Noticias e Historias de las Misiones

El Evangelio Avanza en Medio de la Guerra en Iraq

29 de octubre de 2015

Soldados kurdos se preparan para la batalla fuera de Kirkuk, en el norte de Iraq. (Foto de archivo, Boris Niehaus, Wikimedia)

Este mes las fuerzas de la coalición lideradas por Iraq y los Estados Unidos en Iraq enfrentan una feroz oposición en la contraofensiva contra el Estado islámico (ISIS), pero según los líderes de los ministerios iraquíes, en las batallas espirituales en el norte, el evangelio avanza casi sin oposición.

Las unidades de la coalición en Iraq intensificaron los ataques militares en Ramadi, en el oeste y en Baiji, en el norte, y el 22 de octubre se produjo la primera baja de los Estados Unidos en la lucha contra el ISIS, cuando los soldados kurdos y los miembros de las operaciones especiales de Estados Unidos liberaron a prisioneros en poder de ISIS en la ciudad norteña de Hawija. Ese día los 70 rehenes iban a ser ejecutados. Sus tumbas ya estaban preparadas.

Al mismo tiempo, los líderes de los ministerios dicen que los misioneros en el norte de Iraq apenas pueden mantenerse al día con el deseo de los residentes de la zona de aprender acerca de Cristo y la Biblia. Durante mucho tiempo los kurdos han sido más abiertos al cristianismo que otros iraquíes, pero desde ISIS se hizo cargo de partes de la región, han sido especialmente abiertos.

El director de un ministerio basado en el Kurdistán dijo: "Ellos están hartos del Islam. La gente quiere saber acerca de Cristo, sobre todo cuando se enteran de los milagros, las sanidades, la misericordia y el amor".

El líder del ministerio habló de un "despertar" entre los musulmanes en el norte de Iraq. Todos los días escucha acerca de numerosos testimonios de los kurdos, de iglesias que surgen y de personas que llaman durante las emisiones de televisión por satélite para contar cómo llegaron a poner su confianza en Cristo. A nadie se le ha negado una Biblia o la oportunidad de escuchar el evangelio, dijo, aunque no todos llegan a la fe inmediatamente. Él nos contó su experiencia cuando le dio una Biblia a un musulmán mientras éste recibía ayuda.

"Él me dijo: 'Yo soy musulmán, no puedo llegar a ser cristiano. Tengo una gran familia, y mi padre es un radical muy extremista'". "Yo le dije: 'No te pido que seas cristiano. No estoy tratando de cambiar tu religión. Sólo quiero que leas la Biblia y llegues a saber quién es Jesucristo. Quiero que tengas una relación con Dios'".

El musulmán kurdo estuvo de acuerdo y comenzó a leer la Biblia con su esposa y sus muchos hijos. Su casa frecuentemente carecía de electricidad, y cuando el director y los miembros del ministerio lo visitaban, a menudo le encontraban leyendo la Biblia con velas. El musulmán presentó al líder del ministerio una lista de preguntas que se le habían ocurrido durante la lectura. Un día le preguntó su opinión sobre del profeta del Islam.

Sorprendido, le dio un poco de información sobre Mahoma que no incluía nada ofensivo sobre el fundador de la religión.

El director dijo: "Yo le dije: '¿Por qué me hace esa pregunta?'". Él dijo: '¿Sabe qué? Ya no me agrada Mahoma'. Yo estaba feliz, pero sorprendido, así que le dije: '¿Y ahora qué?'. Él dijo: 'Yo quiero ser un cristiano'. Le dije: 'Pensé que habías dicho que no podías ser cristiano'. Él dijo: 'Oh, he cambiado de opinión'. Así que él se salvó".

La Palabra de Dios sola, dijo, tiene poder para cambiar vidas y no requiere adorno. El ha visto eso en innumerables ocasiones, pero nunca fue más claro que cuando los administradores de una universidad de sharia (ley islámica) recientemente se pusieron en contacto con él cuando se enteraron de que estaba regalando Biblias. Le pidieron 21 Biblias para una clase de religión comparada, para que pudieran equipar a los musulmanes con bastantes críticas de la Biblia para convertir a los cristianos.

"En un par de meses, después de tomar una de esas clases de la Biblia, cinco de los estudiantes fueron salvos", dijo el líder del ministerio. "Ellos me llamaron y me dijeron: 'Hemos terminado con el Islam'".

El maestro informó a las autoridades sobre las conversiones, y éstas convocaron al director del ministerio. Un policía le preguntó si había tratado de convertir a los estudiantes, y él respondió que ni siquiera los conocía. Cuando el oficial le preguntó por qué les dio Biblias, él dijo que la escuela se las había solicitado. El oficial confirmó esto con el maestro y preguntó a los estudiantes por qué se habían convertido.

Uno de ellos dijo: "La Biblia es poderosa, cambió nuestras vidas". Entonces el policía dijo: "Muy bien, váyanse, aquí no hay ningún caso, no puedo hacer nada". Así que despidió a los estudiantes y me preguntó: "¿Es verdad que la Biblia tiene poder para cambiar vidas?". Le dije: "Por supuesto. Ha estado cambiando vidas en todas partes". Él preguntó: "¿Puedo tener una copia?"

Los kurdos musulmanes están preguntando sobre el cristianismo y comparándolo con lo que está pasando a su alrededor, dijo.

Los Iraquíes desplazados enfrentan su segundo invierno en apartamentos deteriorados o carpas como esta en Erbil, Kurdistán.

"A pesar de lo aterrador y horrible que ISIS es, nos ha hecho un gran favor, porque ellos vinieron y mostraron todas las matanzas, diciendo que todo está en los versos del Corán. Así que ahora no tenemos que decir mucho, nos limitamos a decir la verdad".

El líder del ministerio autóctono dijo que el evangelio sigue siendo bien recibido entre las personas desplazadas, con 10 iglesias caseras que se reúnen regularmente en apartamentos en Erbil, Dohuk y alrededores. De vez en cuando las congregaciones se desvanecen cuando las personas desplazadas salen del país en busca de una vida mejor, pero otras surgen en su lugar.

El ministerio sigue prestando ayuda a las personas desplazadas en carpas y en edificios en ruinas o sin terminar, y las necesidades de mantas, calentadores, comida y pañales siguen siendo altas. Los miembros del ministerio primero muestran el amor de Cristo satisfaciendo las necesidades físicas, y sólo más tarde les traen Biblias.

Él dijo: "Nosotros les ayudamos porque les amamos, y tal vez la próxima vez que los visitamos les hablamos acerca de Jesús y les damos Biblias", dijo. "Creemos en el poder de la Palabra de Dios. No tenemos muchos predicadores. No tenemos muchos misioneros, pero tenemos la Palabra de Dios que podemos imprimir, comprar y entregar a las personas y a sus niños".

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