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La Supervivencia de los Menos Aptos - Escapar de Siria Crea Nuevos Desafíos Para los Musulmanes Discapacitados

26 de marzo de 2015

Estos refugiados sirios esperan recibir una vivienda económica en Grecia.

No todos los 3.7 millones de refugiados de Siria tratan de llegar a Grecia, y de los que lo hacen, muchos perecen en las aguas del Mediterráneo, del mar Egeo o en otro lugar de la ruta peligrosa. Un musulmán sirio discapacitado, sin embargo, logró huir a una isla griega en la costa de Turquía, donde enfrenta nuevos retos para sobrevivir.

Un médico en la isla griega de Lesbos recientemente llamó al director del Puente, un ministerio que asiste a refugiados sirios en Atenas, diciendo que Sami*, una persona discapacitada de Siria, iba a ser dado de alta al día siguiente de un centro de detención de inmigrantes, y que no tenía familiares acompañantes, ni amigos ni dinero. Había dejado a su esposa e hija en Turquía.

Los refugiados sirios que sobreviven los honorarios exorbitantes de los contrabandistas y la muerte (según estimados de la ONU, en el 2014 más de 3,000 personas murieron o desaparecieron en el mar) llegan Grecia, que no les da una cálida bienvenida. El año pasado las autoridades griegas detuvieron a más de 2,000 refugiados sirios que llegaron ilegalmente.

El personal del ministerio explicó que no tenían un lugar para albergar a Sami, pero que habían encontrado una silla de ruedas y algunos sirios que lo podrían acompañar a Atenas, dijo Voula Antouan, esposa de Ilias Antouan, el director del Puente. Después de tres días de buscar sin éxito alojamiento o gente que lo albergara, Voula Antouan dijo que Sami y sus compañeros sirios se presentaron en una reunión del Puente.

"Ellos llegaron a nuestra reunión diciendo: 'Nos han dicho que ustedes pueden hacerse cargo de él. No lo conocemos y no lo podemos mantener'", dijo. "Una vez más les explicamos que no tenemos instalaciones para esto, pero su argumento fue: 'En realidad nos vamos mañana, así que ¿dónde se queda?'"

Los sirios acordaron tenerlo esa noche, si el Puente se hacía cargo de él a partir del día siguiente.

"Le preguntamos cómo llegó a Grecia, y su respuesta fue: "Mis compañeros de viaje me llevaron en sus espaldas por las montañas de Turquía hasta que llegamos a la playa, y luego vine en bote", dijo Voula Antouan. "Fácilmente se podía ver la desesperación y las preguntas en sus ojos, pensando que al venir a Grecia iba a encontrar todo lo que necesitaba".

El gerente de un hotel barato donde los refugiados sirios previamente se habían hospedado le dijo a Antouan que Sami no podía permanecer allí, incluso si el Puente pagaba la cuenta; el gerente dijo que el ascensor era demasiado pequeño para sillas de ruedas. Cuando Antouan le dijo que ellos se encargarían de la silla de ruedas y proveerían todas sus comidas, el gerente del hotel se resistió.

"No, usted no entiende", dijo el gerente. "Ni siquiera hay agarraderas en el baño. ¿Cómo va a valerse por sí mismo?".

"Escuche," le dijo Antouan: "Si no le ofrece una habitación, que le prometo que vamos a pagar, él se quedará en la calle".

El gerente del hotel finalmente consintió, pero la búsqueda de una vivienda más permanente fue igualmente difícil. La falta de vacantes en un país económicamente deprimido, invadido por refugiados, sin instalaciones para personas con necesidades especiales, y la situación jurídica no resuelta de Sami, bloquearon los esfuerzos del Puente.

El Puente arregló enviar a Sami a otra agencia de ayuda legal y social, y a un hospital para el diagnóstico. Pero ni estas organizaciones ni la oficina de asilo de refugiados podía llegar a Sami; él debía ir a ellos, lo que significaba que alguien debería llevarlo - incluyendo acarrearlo arriba y abajo por las escaleras del hotel.

