Noticias e Historias de las Misiones

El Mundo Despierta a la Crisis de los Refugiados de Siria

10 de septiembre de 2015

Un niño refugiado sirio duerme en una calle de Turquía.

La foto del cuerpo de un niño sirio de 3 años de edad que encontraron en una playa de Turquía después de que un barco de refugiados se hundió en camino a Grecia llamó la atención a una crisis en gran medida ignorada. Los misioneros autóctonos están esperando a ver si va a haber una diferencia.

El director de un ministerio en Turquía, que ayudó a la familia del niño ahogado, dijo que teme que la memoria de la imagen del niño y la crisis de refugiados pronto se desvanezca en la población local, y si lo mismo es cierto para la comunidad mundial.

"Créanme, después de dos semanas la gente se olvidará de esta tragedia", dijo el director sobre la muerte de Aylan Kurdi, de 2 años de edad, su hermano Galip, de 5 años de edad, su madre Rehan, y otros nueve en el Mar Egeo. "En Turquía la situación está cambiando tan rápido que la gente se olvidará de los refugiados".

Los misioneros autóctonos de Turquía, que han estado proveyendo ayuda a los refugiados sirios, estarán allí mucho después de que la atención internacional se desvanezca. Ellos continúan proveyendo ayuda, independientemente de las fluctuaciones de la atención mundial, pero necesitan asistencia para comprar provisiones.

El padre del niño ahogado, Abdullah Kurdi, huyó a Turquía con su familia en 2012 después de que la guerra civil estallara en 2011. Según los informes volvieron a Siria a principios de este año, estableciéndose en la ciudad fronteriza de Kobani, después de que los militares expulsaron al Estado Islámico (ISIS). Cuando a finales de junio ISIS lanzó otra ofensiva contra la ciudad, la familia huyó de nuevo a Turquía y terminó en un campo de refugiados cerca de Adana, donde sirve un ministerio asistido por Christian Aid Mission. El director del ministerio, cuyo nombre está retenido por razones de seguridad, dijo que la familia de Kurdi se mostró reacia a aceptar ayuda. Anteriormente habían vivido en un departamento pagado en su mayoría por miembros de la familia en el extranjero, porque el trabajo de Kurdi en la construcción cubría sólo una pequeña parte de sus gastos mensuales, y no le agradaba recibir ayuda de extraños.

"Esa familia no tenía prisa por obtener ayuda de nosotros", dijo el director. "Se quedaban en silencio y se sentían avergonzados de recoger cajas de mi mano. La madre siempre estaba dentro de la carpa con los niños, en lugar de salir para tratar de obtener más ayuda de nosotros".

El director del ministerio dijo que los misioneros del ministerio tuvieron la oportunidad de compartir el mensaje de salvación de Cristo con la familia. Kurdi y su familia escucharon "con alegría", pero se trasladaron a otro campo con mejores fuentes de agua y otros servicios antes de tomar una decisión. Un misionero informó que trató de disuadir a Kurdi de hacer el peligroso viaje.

El director de ministerio dijo: "Él trató de detenerlos, pero la respuesta que recibió fue fatídica. Abdullah dijo: 'No puedo esperar. Mi familia está muriendo delante de mis ojos y no les puedo dar comida ni enviar a los niños a la escuela. Ellos tendrán una vida mejor en Europa'".

La cuñada de Kurdi en Canadá dijo a la prensa que él no tenía dientes y que parte de la "vida mejor" que buscaban en Europa incluía conseguir implantes dentales. También dijo que Kurdi tuvo dificultades para encontrar aceptación en Turquía como un sirio y un kurdo, ya que ha habido una rebelión kurda por décadas. La familia partió de una playa remota cerca de la ciudad turística de Bodrum, en el suroeste de Turquía, con otros refugiados. Ellos estaban en un barco rumbo a la isla griega de Kos, que en su punto más cercano está a sólo 4 km de la costa turca.

La ayuda a los refugiados sirios quita en parte la presión sobre ellos de emprender viajes peligrosos a Europa.

Grandes olas inundaron el pequeño bote lleno de gente, y todos menos Kurdi se unieron a un estimado de 2,300 personas este año que han perecido en el mar tratando de llegar a Europa.

Algunos de los refugiados huyeron de ofensivas militares del régimen de Bashar al-Assad, y otros trataron de escapar de los bombardeos rebeldes y las atrocidades ISIS. Un pastor en la ciudad siria de Sweida dijo que debido a los combates tuvo que irse de su iglesia en Daraa. Él suele visitar a la congregación cada mes, pero el mes pasado los intensos combates le impidieron hacerlo.

"Había muchos bombardeos y ataques", dijo el pastor, cuyo ministerio provee ayuda a los desplazados internos por la guerra. "Nuestra iglesia ya no tiene luces. Dos veces proyectiles de artillería cayeron al lado o alrededor de la iglesia. La última vez fue hace unos 12 días, cuando un proyectil cayó a dos metros de la iglesia. Todavía hay cristianos en Daraa, pero sólo la mitad del número que solía vivir allí".

La escala de la crisis de los refugiados es asombrosa, aunque la respuesta mundial ha sido menor que la reacción frente a desastres menos complicados. Más de 4 millones de personas han huido de Siria durante los cuatro años de guerra civil y el Estado Islámico que intenta crear un califato en medio del caos. De acuerdo con cifras de la ONU, cerca de 2.1 millones de los que huyeron de Siria han llegado a Turquía.

Las imágenes de una estación de tren en Hungría, que se convirtió en un campo de refugiados al aire libre cuando la semana pasada los trenes a Austria y Alemania se detuvieron temporalmente, y el descubrimiento del 27 de agosto de 71 migrantes muertos en el interior de un camión de un contrabandista en Hungría, también han creado conciencia sobre la crisis. A pesar de que algunos países europeos se comprometieron a aceptar más refugiados, la ONU está siendo forzada a recortar los programas de ayuda debido a la escasez de fondos.

El 29 de agosto el Washington Post informó: "La ayuda está siendo cortada y los programas están siendo suspendidos justo cuando los que se fueron de Siria a toda prisa, esperando que pronto regresarían a casa, se están quedando sin ahorros y la acogida que recibieron inicialmente se está desvaneciendo.

Desde 2011 la oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados ha provisto más de $ 5,600 millones en ayuda para los sirios, menos de la mitad de la cantidad necesaria, se informó. Según las Naciones Unidas, de los $ 4,530 millones necesarios este año para los refugiados sirios, sólo se ha recibido $ 1,670 millones.

El director del ministerio autóctono en Turquía dijo que los refugiados sirios están diseminados por todo el país en departamentos en ruinas, carpas y en las calles debido a que el gobierno no puede hacerse cargo de todos ellos. Dijo que el ministerio está proveyendo alimentos, medicinas, Biblias, fórmula para bebés, pañales, ropa, zapatos, calentadores y mantas.

"No es la primera vez que niños se ahogan en el mar, ni será la última", dijo. "En julio tuve la oportunidad de hablar con la familia cuando llevamos cajas de artículos de socorro. Es muy triste, pero no tenían nada más que hacer en Turquía. Así que tenemos que actuar con rapidez para ayudar a esta gente, de lo contrario muchos morirán cuando traten de huir a Europa".

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