Noticias e Historias de las Misiones

Mujeres Víctimas del Tráfico Humano Aparecen Entre los Refugiados Norcoreanos en China

2 de abril de 2015

A los norcoreanos se les enseña a adorar a Kim Il Sung y a Kim Jong Il, su hijo y sucesor, previos "líderes supremos" del país.

El dolor de ver a su pequeño hijo sufrir desnutrición en Corea del Norte fue tan fuerte que Mee-Yon Jhang* soportó el dolor de dejarlo a él y a su marido, que estaba perdiendo la vista debido a la malnutrición, para buscar trabajo en China. A causa de su propia desnutrición no pudo amamantar a su niña de 18 meses de edad, que falleció.

Mientras luchaba por mantener a su familia con vida en Corea del Norte como vendedora ambulante, trató de suicidarse. Más tarde decidió ir a China. Se enteró de que podía ganar US$ 80 al mes trabajando en casas de gente rica en China. Desesperada le dijo a su marido casi ciego que podría ahorrar suficiente dinero para regresar en tres años. Eso fue en el 1998.

"Me llevaron a una pequeña montaña llamada Noh", dijo Jhang. "Luego en coche a la ciudad de Hwa-Ryong. Allí ya no vi más al guía que me había traído desde Corea del Norte. Entonces unos extraños vinieron y me dijeron que debía ir a la ciudad de Yanji con ellos. Les pregunté dónde estaba el guía que me había llevado allí, y me dijeron que él me había vendido a ellos".

En shock Jhang intentó resistirse, pero la obligaron a ir a Yanji, luego en tren a la provincia de Heilongjiang, y finalmente a su ubicación final.

"Yo nunca pude dejar de pensar en mi hijo llorando y sus lágrimas cayendo por sus mejillas", dijo ella. "No puedo dormir sin llorar cuando recuerdo el rostro lleno de lágrimas. No pude mantener mi promesa que volver a él. Nadie puede imaginar cómo eso lastimaba mi corazón".

Jhang fue vendida a un hombre chino pobre con un techo con goteras. Obligada a recoger basura para vender en la calle, vivió con él en pobreza durante tres años como una esposa comprada, hasta que un día llegó la policía. Ella fue repatriada a Corea del Norte, donde muchos repatriados son tratados como menos que humanos en campos de trabajo.

"Sabiendo que íbamos a ser repatriadas a Corea del Norte, cuatro mujeres de Corea del Norte que se encontraban en la misma sala de detención, a punto de ser repatriadas, tomaron veneno juntas", dijo Jhang. "En ese momento, en mi vientre, crecía un bebé".

Los funcionarios de un centro de detención de Corea del Norte, a donde llegaron dos semanas después, maldijeron, golpearon y torturaron a las mujeres sobrevivientes. Su bebé murió en el útero. Jhang observó que a los bebés concebidos de hombres chinos no se les permitía vivir; las autoridades de Corea del Norte los mataba justo antes o inmediatamente después de nacer.

"Fue un infierno que nunca pude imaginar", dijo Jhang. "Pude huir durante el tránsito a la casa de detención de mi ciudad natal. Como estaba tan débil, casi a punto de morir, nadie me prestaba atención mientras corría".

Ella llegó a casa y encontró a su hijo gravemente desnutrido y a su marido casi muerto. Trató de escapar del país, esta vez con su hijo. Sin embargo, en ese momento el río era más profundo que cuando ella lo había cruzado durante el invierno.

"No podía cruzar el río con mi hijo - yo nunca aprendí a nadar", dijo. "Corría el peligro de matarlo. Así que renuncié a llevarlo conmigo. Me vi obligada a dejarlo de nuevo en Corea del Norte".

Jhang pidió a familiares que cuidaran a su hijo, y no sabe si él ha sobrevivido.

