Noticias e Historias de las Misiones

Llamado a la Misericordia de Dios en los tiempos del Ébola

11 de agosto de 2014

Desde marzo, cuando se produjo el primer caso de Ébola en la nación africana de Guinea, más de 1,700 personas han contraído el virus mortal y más de 900 de ellas han muerto.

La enfermedad se extendió rápidamente a los países vecinos de Sierra Leona y Liberia, algunos de los países más pobres del planeta y menos equipados para manejar una epidemia.

Sierra Leona ha declarado el estado de emergencia. Liberia ha cerrado sus escuelas y puesto en cuarentena a varias comunidades. El gobierno también ha ordenado que todas las empresas sin instalaciones para lavarse las manos se cierren, lo que probablemente se aplica a la mayoría de ellas, debido al hecho de que el país ha estado sin agua y electricidad durante los últimos 20 años.

Después de tres guerras civiles, Liberia carece incluso de la infraestructura básica, y la mayoría de la población carece de empleos.

Según James Cuffee, líder del Ministerio Compañerismo Evangélico en Cristo (Christ Evangelical Fellowship Ministries - CEFM) asistido por Christian Aid Mission en Liberia, la mayoría de los liberianos tiene que caminar dos o tres horas para llegar a la clínica más cercana. Cuando una miembro embarazada de una de las iglesias que él fundó estaba por dar a luz, él y sus compañeros de trabajo tuvieron que transportarla durante la noche en una carretilla hasta el pueblo más cercano con una clínica. Ella dio a luz en el camino, y cuando por fin llegaron a su destino, ninguno de los médicos estuvo dispuesto a salir de la cama para asistirla.

Este es el tipo de cultura en la que el Ébola se ha afianzado. No sólo las clínicas en Liberia son pocas y distantes entre sí, sino que carecen de suministros básicos como guantes, máscaras e instrumentos estériles.

El 27 de julio, uno de los médicos mas importantes de Liberia murió de Ébola. Ahora, temerosos de contraer la enfermedad, muchos trabajadores de hospitales se niegan a ir a trabajar.

"Uno de mis primos, que trabajaba en un hospital local, perdió su vida", escribió Cuffee a Christian Aid Mission en un informe reciente. "Las familias están perdiendo miembros de sus familias. La mayoría de la gente tiene miedo".

Durante varios años Cuffee ha estado tratando de recaudar fondos para completar la construcción de una clínica para aldeanos pobres. Todavía está sin terminar, ahora, durante el peor brote de Ébola de la historia.

Un despiadado asesino

Una enfermedad dolorosa, el Ébola progresa rápidamente en sus víctimas. Las personas infectadas inicialmente comienzan a tener síntomas parecidos a la gripe, como fiebre, dolor muscular y dolor de garganta. Estos síntomas se intensifican rápidamente con vómitos y diarrea. En ese punto, las víctimas suelen tener sólo 10 días antes de que los capilares comiencen a desintegrarse y comiencen las extensas hemorragias internas y el sangrado externo por la boca y los ojos.

El miedo se ha apoderado de comunidades enteras, ya que la gente ha visto a amigos y miembros de su familia morir de esta manera agónica. Los aldeanos están evitando a las mismas personas que han venido a ayudarlos, ya que se han extendido rumores de que los trabajadores sanitarios extranjeros están perpetuando la enfermedad. Una comunidad en Guinea amenazó con atacar a un equipo médico, y la policía tuvo que intervenir en un disturbio fuera de un hospital de Sierra Leona.

No comprendiendo que el virus se propaga a través del contacto con fluidos corporales, como la sangre y el sudor, los aldeanos están llevando a los enfermos a los brujos locales o piden que sus pastores pongan las manos sobre ellos.

El contacto físico con los cadáveres de las víctimas de Ébola plantea un riesgo especialmente alto de infección y, sin embargo, las familias continúan realizando los rituales funerarios tradicionales de Liberia, que incluyen el lavado de los cuerpos antes de enterrarlos.

Para frenar la propagación de la enfermedad, el presidente de Liberia ha ordenado que los cuerpos de las víctimas del Ébola sean cremados. Sin embargo, no ser capaz de honrar a sus familiares fallecidos en la forma tradicional sólo ha acentuado el sufrimiento de los liberianos", y ha demostrado ser demasiado difícil para algunos, que han tomado en secreto los cuerpos de sus seres queridos de los hospitales donde murieron.

