Noticias e Historias de las Misiones

El Refugio en la Costa de Siria Puede Terminar Mal

27 de agosto de 2015

Un autobús bombardeado en Alepo, Siria.

Este mes, aun mientras lucha por Alepo, la mayor ciudad de este país devastado por la guerra, el Estado Islámico (ISIS) se acerca a Damasco, la capital de Siria. Entre estas dos ciudades se encuentra la ciudad costera mediterránea de Tartus, donde los sirios desplazados están llegando en oleadas.

La población civil de Siria tiene más de que preocuparse que los terroristas y las bombas rebeldes. Según The Times of Israel, el 16 de agosto la Fuerza Aérea Siria bombardeó el mercado central de Douma, una zona controlada por los rebeldes, a menos de 10 millas al este del centro de Damasco, dejando cientos de muertos y heridos. El régimen del presidente Bashar Assad dijo que el atentado estaba dirigido a la sede de la Jaush al-Islam, aunque el grupo rebelde dijo que su base estaba a casi dos millas de distancia.

Los grupos de oposición, incluyendo ISIS, han presionado constantemente hacia Damasco, secuestrando a unos 300 cristianos en el camino. El 6 de agosto atacantes suicidas abrieron el camino para que ISIS invadiera Qaryatain, controlando así las rutas de suministro en el centro del país. Según los informes, miembros de ISIS se encuentran en Bir Qassab, a unas 25 millas al sureste de Damasco, y según The Times of Israel, ISIS ya tiene operativos adyacentes a la capital siria en el campo de refugiados palestinos de Yarmuk.

Aunque ISIS aún no está plenamente a corta distancia de Damasco, se sospecha que los militantes de ISIS la semana pasada usaron armas químicas contra civiles al norte de Alepo. Antes de que la guerra estallara en 2011, Alepo tenía 2.1 millones de habitantes, pero ahora ha sido salvajemente devastada por el régimen y los rebeldes, que también luchan entre sí.

Los representantes de la Sociedad Médica Siria Americana dijeron que el viernes (21 de Agosto), cerca de 50 civiles al norte de Alepo mostraron síntomas de exposición al gas mostaza. ISIS es el presunto autor, ya que fuentes del área dijeron que militantes islámicos estatales habían lanzado 50 proyectiles. Según los informes, el ataque químico no mató a nadie, pero las fotos muestran a los afectados con ampollas y lesiones. De acuerdo con funcionarios estadounidenses y alemanes, ISIS utilizó recientemente gas mostaza contra soldados kurdos en el norte de Siria. Irónicamente, los analistas dijeron que el Estado Islámico probable encontró una manera de hurtar el gas mostaza del régimen de Damasco.

En caso de que ISIS y otros grupos de la oposición hagan que el presidente sirio Bashar Assad, un alauita, huya de Damasco, el bastión alauita de Tartus es considerado uno de los mejores lugares en los que él se refugiaría. No sería el primero. Después de cuatro años de guerra que ha costado 230,000 vidas, se estima que más de 1.5 millones de personas han huido a Tartus, donde luchan por sobrevivir en campamentos fétidos.

Según el líder de un ministerio en Tartus asistido por Christian Aid Mission, entre los desplazados se encuentra Samir, quien huyó de una ciudad no revelada de Siria cuando los rebeldes le exigieron US$ 1,000 a la semana y dijeron a los hombres de su familia que debían unirse a sus filas, Cuando cayó la noche del día de la demanda rebelde, la familia pagó a un taxista US$ 350 para ayudarles a huir. El conductor se fue y no regresó.

El director del ministerio (nombre omitido por razones de seguridad) dijo: "Ellos contrataron a otro conductor, pero fueron detenidos por una pandilla que les robó el resto de su dinero. También robaron el taxi, y Samir, su familia y el taxista quedaron varados en la carretera, sin dinero y a kilómetros de Tartus".

La familia caminó y detuvo a autos para llegar a la costa mediterránea, mendigando comida y escondiéndose de bandidos e insurgentes.

El director dijo: "Cuando llegaron a Tartus, los dos hijos mayores de Samir se unieron a la lucha, con la promesa de US$ 2,000 al mes. Dentro de tres semanas sus cuerpos fueron devueltos para su entierro. Samir quedó sin dinero, sin trabajo, con los niños más pequeños que padecían hambre, y una esposa abatida".

Los cristianos en Tartus que se hicieron amigos de Samir no tenían dinero para ofrecerle, pero oraron y compartieron mantas y comidas, y uno contrató a Samir para que hiciera algún trabajo. También compartieron su experiencia de Cristo con la familia.

La familia de Samir asiste a estudios bíblicos y lee los Nuevos Testamentos que han recibido, y el director dijo que conocimiento del amor de Dios les da un poco de consuelo en medio de la agitación en sus vidas. Su visión de Cristo todavía tiende a fluctuar, pero encuentran consuelo en su muerte sacrificial en la cruz por ellos.

En Alepo, cristianos sirios oran en medio de la guerra.

El director dijo: "A la familia le gustaría ir a Europa, pero no tienen dinero para llegar allí. Ellos han considerado mudarse al Líbano, pero el Líbano está tratando de mantener a todos los sirios fuera. Samir y su familia esperan estar a salvo en Tartus y algún día obtener empleos que les permitan enviar a sus hijos a la escuela".

Además del trauma social y psicológico de la guerra y la pérdida de sus empresas y puestos de trabajo, estas personas desplazadas viven en sótanos llenos de gente y carpas en condiciones insalubres que a menudo conducen a enfermedades graves. Muchos no tienen acceso a agua limpia. Algunos duermen en las calles.

También necesitan alimentos, medicinas y ropa para prepararse para el frío dijo el director, cuyo ministerio no sólo ha encontrado maneras estratégicas de compartir el evangelio con los musulmanes, sino también ministra entre gitanos Domari, un pueblo sin estado y analfabeto, que a menudo son víctimas de abusos. Para ayudar a evitar que personas sin escrúpulos se aprovechen de los Domari, el ministerio les ofrece alfabetización.

"Enseñar a los gitanos a leer y escribir permite que los misioneros construyan relaciones a través de las cuales pueden compartir las Buenas Nuevas de Cristo", dijo el director.

El equipo ministerial incluye un médico, cuyo trabajo también ha ayudado al equipo a construir relaciones y confianza. A pesar de los pocos recursos, el grupo ha estado ayudando a las personas desplazadas durante cuatro años. Ellos oran por asistencia para proveer medicinas, ropa y comida a 50 familias desplazadas (de cuatro miembros promedio) por US$ 65 al mes.

Se necesitan urgentemente instalaciones de abastecimiento y saneamiento de agua para 25 refugios o carpas, que costarían US$ 10,000, y el ministerio también planea ofrecer a 50 familias carpas equipadas con cocinas, utensilios de cocina, platos, mantas y electricidad a un costo de US$ 1,200 por vivienda.

"Los desplazados huyeron de ataques con misiles y bombas que hicieron estragos y destruyeron ciudades y pueblos de Siria", dijo el director. "Oramos que nuestro ministerio entre esta gente florezca y muchos lleguen a conocer a Jesús como Salvador y Señor".

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