Noticias e Historias de las Misiones

De la Ruina a la Restauración: Las Micro-Ofrendas Ayudan a los Sobrevivientes del Tifón en Filipinas

29 de mayo de 2014

El Pastor Dimitrio, sosteniendo una Biblia, recibió un subsidio de US$ 500 para completar la reconstrucción de su iglesia. La estructura original fue destruida por el tifón Haiyan en noviembre del 2013.

Este mes Ivy Sánchez Bray, una miembro filipina del personal, y su esposo, Bill Bray, presidente de Misión Estudiantil de Ultramar en Charlottesville, Virginia, viajaron a las Filipinas para visitar los proyectos de reconstrucción emprendidos por varios ministerios que reciben asistencia de Christian Aid Mission. Ellos se sienten alentados por la fortaleza de los sobrevivientes del tifón, pero advierten que el camino a la recuperación no ha hecho más que comenzar.

Ivy y Bill comparten sus observaciones en el siguiente informe:

Cada pequeña cosa cuenta. Incluso pequeñas ofrendas en efectivo iluminan los corazones desalentados en la estela del súper tifón Haiyan en las Filipinas. Ya pasaron casi ocho meses desde que el huracán más grande en la historia devastara las islas del sureste. Sin embargo, para muchos que viven en los barrios rurales, la ayuda aún no ha llegado. Sólo en las Filipinas la tormenta dejó 6,268 muertos y 1.9 millones de damnificados.

Muchos pastores locales y misioneros autóctonos continúan realizando cultos al aire libre, porque no pueden reparar los techos de paja y las paredes de sus templos en ruinas. Otros siguen viviendo bajo lonas y refugios temporarios. Los misioneros, que a menudo subsisten con 50 centavos o un dólar al día, corren el riesgo de sucumbir a la desesperación, y es ahí donde las pequeñas ofrendas y las donaciones de semillas procedentes de los patrocinadores están marcando una enorme diferencia.

Las micro ofrendas de US$ 300 o US$ 1,000 pueden proveer el empuje necesario para poner la reconstrucción en marcha. Una vez que reciben madera, ladrillos o chapa, los pastores reciben ayuda de hombres que donan la mano de obra, y pueden recaudar más fondos locales para terminar la tarea. A menudo sólo la promesa de ayuda es suficiente para que comiencen la construcción.

¡Usted podía ver la luz de la esperanza y la fe volver a los rostros de estos misioneros mientras recibían los paquetes de ayuda!

Durante nuestra visita de 10 días pudimos ver 19 de los 29 proyectos de reconstrucción que los ministerios locales supervisan en las zonas remotas y olvidadas de Bugtong, Concepción, Panlaitan, Sagrada y la Salvación. El tifón Haiyan afectó a 11 millones de filipinos, desplazando a más de 6 millones de personas.

Los pastores y misioneros locales recibieron donaciones en efectivo durante un almuerzo en la iglesia Amor de Cristo, en el centro de Busuanga. Esta iglesia, construida con bloques de hormigón, sobrevivió la tormenta y ha sido el centro no oficial de la labor de socorro.

El Pastor Pinagpala es el presidente electo de la asociación ministerial local, y ha coordinado voluntariamente las actividades de socorro, utilizando las ofrendas de los patrocinadores de Christian Aid para ayudar a estas agencias misioneras. Entre los pastores existe un amplio consenso sobre cuales son las iglesias y las viudas más necesitadas, por lo que la ayuda ha sido distribuida cuidadosamente en varias zonas rurales.

Leticia, la esposa del pastor, delante de la choza de bambú que sirve como el hogar actual de la pareja.

Mi familia es de Cavite, en la isla norte de Luzón. Yo nací y crecí en Manila, pero tengo familia en esta región y conozco la situación en Palawan íntimamente. Bill y yo visitamos anteriormente Palawan y participamos en reuniones de evangelización entre los muchos grupos étnicos que componen la población.

Muchos pastores se conmovieron visiblemente cuando les dijimos que la ayuda que distribuimos provino en su mayoría de jubilados de los Estados Unidos, quienes también viven con ingresos limitados. Muchas de las viudas están recibiendo ayuda de otras viudas pobres en los Estados Unidos.

