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Los Ataques en París Exacerbaron la Crisis de los Refugiados

26 de noviembre de 2015

Las familias que huyen del terrorismo y la guerra en Siria enfrentan sospechas infundadas de ser ellos mismos terroristas.

Los ataques terroristas del Estado Islámico (ISIS) en París el 13 noviembre han complicado aún más la obra de los ministerios cristianos autóctonos que sirven a los refugiados en el Medio Oriente, ya que algunos países europeos han cerrado sus puertas a los sirios.

Ninguno de los terroristas que mataron a 130 personas en París fue identificado como sirio, aunque uno aparentemente había robado el pasaporte de un inmigrante sirio. Según los informes, el belga sospechoso de organizar la operación y cinco ciudadanos franceses involucrados en los ataques eran extremistas musulmanes de Europa, a pesar de que habían viajado a Siria, presumiblemente para hacer contacto con los líderes de ISIS.

La inseguridad tras los ataques, junto con los informes de que ISIS ha estado reclutando a refugiados sirios e infiltrando los campos de refugiados, ha llevado a los países europeos a reforzar los controles sobre la entrada de refugiados, aunque la gran mayoría de los migrantes son familias, mujeres, niños y ancianos que a su vez son víctimas de ISIS y otros actos de violencia relacionados con la guerra.

Recientemente Joel Charny, un funcionario del Inter de Action, que reúne a organizaciones de ayuda, dijo a la Radio Pública Nacional: "La violencia que vimos en París es la violencia de la que la gente de Siria está huyendo. No estamos ayudando a los terroristas. Estamos ayudando a personas vulnerables. Son los autores de la violencia en Siria los que están impulsando a la gente a huir. No podemos castigar a las víctimas".

Según un funcionario de las Naciones Unidas, entre los refugiados se ha expandido la noticia de mayores dificultades para cruzar las fronteras europeas, y esto ha complicado la crisis en los países del Medio Oriente, que ya están al borde del colapso," al igual que la obra de los ministerios que proveen alivio.

El director de uno de los ministerios que sirven a los refugiados dijo: "El ataque en París nos ha afectado mucho en Jordania, y ha afectado a los propios refugiados, porque ahora han perdido la esperanza de ir a Europa y comenzar sus vidas allí".

Según el sitio de noticias en línea vox.com, antes de los atentados en París, la mayoría de los refugiados sirios (más de 4 millones) habían ido a países vecinos como Jordania, Turquía y Líbano, en comparación con sólo 700,000 que fueron a países europeos, principalmente a Alemania, Suecia y Serbia.

Según el director de un ministerio autóctono de Turquía, aunque el número de refugiados que salen de Turquía para ir a Europa ha disminuido, el número de refugiados que huyen a Turquía no ha disminuido, sobre todo porque los ataques aéreos rusos, supuestamente dirigidos a ISIS, han expulsado a más sirios.

Él dijo: "Esos países del centro de Europa han cerrado sus puertas a los refugiados, y la noticia se está extendiendo por todos los campos, así que ellos están optando por permanecer en Turquía. Además, la oportunidad de navegar en barco a otros países ahora les es cada vez más difícil debido al acuerdo entre los gobiernos turcos y europeos de los últimos meses".

Los sirios en un campo de refugiados como Adana, Turquía, enfrentan mayores necesidades a medida que sus números aumentan.

Los refugiados que trataban de huir están volviendo, sobrecargando aún más a los ministerios autóctonos asistidos por Christian Aid Mission.

"Esto ha aumentado la necesidad de nuestra ayuda, ya que muchas familias que vendieron todas sus posesiones diciendo: 'Vamos a Europa', luego fueron enviadas de vuelta y ahora deben encontrar de nuevo posesiones muy necesarias", dijo él. "Este es particularmente el caso de los que trataron de entrar a Europa por barco. Es posible que hayan salido de Esmirna [en el oeste de Turquía], pero luego regresaron al norte, por el Mar Negro, donde les estamos sirviendo. Ellos necesitan carpas, calefacción y otras necesidades para su supervivencia".

El director del ministerio, que lidera iglesias en Samsun y otros sitios a lo largo del Mar Negro, dijo que los refugiados sirios que hablan árabe o kurdo tienen pocos medios para explicar a las jóvenes congregaciones cristianas que no constituyen una amenaza.

"Aunque los hermanos [turcos] no lo dicen abiertamente, no son muy amigables con los refugiados que vienen a nosotros por ayuda", dijo. "Uno puede sentir que los refugiados se sienten juzgados y mirados como si ellos estuvieran afiliados a ISIS y fueran peligrosos. Esto hace que se sientan avergonzados, cuando en realidad desean conectarse, pero no lo pueden comunicar a los miembros de la iglesia".

Muchos turcos temían contratar a sirios o alquilarles departamentos antes de los atentados de París, y los refugiados ahora son aún más vulnerables y necesitados de ayuda, dijo.

"Con vuestra ayuda estamos proveyendo lo mejor que podemos a los que vienen", dijo. "No vamos a dejar de ayudar a estas personas necesitadas. Y nuestra esperanza está en el Dios que convierte al mal en bien y hace milagros, cambiando los corazones de las personas hacia la búsqueda de la bondad de Dios. Muchas personas que han experimentado el terror de ISIS vienen a mí diciendo: 'Yo quiero ser un cristiano'".

En España, que en septiembre estuvo de acuerdo en aceptar a 15,000 refugiados sirios con contingentes más grandes para el año que viene, el director de un ministerio que provee alivio hizo eco de los retos del director del ministerio turco.

"Ahora los refugiados no pueden ir de España a Francia o Alemania, por lo que nuestro trabajo es mayor", dijo. "También necesitamos oración, porque algunos líderes cristianos han decidido no trabajar con ellos porque tienen miedo, pero mi equipo está listo para hacer lo que sea necesario".

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