Noticias e Historias de las Misiones

Un Líder Cristiano de Vietnam Ofrece in Panorama de Primera Mano de la Persecución

9 de julio de 2015

Las iglesias caseras han crecido tanto (1,125 miembros) que muchos deben sentarse afuera. (Foto Christian Aid Mission)

El líder de un ministerio autóctono dijo que las autoridades comunistas, cada vez más recelosas del crecimiento de la iglesia en Vietnam, después de un período de libertad, otra vez están haciendo cumplir las leyes contra las actividades cristianas.

En los últimos meses las autoridades han impuesto multas de US$ 25 a muchos que asisten a las iglesias no registradas. Eso equivale a la cuarta parte de los ingresos mensuales de muchos de la etnia Hmong de las tierras altas centrales, dijo Su*, el director del ministerio. Los hmong han sido especialmente afectados, ya que el gobierno teme el crecimiento de la iglesia entre los pueblos tribales animistas.

Su dijo: "Entre los Hmong, si una persona cree en Dios, toda la aldea seguirá a Dios. Así que el gobierno teme que aldeas enteras se conviertan en cristianas, formen un movimiento separatista y traten de desarrollar su propio territorio".

Según un informe dado a conocer esta semana por "Observador de los Derechos Humanos" (Human Rights Watch - HRW),una ley de enero del 2013 sobre la religión prohíbe la "manipulación de la libertad de creencia y religión" para "socavar la unidad nacional", y por lo tanto los Hmong han sido objeto de un aumento de vigilancia, acoso y represión a veces violenta contra las iglesias no registradas, HRW informa: "La gente de la montaña, acusada de 'caminos religiosos malignos' y 'pensamientos políticos autónomos' ha sido objeto de intimidación, detenciones arbitrarias y malos tratos bajo custodia".

Los líderes de las iglesias no registradas pueden ser encarcelados por hasta 15 años, dijo Su, que conoce personalmente a 87 prisioneros cristianos encarcelados por su fe. Legalmente sus familiares pueden visitarlos una vez al mes, pero la mayoría solo puede darse el lujo de visitarlos dos veces por año como máximo. Los prisioneros son mantenidos lejos de sus hogares, y el costo promedio para visitarlos es de alrededor de US$ 100, dijo Su.

El líder, que supervisa el trabajo de 40 pastores de iglesias y 12 centros de capacitación con un líder y 50 profesores en cada uno, conoce de primera mano la vida en las prisiones vietnamitas. Entre 1975 y 1985 pasó un total de siete años y dos meses en prisión por asociarse con misioneros extranjeros o liderar iglesias caseras. Su dijo que los prisioneros pasan los primeros cinco meses solos, en una pequeña celda sin ventanas, donde son sometidos a interrogatorios y palizas.

Él dijo: "Lo llaman cada 2 horas para hacerle preguntas, y usted es abusado física y mentalmente. Ellos son muy inteligentes, saben que van a perder si tratan de hacerle negar el cristianismo. Nunca van a ganar. Así que el propósito de poner a los cristianos en la cárcel es saber con qué organización trabajan, para detener a más personas".

Los misioneros extranjeros que Su conocía se suponía que pertenecían a la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, y como Su no tenía ninguna conexión con ningún agente, no podía decirles lo que querían.

Los centros de capacitación "Educación Teológica por Extensión" ayudan a formar discípulos en todo Vietnam. (Foto Christian Aid Mission)

Su dijo: "Ellos le dan una paliza muy mala si no les dice lo que quieren. Tres de los pastores que conocí personalmente murieron en la prisión, y otros, cuando fueron liberados, estaban paralizados o tenían un traumatismo craneal, problemas mentales y no podían funcionar en absoluto".

Su casi fue ejecutado en la prisión. Después de recibir la noticia de que las autoridades iban a matar a 10 reclusos de su sección, oró cuando oyó los disparos que mataban a los presos, uno por uno, en las seis celdas anteriores a la suya. Él esperó en oración.

Misteriosamente los disparos se detuvieron y las autoridades se fueron.

Los cinco meses de interrogatorios y torturas son seguidos por un simulacro de juicio sin la presencia de ningún abogado, y se pronuncia una sentencia arbitraria, dijo Su. Luego siguen años de trabajos forzados.

"Le ponen en un campo de trabajos forzados, por lo general lejos, muy lejos de donde estaba originalmente, por lo que cortan toda asociación. Ellos le etiquetan como preso político, no religioso, porque está 'rompiendo la unidad del pueblo," una cosa política. Usted supuestamente trató de ir en contra del gobierno".

El tiempo que Su estuvo en prisión le permitió informar a los familiares de otros presos su paradero, dijo un cristiano vietnamita.

"Como él estaba en la cárcel, consiguió conectarse con mucha gente, incluyendo mi suegro", dijo el cristiano, que pidió el anonimato. "Así que cuando salió y se encontró con algunos familiares que no sabían dónde estaba el esposo o el hermano, él sabía dónde estaban, así que la familia pudo visitarlos. Él ayudó a mi suegra dos o tres veces".

Los líderes de las iglesias no registradas serán arrojados a la cárcel si son sorprendidos recolectando ofrendas, reuniendo un grupo de cualquier tipo, o presidiendo bautismos, la Cena del Señor, funerales o bodas. Una iglesia que solicita y recibe el registro - muchas nunca lo reciben - está sujeta a controles gubernamentales e interferencia, como la aprobación oficial de los sermones.

Una forma en que el gobierno ejerce control es exigir que las iglesias caseras no registradas se unan a una iglesia registrada más grande. Tal escenario sucedió este año después de que el ministerio de Su pudo anunciar a Cristo a los Giay, uno de los 22 grupos étnicos no alcanzados de Vietnam, en la provincia de Ha Giang, en la frontera con China.

Un miembro hmong del ministerio autóctono sabía el idioma de los Giay, y fue capacitado y enviado a la tribu, que practica la adoración a los ancestros y los espíritus. Él fue a una aldea donde ningún misionero había ido nunca, y 29 personas allí aceptaron a Cristo, dijo Su.

"Entonces, cuando se juntaron y adoraron a Dios, llegó el gobierno y les dijo: 'Nunca ha habido una iglesia o iglesia casera en este grupo tribal - no pueden hacer eso'", dijo.

Las autoridades le dijeron a la congregación, que habla y entiende sólo el lenguaje Giay, que si deseaban adorar debían ir a una iglesia Hmong registrada. En la iglesia sólo se habla el idioma Hmong. Los 29 nuevos creyentes ahora adoran allí.

El ministerio de Su también ha sido clave en crear un manual de discipulado de 12 partes llamado Educación Teológica por Extensión (ETE). Este ayuda a capacitar a los cristianos de todo el país durante un período de cuatro años. Cuando considera las necesidades de su ministerio, el ETE es lo más importante en su mente. Además de buscar fondos para motocicletas para llegar a los no alcanzados, apoyar a los misioneros autóctonos y ayudar a cubrir los costos de familiares para que visiten a los encarcelados, Su busca respaldo para imprimir la segunda serie de seis libros del programa 12 libros.

"Con el fin de ir a un seminario que en este momento el gobierno aprueba, deben terminar dos niveles de ETE para entrar en el programa oficial para ser pastores", dijo Su. "Gracias a Dios que Christian Aid nos ha ayudado. Con los US$ 10,000 pudimos imprimir 6,000 paquetes. Cada paquete consta de seis libros, y hemos podido darlos a la gente de aldeas pequeñas de la montaña, donde no tienen dinero para comprar esos libros".

* (Nombre cambiado por razones de seguridad)

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