Noticias e Historias de las Misiones

Luego de otro Terremoto, los Misioneros Autóctonos de Nepal no han Sido Afectados por la Burocracia

14 de mayo de 2015

Un templo derrumbado en Katmandú, las capital de Nepal.

Aunque la ayuda del extranjero todavía está detenida en el aeropuerto, aun cuando esta semana hubo un segundo gran terremoto en Nepal, los misioneros autóctonos no han esperado a que los fondos prometidos y los artículos de socorro despejen los obstáculos burocráticos.

Después de regresar esta semana de Nepal, Sarla, la directora de Christian Aid Mission para el Sur de Asia, dijo: "Las organizaciones de ayuda tienen que pasar por el gobierno, por lo que los paquetes de ayuda aún están detenidos en el aeropuerto, pero los misioneros autóctonos no tienen que esperar, sino que pueden comprar los artículos, cargarlos y distribuirlos".

Sacudidos física y emocionalmente, los nepaleses cuyas casas habían quedado en pie después del terremoto de magnitud 7.8 del 25 de abril habían comenzado a volver a ellas, manteniendo las puertas abiertas en caso de que tuvieran que salir rápidamente, cuando otro terremoto de magnitud 7.3 en la escala de Richter los sacudió el martes 12 de mayo. El epicentro fue a 72 km. al este de Katmandú, la capital.

La cifra de muertos del jueves 14 de mayo por el segundo sismo es hasta ahora de 110. Como las cifras de las zonas montañosas remotas donde la mayor parte de los daños ocurrieron aún no están disponibles, el gobierno estima que entre 8,000 y 10,000 personas murieron sólo en el primer terremoto, y 17 mil resultaron heridos.

Dos semanas después del primer terremoto, muchas personas todavía se estaban preguntando airadamente dónde estaba la ayuda internacional prometida; las aprobaciones oficiales de importación, la desorganización, la corrupción y el enorme desafío logístico de hacer llegar la ayuda a las aldeas montañosas remotas hacían que muchos se preguntaran si habían sido abandonados.

Sarla dijo: "Nuestra ventaja es que no tenemos que pasar por el gobierno ni la burocracia. Podemos llevar la ayuda a la gente, porque ya estamos allí. Así que el trabajo de ayudar a los ministerios autóctonos que hemos estado haciendo desde hace 60 años hoy en día sigue funcionando".

Una madre y su hijo esperan artículos de primera necesidad en la aldea Lamosangu del distrito Sindhupalchowk.

Los efectos del desastre a corto y largo plazo son difíciles de comprender plenamente. Cientos de miles de familias están sin hogar, ya que la temporada de monzones, los terremotos, los deslizamientos de tierra y las avalanchas posteriores han socavado dos fuentes principales de subsistencia del país, la agricultura y el turismo. El líder de un ministerio autóctono que trabaja en el distrito de Dolakha, donde hubo la mayoría de las víctimas del segundo terremoto, dijo que 70,000 de las 75,000 casas allí fueron destruidas.

"Es el comienzo de la temporada de los monzones, así que es difícil construir casas", dijo el líder. "El nuevo período de clases en las escuelas comenzará pronto, pero no hay edificios en pie. ¡Por favor oren, oren, oren!".

El líder de otro ministerio dijo que la mayoría de los sobrevivientes están viviendo a la intemperie y necesitan carpas, alimentos, agua y asistencia médica.

"No hay presencia del gobierno o de ninguna otra organización", dijo el líder. "La gente está tan enojada con el gobierno. Algunas personas se enferman y tienen miedo de la gripe y otras epidemias".

Sarla dijo que a lo largo de los 15 distritos afectados por el primer terremoto, unas 1,200 escuelas fueron arrasadas, dejando a los sobrevivientes agradecidos de que haya ocurrido en un sábado, cuando los niños no estaban presentes. En la zona más afectada de Sindupalchowk se estima que 44,000 de las 66,000 viviendas fueron destruidas; otras 20,000 fueron dañadas o están inhabitables.

Los deslizamientos de tierra destruyeron las líneas telefónicas, cortando las comunicaciones de la gente desesperada para averiguar el paradero de sus seres queridos. Cantos rodados del tamaño de habitaciones bloquearon los caminos. Mientras acompañaba a un ministerio que llevaba dos camiones cargados de suministros de socorro para los aldeanos, Sarla se enteró de que ya han aparecido oportunistas dispuestos a explotar el desastre natural, bloqueando algunos esfuerzos de ayuda.

"En un momento el ejército nos detuvo y nos preguntó si necesitábamos protección", dijo Sarla. "Yo me preguntaba para qué necesitaríamos guardias. Resulta que durante los primeros seis o siete días no hubo nada, no ayuda, y el primer camión que llegó fue saqueado".

Cuando los dos camiones se detuvieron, ya que la carretera terminaba en esa zona, los misioneros autóctonos continuaron a pie para entregar alimentos a 75 familias de 4 aldeas.

"El pastor hizo un gran trabajo, llevando grandes paquetes de artículos de primera necesidad en la espalda", dijo Sarla. "Mientras miraba hacia arriba, no pude ver una sola casa en pie".

Un templo derrumbado en la aldea Lamosangu del distrito Sindhupalchowk.

Sarla dijo que habló con una mujer mayor que dijo que tenía tres hijos, pero no sabía dónde estaban. Otra mujer recibió el arroz, pero no podia llevarlo porque en el terremoto se fracturó la mano. La mayoría de la gente que vio, de hecho, eran mujeres, ya que muchos hombres nepaleses trabajan en países del Golfo, en Katmandú o sirven en el ejército.

En el distrito Sindupalchowk 17 personas murieron cuando un templo se derrumbó. El líder de un ministerio perdió cuatro templos, incluyendo tres construidos con ayuda de Christian Aid. Otros ministerios perdieron varios templos, y otro ministerio apoyado por Christian Aid perdió dos templos.

Sarla dijo: "Va a ser un proceso de reconstrucción largo y difícil".

Aunque el número de cristianos muertos en el terremoto se desconoce, ella se enteró de que por lo menos 111 perecieron. El número estimado de cristianos en Nepal es de casi 1 millón desde Christian Aid comenzó a apoyar a Prem Pradhan, ampliamente reconocido como el primer apóstol de Nepal, en la década del 1950. La población total del país se estima en 32 millones.

Sarla dijo que una nepalesa está agradecida por Robert Finley, el fundador de la organización, y el papel que Christian Aid ha jugado en llevar a Cristo a Nepal.

Los cristianos nepaleses están haciendo todo lo posible por distribuir la ayuda, y Sarla dijo que ellos esperan el día cuando los que reciben la ayuda oigan con mucho gusto su mensaje de esperanza en Cristo Jesús.

Aunque el costo emocional de las personas que viven con réplicas diarias y otro terremoto de magnitud 7 empeora, Sarla dijo que para los que están en Cristo hay una mayor esperanza.

Ella dijo: "En el distrito Bhaktapur, en las afueras de Katmandú, se podía oler el olor de la muerte. Las excavadoras estaban tratando de limpiar, pero sabíamos que debajo de los escombros todavía había cuerpos. Yo lloraba por el pueblo de Nepal, pero aquellos que estamos en Cristo tenemos un nuevo comienzo. Si nuestros cuerpos se destruyen, tenemos esperanza eterna en Cristo".

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