"Los 14 años de guerra civil en nuestro país cobraron más de 250,000 vidas y destruyeron millones de dólares de propiedades", escribió Cuffee. "Ahora, mientras estábamos alabando a Dios por el breve momento de paz, viene esta enfermedad mortal que está destruyendo vidas de nuevo".

¿De dónde viene?

Los trabajadores médicos en África Occidental están mal equipados para manejar el brote de Ébola

Los expertos han sugerido que el brote de Ébola está vinculado a la práctica africana común de comer carne de animales silvestres, que incluye a los murciélagos de la fruta, huéspedes naturales del virus.

Un murciélago de la fruta que tenía el virus probablemente fue consumido por la primera víctima en Guinea. Y probablemente venía de Lofa, una densa selva Guinea que abarca Liberia y Sierra Leona, y que proporciona a los cazadores de estos tres países una fuente abundante de monos, venados, roedores, murciélagos de la fruta, y carne de otros animales silvestres para vender en los mercados.

Los gobiernos de África Occidental han prohibido la venta de carne de animales silvestres, pero eso no ha impedido que los mercados las vendan o que los locales las compren.

Por generaciones los africanos han consumido carne de animales silvestres sin daño. Cuando era niño, Cuffee acompañó regularmente a su padre en viajes de caza a la selva, donde desarrolló el gusto por el cerebro del mono, la mejor parte, afirma.

Estos manjares de la selva son un alimento básico de la dieta africana, y muchos no están dispuestos a renunciar a sus comidas favoritas, debido a un riesgo que ellos ven como pequeño o inexistente. La oferta y la demanda sigue siendo fuerte, y los cazadores entran continuamente en los oscuros recovecos de Lofa, no sólo el origen probable del brote actual de Ébola, sino también el mismo lugar que produjo el gran brote de VIH en la década de 1980....

¿Y ahora qué?

Durante casi 30 años, James Cuffee ha compartido el evangelio con su propia gente en Liberia. Aquí ora con un hombre que desea recibir a Cristo como Salvador.

Más del 70 % de la epidemia ha ocurrido en los cruces fronterizos, y los gobiernos de África occidental los han aislado y colocado policía y personal militar. Sin embargo, antes de que lo hicieran, el virus se extendió a Nigeria cuando un hombre de Liberia infectado con Ébola huyó al país. Antes de morir en un hospital, contagió al médico que lo trató.

El 1 de agosto, los dirigentes de Guinea, Sierra Leona, Liberia y Costa de Marfil se reunieron con la Organización Mundial de la Salud para lanzar un plan de US$ 100,000,000, parte del cual consiste en evitar que la enfermedad se propague fuera de sus fronteras.

En este punto, controlar el virus es la única opción disponible para estos países, ya que actualmente no hay cura para el Ébola.

Al Dr. Kent Brantly y a Nancy Writebol, dos misioneros de Bolsa del Samaritano, que contrajeron la enfermedad mientras trabajaban en Liberia, se les dio una droga experimental que mejoró notablemente sus condiciones. Este medicamento, sin embargo, todavía no ha sido aprobado para uso humano.

Mientras tanto, los cristianos dentro de los países afectados se han unido para pedir la misericordia de Dios. Cuffee participó en una reunión interdenominacional de líderes de la iglesia en Liberia, que se han comprometido a ayunar y orar por su nación entre el 6 y el 8 de agosto.

Cuffee escribió: "Nos hemos puesto de acuerdo para estar juntos. Debemos unirnos en la fe e invocar la intervención del Señor para sanar a nuestra tierra y su gente".

Desde 1986, el Ministerio Compañerismo Evangélico en Cristo, dirigido por James Cuffee, ha compartido el amor y el mensaje de Jesús a través de Liberia, fundando iglesias y discipulando a los creyentes. En este tiempo, cuando muchos tienen miedo e incertidumbre, Cuffee y sus colaboradores misioneros están guiando a la gente a la certeza y la esperanza que se encuentra sólo en Cristo.

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