la cárcel. Un par de pastores han sido liberados, pero están muy débiles, enfermos o discapacitados. Ellos siguen viviendo bajo vigilancia, incluso después de su liberación".

"Todavía tenemos dificultades reuniéndonos directamente con las familias de otros pastores encarcelados. La policía local las mantiene bajo vigilancia directa. Ellos no pueden salir de su área sin permiso de la policía. Por eso distribuimos el apoyo a las familias a través de los pastores o líderes de la iglesia cercana. Ellos utilizan diferentes maneras de llegar a las familias, ya que es muy peligroso para ambas partes", dijo.

El ministerio también envía ayuda financiera a las familias para que puedan hacer un viaje anual para ver a sus maridos y padres en la cárcel. Se les permite una visita de una hora.

Otras formas de persecución es prohibir a los cristianos el acceso al agua potable. En algunas comunidades del sur de Vietnam el gobierno proporciona pozos. Sin embargo, los creyentes no pueden usarlos a menos que nieguen a Cristo y se comprometan a participar en la adoración de sus antepasados u otros dioses.

La situación es diferente en los pueblos y ciudades de Vietnam, donde los creyentes tienen más libertad para vivir su fe. Sin embargo, las iglesias deben estar legalmente registradas, y los eventos evangelísticos deben ser aprobados por el gobierno.

Van Valkenburg dijo: "Si los cristianos se reúnen dentro de las cuatro paredes de una iglesia aprobada, pueden tener programas de evangelismo, discipulado y hacer casi cualquier cosa que quieran, siempre y cuando el gobierno pueda mantener control sobre ellos. El problema viene cuando hacen algo sin la autorización del gobierno".

Tal vez lo más notable es el crecimiento explosivo de los evangélicos. De acuerdo con Operación Mundo, entre 1975 y 2010 se multiplicaron nueve veces. Entre los católicos y las denominaciones protestantes en la actualidad hay más de 8 millones de creyentes en Vietnam.

Van Valkenburg agrega: "En Vietnam ha habido un movimiento muy activo y progresivo de los cristianos. Con el tiempo los líderes del país han visto que los cristianos son respetuosos de la ley, no son perjudiciales y no están tratando de derrocar al gobierno. Ellos son ciudadanos útiles y productivos que son una bendición para sus comunidades".

En todas las regiones del país, los creyentes autóctonos están haciendo conocer a Cristo, y la gente de todas las tribus esta respondiendo.

*Nombre cambiado

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