Noticias e Historias de las Misiones

Escape de Mosul

24 de julio de 2014

Desde hace siglos, Mosul ha sido un bastión cristiano en Irak. Con la toma de la ciudad por el grupo radical ISIS, muchos cristianos huyeron a la región kurda más hospitalaria.

Después de casi 2,000 años de tradición cristiana, a partir del 19 de julio, por orden de los militantes que tomaron el control de la ciudad iraquí el mes pasado Mosul, todos los creyentes han debido evacuar la ciudad.

Hace una semana los dirigentes del Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS) emitieron un decreto declarando que los cristianos en Mosul tienen tres opciones: Convertirse al Islam, pagar un impuesto especial llamado jizya, o ser ejecutados. A las familias se les dio un plazo hasta el mediodía del sábado para evacuar. Según el anuncio, si los cristianos no cumplían: "Ellos no tendrían otra cosa que la espada".

Hasta dos semanas atrás varios cientos de familias cristianas todavía vivían en Mosul. La mayoría de los residentes cristianos ya habían huido de la ciudad, hacia el norte, a la región controlada por los kurdos del país.

Esas familias restantes que fueron parte del éxodo definitivo salieron sólo con la ropa que llevaban puesta. Algunos fueron detenidos en puestos de control en el borde de la ciudad, donde hombres armados confiscaron sus coches y sus pertenencias personales, incluyendo teléfonos celulares y dinero.

Los creyentes ancianos o que no pueden viajar fuera de la ciudad se enfrentan a un problema muy diferente. Según la Agencia Internacional Asiria de Noticias, 15 familias asirias con miembros que no eran lo suficientemente sanos como para huir optaron por convertirse al Islam. El periódico The New York Times informó que cinco familias cristianas consintieron en una conversión forzada al Islam porque tienen miembros que están muy enfermos para aventurarse fuera de Mosul.

Durante las últimas seis semanas, un ministerio basado en el Medio Oriente ha ayudado a 40 familias a escapar de Mosul. Christian Aid Mission ha suministrado fondos para proveer comida, ropa, atención médica y vivienda. Todas las familias son creyentes de trasfondo musulmán que han enfrentado un gran peligro debido a su conversión al cristianismo.

El líder del ministerio envió este relato de primera mano a Stephen Van Valkenburg, director del área de Medio Oriente de Christian Aid:

La semana pasada recogí a otras ocho familias de Irak. Las cosas son muy difíciles para los que se quedaron y no quieren irse. Las familias de trasfondo musulmán que llegaron parecían soldados heridos volviendo de la batalla. Por supuesto que no traían nada con ellos, salvo un poco de ropa. No podían hablar mucho. Incluso cuando llegamos a nuestro destino, donde permanecen actualmente, estaban demasiado asustados para hablar. Estaban en shock.

En Mosul habían estado viviendo en el infierno, un trauma después de otro, más allá de lo que podían soportar. Dejaron todo atrás. Desde el mes pasado han sido víctimas de abuso emocional y físico. Quedaron marcados de manera permanente por las tácticas brutales. Ellos aman a Jesús y querían quedarse en Mosul para ser testigos, pero las palizas y los asesinatos fueron más de lo que podían soportar.

Antes de dejarlos en sus viviendas temporales tomamos juntos una taza de té. Les dije: "Lo siento, pero tengo que ir ahora. Ya es tarde y hay que descansar". Un hombre me agarró del brazo y me dijo: "Por favor, quédese. No nos deje". Se podía ver que tenía miedo. Yo era su única fuente humana de seguridad.

Los cristianos iraquíes están cansados de la persecución y la guerra.

Cuando comencé a orar, las lágrimas empezaron a correr por mi cara. No pude terminar la oración. Los miré y pude ver que habían pasado por muchas cosas. Decidí quedarme con ellos hasta que casi todo el mundo se hubiera dormido. Un hermano pidió que oráramos por algunos cristianos de origen musulmán que se habían negaron a irse y querían servir al Señor en Mosul a pesar de todas las amenazas que estaban recibiendo.

Por favor, oren con nosotros por estas nuevas familias. Oren especialmente que podamos encontrar un lugar para que se queden. Sólo tenemos este lugar por una semana, tenemos que encontrar otro lugar. Oren por los niños, ya que todavía están en estado de shock.

Oren por dos de las mujeres. Podíamos ver que estaban profundamente heridas, incluso en un nivel físico, habiendo sufrido violaciones y abuso extremo. Oremos para que el Señor les de fuerza durante estos días difíciles. Sin la ayuda de Dios, nunca se recuperarán de este trauma.

Ahora estas familias están con nosotros. No tenemos más remedio que cuidar de ellas. Necesitan descansar, un lugar para vivir, comida, oración, y mucho, mucho de la gracia de Dios.

Hace una década, se estima que había 60,000 cristianos en Mosul. Esas cifras bajaron después de varias oleadas de ataques contra los cristianos después de la invasión estadounidense del 2003 y la destitución de Saddam Hussein, el líder iraquí.

Antes de la toma de posesión en junio de ISIS, la población cristiana en la ciudad era de alrededor de 35,000 personas.

Mosul es la capital de la provincia de Nínive, en el norte de Irak, que se encuentra al otro lado del río Tigris, en la antigua ciudad asiria donde el profeta Jonás predicó alrededor del siglo octavo antes de Cristo.

La Mezquita del Profeta Younis (nombre árabe de Jonás), situada al este de Mosul, alberga un sepulcro que se cree que es el lugar de entierro de Jonás. A principios de este mes se recibieron informes no confirmados de que los militantes ISIS habían destruido la tumba, junto con muchos otros santuarios antiguos de la región.

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