Casi se ahogó al intentar cruzar el río. En el lado chino, unas personas que parecieron cuidar de sus necesidades iniciales resultaron ser contrabandistas, pero esta vez ella estaba preparada y logró huir. Jhang regresó a la casa del hombre que la había comprado como esposa. Se enteró de que él se había vuelto alcohólico después de perder a su mujer de Corea del Norte y al bebé, y nadie lo había visto desde hacía tres años.

Mientras luchaba por sobrevivir, otra mujer de Corea del Norte que iba a huir a Corea del Sur dejó a su joven hija con Jhang; La policía china atrapó a la mujer cerca de la frontera con Laos, y desde que fue su repatriada a Corea del Norte, no se sabe si ella todavía está viva.

"Cuando se fue, me rogó que cuidara a su hija de un año hasta que se estableciera en Corea del Sur. Luego vendría por ella", dijo Jhang. "Pero la he estado cuidando desde hace casi 10 años".

Otra vez debía cuidar a una niña cuando apenas podía mantenerse a sí misma, Jhang comenzó a ir a una iglesia para orar y para que oraran por ella, a pesar de no conocer a Aquel a quien ella estaba orando. Allí entró en contacto con un ministerio que se ocupa de los refugiados norcoreanos, encabezado por una norcoreana identificada sólo como Suran por razones de seguridad.

"Dios fue misericordioso y me ayudo a encontrar a Suran, una hermana de Corea del Norte, dulce y amable. Ella fue como un ángel para mí y para todas nosotras", dijo Jhang. "La hermana Suran me dijo que Jesús era el que cuidaba a las personas como nosotros, que están en dolor, dificultades, pobreza y hambre, por lo que debemos conocerlo y creer en Él. Desde entonces mi corazón se ha abierto. Antes estaba cerrado a las personas y a los vecinos".

El ministerio, que recientemente ha encontrado a otras 90 mujeres víctimas del tráfico humano entre los refugiados que ayuda, desea ofrecer préstamos para microempresas para que puedan valerse por sí mismas y a sus seres queridos.

"El fondo promedio que necesitamos para la financiación de las microempresas es de US$ 5,000 por familia, máximo," dijo Suran. "Eso les ayudará a abrir una pequeña tienda. Queremos tratar de ayudar a una familia por mes".

Corea del Norte sigue siendo un estado socialista bajo el Partido de los Trabajadores de Corea.

El ministerio busca US$ 60,000 con el fin de proveer pequeños préstamos durante el próximo año a 12 mujeres como Jhang, víctimas de la trata, que deseen abrir una tienda de venta de comida tradicional coreana.

"Ella también espera tener algo de dinero para registrar a su hija adoptiva en la escuela", dijo Suran. "También nos gustaría pagar la matrícula escolar de los niños de las mujeres víctimas de la trata".

Para enviar a los niños de las mujeres a la escuela, primero debemos resolver su condición jurídica, y el ministerio también necesita fondos para ese proceso, dijo.

Junto con préstamos para microempresas, la matrícula de la escuela y los costos legales, el ministerio también busca alquilar una casa para las mujeres víctimas de la trata.

"De esta manera pueden estar juntas, y el ministerio puede visitarlas en cualquier momento para pasar tiempo con ellas, tener una clase de estudio bíblico regular u otras actividades especiales, tales como una clínica médica, peluquería, salón de belleza, noche de película, noche de la familia, etc.", dijo Suran.

Jhang dijo que Dios le ha dado una nueva hija como un don del Señor.

"Ahora me enteré de que todo esto fue el plan de Dios, un don del Señor", dijo ella. "Pase lo que pase, voy a vivir para Él y aprender de Él hasta el día de la unificación de Corea. Entonces volveré a Corea del Norte para construir una iglesia allí con mi hija, para introducir a Dios y el evangelio a mi gente. Me reuniré con mi hijo y le pediré perdón".

*Nombre cambiado por razones de seguridad

Email this page Print this page
SC: WEBCAMSP