Noticias e Historias de las Misiones

La Afluencia Masiva de no Cristianos a Dohuk, un Desafío Abrumador y una Gran Oportunidad

12 de diciembre de 2014

Una estatua de María en un campamento de iglesias en carpas dirigido por una iglesia en Ankawa, en las afueras de Erbil.

Los iraquíes no cristianos que fueron a la ciudad norteña de Dohuk este año huyendo del Estado Islámico (ISIS) recibieron menos ayuda que los muchos cristianos que fueron a Erbil - una oportunidad de oro para un ministerio local.

Los desplazados de aldeas, pueblos y ciudades del norte de la provincia iraquí de Nínive que caminaron hacia Dohuk, una ciudad de 280,000 habitantes, no encontraron la presencia acogedora de la iglesia, que encontraron los que fueron a la ciudad periférica de Erbil, en Ankawa, quienes recibieron carpas, alimentos y medicinas. Incluso en Erbil las necesidades superaron con creces a los suministros. Al menos 600,000 personas, cinco veces más que las que llegaron a Erbil, fueron a Dohuk.

El director de un ministerio local en Dohuk dijo: "Así que terminaron en las calles y bajo los árboles. Ellos viven en cualquier edificio que encuentran, cualquier edificio en construcción, donde puedan descansar sus cabezas".

El señaló que muchos de los recién llegados son yazidis, que practican una mezcla de cristianismo, zoroastrismo y rituales islámicos. Los musulmanes los llaman "adoradores del diablo". Ellos son especialmente odiados por ISIS. Muchos vinieron de Sinjar, también conocido como Shingal, poblado principalmente por kurdos yazidíes, quienes emprendieron el viaje de tres a cinco días a Dohuk a pie.

Él dijo: "Una gran cantidad de yazidis que viven en las calles están en un estado de shock. Ellos vieron a muchos de sus familiares asesinados, y a padres, hermanos e hijas secuestrados. Le estaba dando un sándwich a un Yazidi en Dohuk, y el hombre respondió: ‘¿Qué me estás dando? ¿Alimentos? Se llevaron a mis hijos. Perdí dos hijas’. Otros decían: 'Perdí a mi mujer, ¿qué van a hacer con ella?’ y comenzaban a llorar".

Ministrar a las necesidades espirituales de estas personas fue aún más desalentador.

"Usted no sabe qué hacer", dijo el director. "Estas personas son yazidis; no son ni musulmanes ni cristianos. Les ofrecimos orar, pero era algo sin sentido para ellos, ya que no conocen a Cristo. Pero algunos de ellos dijeron: 'Sólo rece a cualquier dios. Porque necesito ayuda".

El frío ha empezado a llegar a la zona, y muchas personas desplazadas internamente se preguntan cómo van a sobrevivir el invierno. El director dijo que los desplazados internos en Dohuk recibieron de su ministerio 4,035 mantas (US$ 40,350), 1,900 calentadores eléctricos (US$ 57,000), ropa de invierno y chaquetas (US$ 10,000), así como 500 calentadores de aceite (US$ 25,000).

"El invierno ha comenzado, y ellos necesitan calentadores", dijo. En Erbil los desplazados tienen carpas, pero en Dohuk la gente duerme a la intemperie. Ellos necesitan edificios con muros reales. Así que empezamos a comprar enormes lonas de plástico para protegerlos".

El gobierno ofrece a los desplazados internos una pequeña ración mensual de alimentos, pero no es suficiente, dijo.

"Y el gobierno no provee medicinas", agregó. "No dan colchones, ni cubiertas ni almohadas. Y nosotros lo estamos haciendo. En tres meses hemos distribuido más de 6,500 colchones. En octubre, cuando empezó a hacer frío, distribuimos 3,500 mantas".

El director dijo que en una reciente visita a Dohuk fue a un edificio utilizado como vivienda, esperando encontrar sólo unas pocas familias Yazidi, pero su equipo fue rodeado por 500 niños; un signo de barrios superpoblados.

En un campamento de carpas en Ankawa, incluso improvisaron una capilla.

"Todo el mundo tenía una necesidad", dijo. "Hice una lista. Dije, 'OK, ¿Quién está enfermo, quién tiene hambre, quién necesita un colchón? Yo tenía tres listas, y para mi sorpresa la lista de las personas enfermas fue la más grande. Una de las niñas estaba llorando porque tenía una infección por pisar un clavo. Tenía una infección grave y tenía menos de un año de edad, casi un bebé”.

Otro niño tenía una infección de oído que había comenzado a afectar su cerebro; había comenzado a perder la memoria. El director preguntó si deseaban que buscara a un médico, y el niño junto con otros sólo respondió: "¿Quién nos va a llevar al hospital?"

El ministerio ha comenzado a operar una clínica médica móvil en el norte de Irak para satisfacer esas necesidades. Es una camioneta equipada con equipos y suministros médicos.

El director habló de una joven Yazidi de 17 años de edad, casada, a quien ISIS secuestró por 96 días. Ella fue violada casi todos los días por cuatro hombres.

"Ella dijo: ‘Me llevaron bajo los gritos de Allahu Akbar [Dios es más grande]. Me sacaron de mi familia, de mi marido'". "En los 96 días intentó suicidarse cuatro veces, pero por alguna razón no murió. Trató de ahorcarse, pero no pudo. Bebió veneno, pero por alguna razón Dios la dejó vivir".

Finalmente ISIS la vendió como esclava por US$500 a un amigo de la familia que fingió no conocerla.

"Cuando la compró llamó a la familia y les dijo, Tengo a su hija. Vengan por ella'", dijo el director. "Esta es una de las miles de historias. Así que tenemos que hacer algo más que proveer ayuda. A veces inclinamos nuestras cabezas y nos sentamos con estas personas, oramos con ellos, lloramos con ellas. Cuando ven nuestras lágrimas, se sienten reconfortados. El siguiente paso es, 'Aquí está Jesús, que puede salvar y sanar'".

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