Un refugiado sirio musulmán, que había estado asistiendo a las reuniones de compañerismo del Puente, se ofreció a llevar Sami a los diversos organismos.

"Nuestro amado amigo sirio, Ammar, es diligente asistiendo a cada reunión y tiene un gran, corazón compasivo", dijo Antouan. "Él había solicitado asilo en Grecia, pero ya que todavía estaba buscando trabajo tenía tiempo para ayudar".

Ammar proveyó comidas para Sami cada día en el hotel y lo llevó a una agencia humanitaria médica, al hospital y al centro de asilo de refugiados, cada vez llevándolo desde su habitación del hotel. Además, una mujer iraquí de la reunión del Puente ofreció compartir su comida diaria con Sami.

El Puente organizó y coordinó la ayuda con la organización médica humanitaria, el Consejo griego de Refugiados, el centro de asilo de refugiados, y de un sobrino de Sami en Alemania, su destino deseado.

La vivienda, sin embargo, era difícil de conseguir; ninguna organización le podía proveer un lugar para quedarse.

"Desafortunadamente en Grecia no había nada apropiado para él, así que ninguna organización podía ofrecerle alojamiento", dijo Antouan. "Al principio la respuesta fue: 'Sí, él va a solicitar asilo y entonces se le ofrecerá alojamiento'. ¡Al final, nadie estaba dispuesto a aceptarlo!"

El Puente pidió una pequeña reducción en la factura del hotel, "ya que había llegado a ser muy difícil para nosotros", dijo Antouan, y el propietario aceptó.

Los refugiados sirios en general pasan por Atenas para solicitar asilo y van hacia otras partes de Europa.

Una empleada del Puente llamada Ángela se ofreció a cocinar para Sami cada día y lavar su ropa, y Ammar siguió llevándole el almuerzo. Ammar siguió yendo a su hotel cada miércoles y viernes, para cargarlo a la espalda, llevarlo a la recepción para conseguir su silla de ruedas y llevarlo a los cultos. Karam, del Puente, se ofreció a visitarlo, pasando un tiempo con él y compartiendo el evangelio.

Al final de la segunda semana, Antouan, Ilias, su marido, Karam y Ammar visitaron a Sami en su cuarto de hotel. Se enteraron de que su esposa e hija estaban en un campamento de refugiados en Turquía. El deseo de Sami era que ellos también fueran a Alemania para que la familia pudiera reunirse.

Antouan vio un Nuevo Testamento junto a su almohada y le preguntó si lo estaba leyendo.

"Comencé desde el principio, y ahora estoy en Lucas capítulo 12", dijo Sami. "Estoy buscando... sigo leyendo... tal vez el Islam es mejor, no sé.... ¿Puedo hacer preguntas cuando vaya a sus reuniones?"

Ellos le dijeron que sin duda podía.

Este mes, y después de muchos debates e intervenciones de las organizaciones públicas y privadas, se ha encontrado un lugar para Sami, dijo Antouan. Él vive en un edificio nuevo, con instalaciones modernas, pero todavía necesita que le provean alimentos, artículos de limpieza, limpieza de su habitación, transporte e interpretación.

"Todas las iglesia se reunieron, y muchos tienen una parte de la responsabilidad de cubrir sus necesidades", dijo Antouan. "Ammar es una persona muy compasiva que hace apenas 10 días aceptó a Jesús como su Salvador, y acordó ayudarlo".

Ammar puso su confianza en Cristo durante una conferencia de adoración, dijo.

"Él está sirviendo en los cultos y se siente feliz de servir a nuestro Señor", dijo Antouan. "Podemos ver su vida cambiando gradualmente, pero también oramos por él, porque está realmente preocupado por su familia en Siria. Él está sin trabajo, y no tiene dinero".

Ilias Antouan, el director del Puente, pidió oración por Ammar, por Sami, y por el creciente número de refugiados procedentes de Siria que se quedan más tiempo en Grecia antes de pasar a otras partes de Europa, en gran parte porque desean saber más sobre este Jesús que han llegado a conocer.

*Nombre cambiado por razones de seguridad

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