El reverendo Dimitrio Balbutaun nos dijo: "Díganle a nuestros amigos americanos que agradecemos de todo corazón el apoyo de aquellos que están ayudando a nuestra obra aquí". Él pastorea la Iglesia Bíblica Kiwitt en Sitio Sagrado, en Busuanga. Los cultos se llevan a cabo en una parte despejada de la selva, a unos 50 metros de la carretera costera principal.

El Pastor Dimitrio habla tagalog, el idioma nacional, inglés y el dialecto local de Cuyunin. Él y su esposa son fundadores de iglesias pioneros en un pueblo que no tiene otra congregación. Su esposa, Leticia, es de Kiwitt y habla Cuyunin, su lengua materna. Ellos son ideales para este trabajo pionero. Después de criar a 12 hijos en la capital provincial de Coron, se retiraron y se mudaron aquí para comenzar una iglesia pionera el año pasado, justo antes de la tormenta. Su casa fue destruida, por lo que comenzaron de nuevo en un lugar mejor.

Ya tienen tres familias y cada domingo hay una asistencia media de 20 personas. Una subvención inicial de 10,000 pesos (aproximadamente US$ 230) les ayudó a construir bancos, un púlpito y una choza de “nipa” de 10”x10” (3 metros x 3 metros). En esta estructura viven, cocinan, duermen y almacenan todos sus bienes terrenales. No tienen ni electricidad ni agua corriente. Sin una fogata o una linterna, después de la puesta del sol están en la oscuridad total.

"Nuestros hijos ya se han ido, por lo que podemos darnos el lujo de vivir así", explicó.

La pareja ya ha comenzado la construcción de un templo más grande con paredes de nipa. Con una nueva donación de US$ 500 que recibieron de un ministerio local, ellos esperan poner el techo y las paredes antes de la temporada de lluvias que comienza a fines de agosto. “Nipa" es una paja de bambú o Anahaw entretejida, frágil y fácilmente destruida por los ciclones tropicales, pero barata y fresca en el calor abrasador. Cuando pueden la reemplazan por bloques de hormigón y chapas.

Palawan es un conjunto de 1,700 islas al oeste de la ciudad de Tacloban, en Leyte. El 8 de noviembre de 2013 Tacloban fue casi borrada del mapa por la tormenta gigante. La ciudad y la provincia circundante recibieron la mayor parte de la cobertura de los medios de comunicación, y la mayor parte de la ayuda. Ésta vino de filipinos en el extranjero, organizaciones benéficas y agencias gubernamentales de todo el mundo. Los estadounidenses fueron especialmente generosos, pero poco de la ayuda fue enviada a los cientos de pequeñas islas afectadas por la tormenta.

Estos rollos de paja entretejida se utilizarán para la construcción de los muros de la nueva Iglesia Bíblica Kiwitt.

La pobreza en las Filipinas es endémica y severa. Aunque el salario mínimo obligatorio es poco menos de US$ 10 al día, la mayoría de la gente en las islas rurales subsiste con menos de US$ 1 al día. La mayoría todavía vive de la pesca, pequeñas huertas, y el sueldo del jefe de la familia, que lo comparte con su familia extendida. La electricidad, la atención médica e incluso el arroz no forman parte del presupuesto familiar.

Los misioneros, los fundadores de iglesias y los pastores pioneros que trabajan entre estas masas pobres por lo general viven en el mismo nivel que los habitantes del pueblo donde sirven. Es normal que estos pastores complementen sus ingresos con el dinero obtenido de la pesca y la agricultura. Sin embargo, esto agota su energía y les deja poco tiempo para las visitas y el trabajo de discipulado. Como resultado, el crecimiento de las iglesias de Palawan ha sido lento y estancado, a pesar del evangelismo exitoso y los periódicos avivamientos.

El pastor Pinigpala compartió con nosotros: " Aquí el problema principal es el desaliento. Los pastores más jóvenes a menudo renuncian a su llamado cuando llega el momento de enviar a sus hijos a la escuela, sintiendo que deben elegir entre la obra del Señor y su deber con su familia. La ayuda de Christian Aid está marcando una gran diferencia".

Email this page Print this page
SC: MIR