Noticias e Historias de las Misiones

En Medio de la Violencia, en Turquía se Reciben Buenas Noticias

18 de diciembre de 2014

Para los niños, un campo de refugiados es como una prisión.

Entre la multitud angustiada que huyó de los extremistas del Estado Islámico (ISIS) que trataban de tomar la estratégica ciudad de Kobani en el norte de Siria, un refugiado recibió buenas noticias.

Como informamos el 16 de octubre, cuando tres meses atrás los combatientes de ISIS invadieron Kobani, un hombre de unos 50 años se vio obligado a elegir entre huir de la zona para salvar la vida de su familia o esperar a que su hijo mayor volviera a casa. Su hijo estaba cuidando las ovejas de la familia. Con lágrimas, el padre dejó a su hijo y llevó el resto de su familia a través de la frontera con Turquía.

El director de un ministerio que presta ayuda en el campo de refugiados le dijo a Christian Aid Mission que en una reciente visita para distribuir ayuda, el hombre lo abrazó sonriente.

El director dijo "Me contó la historia que yo estaba esperando con impaciencia, pero no me atrevía a preguntar”. “Me dijo: '¡Después de que nos fuimos, a los ocho días llegó mi hijo! Cuando vio el humo en nuestro pueblo, no fue a la casa, sino que escapó. Perdió las ovejas, pero vino por sí mismo'".

El director del ministerio en Turquía agradeció a los patrocinadores de Christian Aid Mission por orar por el padre, y dijo que lo hizo feliz escuchar el refugiado decir: "Dios salvó a nuestro hijo".

El director oró con el padre y le dio una copia del Nuevo Testamento. Muchas personas de diferentes religiones en el campamento fueron testigos de la conversación, y después de recibir la ayuda y llevarla a sus carpas, regresaron y le pidieron al equipo del director que orara por ellos.

"Trajeron a sus niños pequeños en sus brazos, y nos pidieron que oráramos: ‘Nuestros niños están enfermos. Nuestros padres ancianos están enfermos. Queremos volver a nuestro país; oren para que el terror ISIS termine. Queremos que nuestros hijos coman bien'".

El equipo oró con ellos sobre estas preocupaciones, pero les dijo que el poder de ayuda no viene de ellos mismos.

"Les dijimos, 'Jesucristo tiene todo el poder. Pídanle. Él les ayudará. Aquí traemos Su Palabra'", dijo. "En realidad, cuando estábamos distribuyendo la ayuda, me preguntaba cómo podría distribuir el Nuevo Testamento. Pero Dios ya había preparado todas las cosas para que la gente estuviera abierta a recibir el Nuevo Testamento”.

Según los informes, ISIS ha ejecutado a cientos de residentes de Kobani por ser "infieles", y el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados estima que 400,000 personas, en su mayoría kurdos, han huido a Turquía desde la ciudad y pueblos de los alrededores. Mientras las fuerzas kurdas siguen conteniendo a los combatientes ISIS en Kobani, en los campos de refugiados, a través de la frontera las enfermedades se están extendiendo. La mayoría de los niños y muchos de los ancianos están enfermos. La alimentación de los bebes es deficiente, y muchos niños carecen de calcetines y zapatos.

"Hubo un tiempo en que estas personas tenían casas, jardines," dijo el director. "Pero ahora, por desgracia, no tienen nada. La gente se pelea por un Kg de mandarinas".

A medida que el equipo del ministerio entregaba la ayuda, el director se preguntaba lo que deben sentir los niños encerrados en un campamento de refugiados.

"Uno ve a los niños de pie frente al alambrado. Ellos solían jugar frente a sus casas con libertad, pero gente tomó sus juguetes de sus manos, su cálida casa, su comida, su escuela, su hospital", dijo. "Ellos viven como prisioneros en el campamento alambrado".

Antes de que ISIS intentara tomar Kobani para establecer un califato islámico sunita en una región que abarca Iraq y Siria, Kobani había sido uno de los centros de refugiados para los aproximadamente 6.5 millones de sirios desplazados internos por la guerra. De los más de 3 millones de sirios que han huido a otros países, se calcula que más de 1.6 millones han huido a Turquía.

Un niño refugiado sólo tiene perejil para poner en su pan.

"Los niños necesitan botas para los meses fríos", dijo el director. "Necesitamos muchas carpas, calentadores eléctricos, mantas, camas y alimentos. Aquí ya es invierno, así que necesitan mucha fruta. Mientras que los niños en el mundo libre comen pasteles de chocolate, los refugiados sólo tienen perejil para poner en el pan”.

Los niños están jugando con rocas en el frío del invierno, y el equipo ministerial, con el apoyo de la Christian Aid Mission. desearía comprarles juguetes. “Cuando les das zapatos”, dijo, “te hacen un héroe, y corren a decirles a sus padres”.

"Los niños que entienden que los estamos ayudando a través de vuestro apoyo, vienen a nosotros y nos muestran su amor", dijo. "Estos niños nunca olvidarán estos días dolorosos. Al mismo tiempo, nunca olvidarán que algunos cristianos llegaron y les dieron botas, dulces y mantas. Estoy agradecido a ustedes. Gracias a ustedes podemos hacer felices a esos niños”.

Los niños también tienen pedidos de oración. Pidieron al equipo del ministerio que orara para que Dios les dé muñecas y pelotas para jugar, así como abrigos.

El ministerio proveyó carpas para cuatro familias que dormían a la intemperie, y decenas de familias aún necesitan refugio. Algunos refugiados han invitado al equipo del ministerio a sus carpas para orar por las personas que no pueden caminar debido a su avanzada edad o por llagas en las piernas.

"En cada carpa que visitamos, damos en secreto un poco de apoyo financiero a la persona de más edad. En esa cultura, sienten vergüenza si lo hacemos abiertamente", dijo. "Les decimos: 'Dios le ama mucho, y estos problemas van a terminar. Si desea, puede leer estas cartas de amor de Jesús en el Nuevo Testamento". Muchos jóvenes toman un Nuevo Testamento para leerlo".

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