Noticias e Historias de las Misiones

Mensajero De Dios para la Juventud de Ucrania

21 de agosto de 2014

Una cruzada de evangelización era el último lugar donde Irina hubiera esperado encontrarse. La joven de 23 años de edad prefería pasar sus tardes de fin de semana fumando y bebiendo con sus amigos. ¿Para qué le servía Dios, de todos modos? No impidió que su padre alcohólico abusara de ella y de su hermano pequeño. Tampoco ayudó a su familia cuando su casa en Crimea se quemó.

Después del incendio su familia se mudó a Rivne, una ciudad en el oeste de Ucrania, a vivir con la abuela de Irina. Ésta fue quien primero le habló de Jesús cuando irina tenía ocho años de edad.

Irina dijo: "Ella siempre oró por nosotros. Me llevó a la iglesia, y fue allí donde aprendí más acerca de Dios. Mi madre finalmente recibió a Jesús en su corazón. En cuanto a mí, crecí apática y no quería oír la Palabra de Dios".

Ante la insistencia de su madre, Irina aceptó ir con ella y su abuela a una cruzada de un evangelista de Ucrania que se celebraba en su ciudad.

Las palabras del evangelista, Slavik Radchuk, traspasaron su corazón. Allí, de pie en medio de una multitud de varios miles de personas, sintió como si él le estuviera hablando directamente a ella.

"¿Alguien aquí siente que su vida es un desastre? ¿Ha hecho malas decisiones? ¿Siente que las decisiones de otras personas le han causado daño?"

Irina miró los cordones de sus zapatos para evitar el contacto visual con alguien, pero sus oídos estaban atentos a cada palabra que él decía.

"Esta noche tengo buenas noticias para ti", Radchuk dijo a la multitud. "Dios te ama. Tú eres de gran valor para Él, no importa lo que haya sucedido en tu vida. Él te ama tanto que ha dado a su Hijo, Jesús, para morir por tus pecados, para que puedas ser salvado. Él no quiere que alivies tu dolor a través de las drogas o el alcohol. En cambio Él quiere que clames a él. Él quiere rescatarte. Hoy es el día de salvación. No pierdas esta oportunidad de ser salvo".

Irina parpadeó para contener las lágrimas. Apenas podía creer que estaba aceptando su invitación, uniéndose a cientos de otros jóvenes que estaban pasando hacia adelante para llegar al altar.

"Mientras seguía a otros a la parte delantera, me di cuenta de que el incendio de la casa en Crimea había sido parte del plan de Dios de salvación para mí y mi familia", dijo. "Años atrás, cuando vi cómo nuestra se quemaba, me enojé con Dios por haberlo permitido. Pero en el día de la cruzada, me arrepentí y lloré y agradecí a Dios. Fue a causa del fuego que nos mudamos aquí, y ahora puedo recibir la cosa más valiosa, la salvación de mi alma".

Viviendo su propósito

Desde la disolución de la Unión Soviética en la década de 1980, Ucrania ha ganado notoriedad como uno de los países más evangelizados de la región. Eso es muy lejos de la intensa opresión religiosa que Slavik Radchuk experimentó de niño, creciendo en un pueblo cerca de Rivne durante la era comunista.

En aquellos días, la mera posesión de una Biblia significaba tres años en prisión. Nadie podía predicar abiertamente. Radchuk recuerda a la edad de seis años caminando con su padre a una iglesia clandestina. Tres veces por semana su padre salía de casa a las 5 de la mañana y caminaba 16 km ida y vuelta para asistir a un servicio de adoración.

Cuando tenía 14 años, el joven Radchuk acompañó a su padre a Bielorrusia. Allí fueron a una reunión en una iglesia subterránea a la que asistieron más de 200 personas.

"Mi padre se volvió hacia mí y me susurró: "Es hora de que comiences a predicar". Radchuk recordó: "Yo hablé durante 20 minutos, compartiendo un mensaje de Hechos 12 acerca de cuando el ángel ayudó a Pedro a escapar de la prisión".

"Terminé con una oración, y casi inmediatamente después de que dije 'Amén', la policía secreta irrumpió en la casa. Ellos preguntaron: "¿Quién estaba predicando? Afortunadamente vieron que yo era sólo un niño y no me hicieron daño".

Si saberlo en ese momento, ese fue el comienzo de un llamado para toda la vida de Radchuk al púlpito. En 1988, tan pronto como la libertad religiosa regresó a Ucrania, él y otros creyentes organizaron una cruzada evangelística en Rivne. Los pesimistas le dijeron que no esperara más que unos pocos cientos de personas. En lugar se presentaron unas 20,000 personas durante el evento de dos noches, y 500 de ellas hicieron profesiones públicas de fe.

Desde entonces Radchuk ha realizado cientos de cruzadas en Ucrania, Rusia, Europa Oriental y Asia Central. Él habla en plazas públicas, estadios deportivos e iglesias, por lo general atrayendo a multitudes que van de 3,000 a 15,000 en cada caso.

Sólo en 2013 predicó el mensaje de salvación a más de 55,000 personas en 49 cruzadas. Más de 6,000 personas, en su mayoría jóvenes, pasaron adelante para recibir a Cristo.

