Noticias e Historias de las Misiones

Las Malas Noticias en Pakistán no Pueden Impedir el Avance de las Buenas Nuevas

2 de enero de 2015

Los paquistaníes, como este vendedor ambulante fuera de Faisalabad, están más preocupados por ganarse la vida que del Islam radical.

El peor ataque terrorista en la historia de Pakistán moderno, el 16 de diciembre, reforzó la imagen del país como un caldo de cultivo para los paquistaníes talibanes y otros terroristas islámicos, como el Estado Islámico (ISIS), que ha llegado al país. Sin embargo, para la gente de Pakistán, la vida sigue igual, lo mismo que para los misioneros autóctonos que presentan el Pan de Vida.

La masacre de 134 escolares (entre las 150 personas asesinadas por militantes talibanes en una escuela del ejército en Peshawar) conmocionó al mundo. Dos meses antes, seis comandantes talibanes paquistaníes claves, entre ellos el portavoz de Tehrik-e-Taliban, un grupo insurgente de paquistaníes islamistas violentos, anunciaron su lealtad a ISIS. Un comandante rebelde del Frente de Liberación Baloch dijo que los Servicios de Inteligencia Interna de Pakistán estaban "activando" y apoyando financieramente a ISIS.

Aunque la actividad terrorista ha hecho que muchos misioneros extranjeros salgan de Pakistán, en su última visita al país, el director de Christian Aid Mission para el Sur de Asia encontró que los misioneros locales siguen dedicados a sus tareas evangélicas sin interrupciones. De hecho, dijo que la salida de muchos misioneros extranjeros debido a la creciente radicalización islamista ha llevado a los misioneros autóctonos a tomar mayores roles de liderazgo.

"Una y otra vez me enteré de que después del ataque terrorista a los EE.UU. en el 2001, cuando muchos de los misioneros extranjeros se fueron del país, los misioneros locales se sintieron aliviados", dijo. "Estaban casi agradecidos de que finalmente estuvieran a cargo".

El líder de un seminario apoyado por Christian Aid lo expresó de esta manera: "Ahora la responsabilidad del liderazgo ha llegado a nosotros".

Aunque los funcionarios y los profesores del seminario reciben poca o ninguna paga, eso no les impide seguir su vocación, y están decididos a contribuir al avance del evangelio y la fundación de iglesias, a pesar de varios desafíos. La amenaza terrorista y la oposición social en este país 96 % musulmán son las menores de sus preocupaciones. Un mayor reto es aprender la administración y la recaudación de fondos, que nunca les enseñaron.

"Ellos son muy buenos para predicar el evangelio y compartir las Buenas Nuevas, pero cuando se trata de la parte administrativa, no tienen ningún tipo de formación", dijo el director. "Así que han tenido que aprender y comenzar de cero. Allí está el reto.

Además, los instructores y los estudiantes carecen de recursos financieros. La capacitación para el liderazgo es una de las mayores necesidades en un país donde el faccionalismo y el fraude son frecuentes, y en los colegios y los seminarios bíblicos los maestros carecen de salarios y los estudiantes no pueden pagar sus gastos. En el seminario citado, por ejemplo, los gastos personales y de matrícula son de US$ 75 mensuales por estudiante.

Uno de los líderes del seminario dijo que los instructores están altamente dedicados.

"Su vocación es invertir tiempo y recursos con las personas que Dios pone en su camino para compartir el evangelio", dijo. "El costo es alto, pero la recompensa es mayor".

El director para el Sur de Asia también se enteró de las grandes necesidades de Biblias y literatura cristiana. La Sociedad Bíblica solía vender este tipo de literatura a los seminarios e institutos bíblicos a un precio reducido, pero por razones económicas los precios han subido.

Del mismo modo, una organización de fundación de iglesias que Christian Aid Mission ayuda necesita proveer apoyo a los evangelistas. El grupo ha fundado tres iglesias en el territorio Azad Cachemira. Una de las actividades principales del grupo es vender Biblias, en lugar de distribuirlas gratuitamente. Lo hacen por razones legales. Ellos compran una Biblia por US$ 5 y la venden por alrededor de US$ 1.50. De esta manera la organización no puede ser acusada de proselitismo o coerción. Pakistán es uno de los pocos países islámicos donde la evangelización es legal, pero las presiones sociales contra la expansión del cristianismo son intensas.

Las conversaciones sobre la fe tienen lugar de forma natural, y algunos ministerios incluso organizan eventos evangelísticos al aire libre. Sin embargo, una vez que los musulmanes en Pakistán se convierten al cristianismo, tienen que mantenerlo oculto por un largo tiempo.

Un musulmán lee la Biblia en una ciudad no revelada de Pakistán.

"A veces, si son el único creyente en la familia, es posible que no lo revelen fácilmente", dijo el director. "Pero cuando una familia se entrega a Cristo, es más fácil y todos están en la iglesia".

A diferencia de muchos países, la proclamación del evangelio en Pakistán recibe menos resistencia en las zonas rurales que en las urbanas, donde algunos grupos extremistas islámicos son más activos, y los ministerios que Christian Aid Mission asiste se encuentran en las zonas más remotas. Tanto en ciudades como en pueblos, la gente se ocupa de su vida cotidiana a pesar de las tormentas del fuego político y religioso.

"Allí la vida no es tan caótica como parece desde fuera, y es donde los ministerios se concentran, como una escuela a distancia en medio de la nada", dijo el director. "Así que los ministerios están penetrando en esas áreas remotas que a los talibanes no les interesa".

Los ministerios de misericordia, los grupos que cuidan niños, los cursos bíblicos por correspondencia, los fundadores de iglesias y los que llegar a los perseguidos siguen adelante.

"Desde el exterior parece que Pakistán no tiene esperanza debido al radicalismo y la inestabilidad política, pero cuando uno mira más de cerca, es como cualquier otro país donde hay una oposición al evangelio. Las misiones autóctonas están comprometidas con una visión dada por Dios de seguir adelante con Su mandato celestial", dijo. "Hay ministerios autóctonos que no van a ningún otro lugar. Puede ocurrir otro “11 de septiembre”, pero no van a ir a ninguna parte. Ellos están trayendo el evangelio a su propio pueblo, y están decididos".

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