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Refugiados de Siria se Ahogan Tratando de Llegar a Europa

12 de noviembre de 2015

Después de sobrevivir un viaje por el mar desde Turquía, un niño refugiado sirio disfruta alimentos distribuidos en Grecia.

Los refugiados sirios y otros que tratan de llegar a Grecia todavía se aventuran en el mar en cifras récord, incluyendo más de 300 cuyo barco naufragó fuera de la isla de Lesbos. Al menos 43 personas perdieron la vida.

Los refugiados desesperados han desafiado las expectativas de que sus cifras disminuirian a medida que los cambios de estación traen aguas más tumultuosas. Un ministerio autóctono en Grecia que sirve a los que llegan desde Turquía está tratando a mantenerse al día con las necesidades de los inmigrantes que huyen de la guerra y del Estado Islámico (ISIS). Un equipo ministerial recientemente fue a la isla griega de Lesbos para ayudar a los refugiados que sobrevivieron el viaje traicionero desde las costas turcas.

Al llegar en barco desde Atenas, el equipo se dirigió al norte de Lesbos, donde llegan la mayoría de los refugiados. A las 11 PM comenzaron el viaje de 90 minutos en coche hasta las orillas de Skykamia. Mientras caminaban hacia la playa vieron muchos refugiados recién llegados que caminaban en la oscuridad, así como montones de chalecos salvavidas desechados.

En una meseta que conduce a la playa vieron algo que brillaba bajo la luz de la luna, dijo la co-directora, cuyo nombre está retenido por razones de seguridad.

"Pensamos que era basura", dijo ella. "Cuando nos acercamos nos dimos cuenta de que no era basura, sino 53 personas, 10 de ellas niños, que acababan de llegar de Turquía. Alguien les dio mantas térmicas. Ellos tenían miedo, ya que era casi la 1 de la mañana, y fueron a una zona desierta, sin saber a dónde ir o qué hacer".

Algunos aldeanos enfadados borrachos les gritaban, mientras que otros trataban de convencerlos de pagar 25 euros por persona para llevarlos al puerto.

"Un padre se mantenía despierto, tratando de proteger a su esposa y a una hija de pocos meses de edad", dijo. "Los calmamos. Llamamos a la policía, y nos dijeron que iban a venir a recogerlos a la mañana siguiente. Mi marido [un codirector del ministerio] se aseguró de que los locales se fueran y no volvieran más".

Otros lugareños más amables cocinaron comida para los recién llegados, y el equipo pasó el día siguiente ayudando a llevar a los refugiados a un lugar de distribución y servir a los hambrientos.

"Ciertamente, los niños no querían esperar ni un minuto", dijo la co-directora.

Al día siguiente el equipo llevó comida al puerto donde cientos de refugiados tenían sólo la sombra de los transbordadores para protegerlos del sol mientras esperaban ser registrados. Mientras el ministerio ofrecía ayuda y orientación en su base en Atenas, miembros del equipo fueron junto con los refugiados en un ferry hacia la capital griega y, al llegar caminaron hasta el metro para ir al centro de la ciudad. Escuchando las historias trágicas de los refugiados, los miembros del equipo también hallaron que muchos sólo querían saber dónde tomar un autobús hacia Alemania.

Aunque en el exilio y necesitados, los sobrevivientes se consideraban afortunados. Después de que un bote con más de 300 personas a bordo se hundió el 28 de octubre, las autoridades recuperaron los cuerpos de 20 niños, 17 hombres y seis mujeres que se ahogaron. Fue el mayor número de víctimas de un bote de refugiados en aguas griegas desde que en el 2011 comenzó el conflicto en Siria. Cuatro días más tarde (1 de noviembre), seis bebés y otros cinco refugiados se ahogaron después de que su barco se hundió frente a la isla de Samos. Al día siguiente murieron otros cuatro refugiados y otros seis desaparecieron cuando su barco se hundió frente a la isla de Farmakonisi.

TEse fin de semana (entre el 31de octubre y el 1de noviembre), los guardacostas en Grecia rescataron a más de 1,400 personas en el mar Egeo. Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, el número de migrantes y refugiados que entraron en Europa por mar en octubre fue de 218,394, apenas por debajo de la cifra total de todo el año pasado de 219,000.

En Turquía, el país desde donde la mayoría de los refugiados se embarcan, los ministerios autóctonos se encuentran entre las organizaciones que tratan de que los 2 millones de refugiados sirios no arriesguen el viaje a través de las aguas del mar Egeo. Un ministerio asistido por Christian Aid Mission en los campamentos de refugiados cerca de la ciudad central-sur de Adana recientemente proveyó 125 cajas de alimentos y otros artículos de socorro para 125 familias.

El director de un ministerio autóctono dijo: "La ayuda que ustedes no enviaron sirvió muy bien a las familias. Muchas gracias por vuestra ayuda para estas personas desesperadas en el nombre del Señor Jesús. Cuando recibieron las cajas estaban muy felices".

La necesidad de agua potable sigue siendo crítica. El equipo del ministerio proveyó 1,500 botellas de agua, 12 botellas por familia o 24 botellas para familias de siete o más personas, dijo el líder.

Una madre siria llega en Grecia llevando a su niño y sus únicas posesiones.

"Dios nos dio la oportunidad de servir a esta gente de esta manera, y al mismo tiempo estamos predicando el evangelio" dijo.

Otro ministerio con sede en el norte de Turquía visitó un campamento de 1,000 carpas en el sur. El director autóctono dijo que el equipo visitó todas las carpas, una por una, discutiendo las necesidades de los refugiados de mayoría musulmana y orando por ellos. Los miembros del equipo previamente les habían dado en el Nuevo Testamento, y en esta visita dejaron folletos en árabe titulados "¿Por qué Jesús?"

"Ahora queremos preparar la madera que los refugiados necesitarán en el invierno", dijo el director, quien agregó que cada familia necesita 40 sacos de madera a un costo de US$ 180 en total para sobrevivir la temporada de frío. La madera se utiliza para cocinar, mantenerse caliente y calentar agua para el baño.

"En Turquía no se vende la madera en atados, sino en sacos", dijo. "Estamos planeando dar a cada familia 40 sacos, pero no podemos dárselos todos a la vez. Debemos proveerles los 40 sacos en dos o tres visitas, porque en sus tiendas no caben 40 sacos".

En el campamento de Adana los refugiados dijeron a los miembros del equipo del ministerio que están preocupados por el futuro de sus hijos, especialmente porque muchos no han podido asistir a la escuela. Tales necesidades tientan a los padres a ir a Europa, poniendo a sus hijos en embarcaciones atestadas y mal equipadas para resistir las olas del mar Egeo, y el equipo ministerial oró con las familias sobre la escolarización.

"Están muy preocupado por el futuro de sus hijos", dijo el líder del ministerio. "Cada persona con quien hablamos cuando le llevamos ayuda siempre nos recuerda la educación de sus hijos. Ellos nunca quisieron esto. Sólo desean que la guerra termine y volver a su país".

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