Al principio de su ministerio, Radchuk realizaba hasta 350 cruzadas al año, a veces tres en un día. Sin embargo, se dio cuenta de que los medios de comunicación como la radio y televisión, que habían sido utilizados de manera magistral por los soviéticos para promover ideologías comunistas, podrían ser una herramienta poderosa para compartir el evangelio con millones de personas.

Dios ha bendecido grandemente su ministerio, y su programa de radio con sede en Kiev ahora llega a más de 100 millones de personas en Ucrania, Moldavia, Bielorrusia, Rusia Occidental, los Estados Bálticos y Europa occidental. Además, sus programas de televisión difundidos desde Tel Aviv, Israel, son vistos por espectadores en 135 países.

Este año se cumple el 20o aniversario de su asociación con Christian Aid Mission. Christian Aid ayuda a recaudar fondos para sus cruzadas y para las emisiones de radio y televisión. Y como director de área para la ex Unión Soviética, Radchuk gestiona las relaciones con otros ministerios que reciben asistencia de Christian Aid en la región.

Tal pasión insaciable por predicar a Cristo ha llevado a comparaciones entre él y Billy Graham, otro evangelista muy respetado. De hecho, en su país de origen se le conoce cariñosamente como "el Billy Graham de Ucrania".

Pero Rachuk simplemente se encoge de hombros y dice: "Toda la gloria va a Dios. Voy a predicar el evangelio hasta mi último aliento".

Un corazón para los jóvenes

La escalada de violencia desde marzo ha dificultado, pero no detenido, los esfuerzos evangelísticos de Radchuk. En la primavera realizó 20 cruzadas en Ucrania y, si las puertas de la oportunidad se vuelven a abrir allí, desea fervientemente predicar en Rusia.

Los pastores de Ucrania le han dicho que los cristianos se reúnen todos los días en iglesias y casas particulares para orar por la paz. Comunidades que eran resistentes al evangelio están experimentando un despertar espiritual.

Pero lo que alienta más Radchuk es la alta participación de los jóvenes en sus cruzadas. En un evento típico, entre el 70 y el 80 por ciento de los asistentes están entre las edades de 15 y 30.

"La juventud de nuestra nación está atrapada por el alcohol, las drogas y otras adicciones. Muchos de ellos todavía no entienden que todas estas cosas son instrumentos del diablo y es imposible escapar sin la ayuda de Dios", dijo. "Hemos visto a muchos jóvenes en nuestras cruzadas confesar sus pecados y arrepentirse ante Dios con lágrimas en sus ojos. Nuestros niños son nuestro futuro, y queremos señalarles el camino correcto, que es Jesucristo".

Victor, ahora de 25 años, experimentó un cambio de corazón después de asistir a una cruzada de Radchuk en su pueblo. El más joven de cuatro hijos, parecía que seguiría a sus hermanos y hermanas con problemas en las calles. Se metió en peleas y bebió alcohol, ignorando las súplicas llorosas de su madre para que cambiara.

Para complacerla, Victor fue a escuchar al evangelista en una reunión de la iglesia. Esa tarde el mensaje de Radchuk se centró en la parábola de Jesús sobre el hijo pródigo.

"Me identifiqué con en el hijo pródigo. Al llegar a casa, cerré la puerta de mi habitación y escribí todas mis malas acciones en un pedazo de papel. Me puse de rodillas y oré toda la noche, pidiendo perdón a Dios", dijo. "Después dejé de fumar y beber alcohol. Dios cambió por completo mi corazón. Hoy estoy muy feliz y no puedo imaginar mi vida sin Dios".

Los padres y abuelos de jóvenes como Victor crecieron en una sociedad atea, y tienen poca o ninguna experiencia con el evangelio. Incluso luego del regreso de la libertad religiosa, muchos corazones permanecen cerrados al cristianismo. Es la generación más joven la que se convierte a Dios, y Radchuk espera que ellos puedan servir en posiciones de liderazgo y ministerio.

A través de su programa de escuela bíblica por vídeo, Radchuk busca capacitar a miles de hombres y mujeres jóvenes como misioneros y evangelistas. Las clases han llenado una necesidad crucial en los países de Asia Central, donde la actividad religiosa todavía está muy restringida y no se permiten los seminarios.

Cientos de creyentes en edad universitaria también han servido como misioneros de verano, y distribuido el Nuevo Testamento en los pueblos de Ucrania y Rusia, donde antes no había ningún testimonio cristiano.

"Donde antes había un vacío espiritual enorme, ahora la gente se dirige a Dios en busca de respuestas," dijo Radchuk. "Estamos predicando el evangelio, y el evangelio está cambiando vidas. Sólo Dios puede tomar un corazón oscurecido por el odio y la malicia y llenarlo de paz".

El costo de una sola cruzada, incluyendo el equipo, el transporte, la literatura evangelística y la publicidad, es de alrededor de US$ 1,800. El programa de la radio (tres emisiones a la semana) cuesta alrededor de US$ 27,000 por año, mientras que el programa de televisión (ocho emisiones a la semana) cuesta alrededor de US$ 38.000. Los gastos de grabación cuestan un estimado de US$ 12,000 al año.

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