Noticias e Historias de las Misiones

Las Cicatrices de la Batalla Espiritual

3 de junio de 2016

 Elderly refugee woman with children.
Los refugiados de Siria llegan con enormes necesidades, pero pocas son cubiertas.

Mientras los sirios e iraquíes desplazados por la guerra reciben a Cristo de a miles, aquellos que llevan el evangelio a las personas traumatizadas están comprometidos en el equivalente espiritual de un combate cuerpo a cuerpo - y muestran el dolor y la fatiga de la batalla.

Hay un costo involucrado en guiar a miles de refugiados musulmanes a Cristo.

El líder de un ministerio que sirve entre personas desplazadas en Siria y los refugiados en el Líbano dijo: "Hablamos de los refugiados, pero nos olvidamos de los que sirven entre los refugiados. El ministerio entre los musulmanes es una guerra espiritual. Por eso tratamos de que mucha gente ore por los misioneros".

Altamente motivados en medio de grandes necesidades, los misioneros trabajan como mínimo 10 horas diarias, y a menudo 15 o 16 horas - siete días a la semana, dijo el director.

"Cada vez que les dice: 'Dejemos de hablar de eso y comencemos a hablar sobre usted', en menos de un minuto ve lágrimas".

"Estas personas no saben cómo descansar - todo lo que saben es seguir ministrando", dijo. "Los misioneros locales son un poco diferentes de los misioneros que vienen de fuera. Siempre están en movimiento, siempre quieren seguir sirviendo".

El constante ministerio de los misioneros autóctonos en el Líbano y Siria entre los desplazados es igual que los que sirven en Iraq y otros países adonde llegan los refugiados, como Jordania y Turquía. Además de entregarles alimentos, medicamentos y artículos para bebés, cada vez más están enseñando a los niños sin escuelas; ayudando a los recién llegados a encontrar lo que necesitan en las ciudades adonde llegan; y ayudando a la gente a sobrevivir, gente que a menudo no conoce el lenguaje de la nueva cultura que los rodea.

"En la cultura de Occidente, la gente toma varios descansos", agregó el director. "Yo mismo no sé cómo descansar. La única vez que tomo un descanso es cuando me dicen que vaya al hospital por dos días. A menos que uno se vea obligado, no sabe cómo tomar un descanso".

Cuando llevan ayuda a los desplazados en sus apartamentos en mal estado o carpas en los campamentos de refugiados, los misioneros autóctonos pasan mucho tiempo hablando con los sobrevivientes de los horrores de la guerra.

"Es un estado de ánimo depresivo - se ve en sus caras", dijo el director. "Cuando usted está entre los refugiados, parece que todo el mundo está en ese estado de ánimo. Ellos le sonríen, pero es una sonrisa muy triste".

 Refugee children sitting outside of ramshackle hut.
La realidad diaria de los refugiados en el Líbano está marcada por la miseria y la desesperanza.

Cuando van a las carpas y casas, los misioneros autóctonos de hecho se dedican al aconsejamiento, a pesar de que no han sido capacitados para ello. Las largas horas de soportar las cargas de los demás con el tiempo los afecta.

El líder del ministerio dijo: "Después de dos años de ministerio, veo que la salud de los misioneros es mala, o sufren un colapso. Algunos dicen que todo está bien y tratan de hablar con usted. Cada vez que les dice: 'Dejemos de hablar de eso y comencemos a hablar sobre usted', en menos de un minuto ve lágrimas. Ellos tratan de ocultar las cosas, dicen que están bien, pero están cansados".

Así, los misioneros autóctonos anhelan oraciones por fuerza y sabiduría.

A la tensión de los últimos meses se agrega la presencia de extremistas musulmanes entre la multitud de refugiados. Los misioneros dicen que las familias de refugiados no están dispuestas a hablar de Cristo o a orar en Su nombre en medio de otros.

"A veces se oye a los propios refugiados decir: 'No diga nada delante de esa persona, porque es fanática', Ellos no quieren mencionar la palabra ISIS, pero dicen: 'Él es un fanático, no ore delante de él', o 'No haga esto o aquello'. No lo vimos antes, pero ahora lo vemos".

Se necesita tiempo para ganar la confianza de las familias de refugiados, pero aun después de que se abren acerca de la dificultad de sus vidas o la forma en que dejaron todo, las tensiones son tales que no van a hablar de política, ya que tienen miedo de ser escuchadas por alguien que no está de acuerdo, y que reacciona violentamente.

"Ellos podrían morir si los escucha la persona equivocada", dijo el líder del ministerio.

Este clima de miedo refleja una batalla espiritual, y los misioneros oran con los refugiados siempre que pueden.

"Antes de irnos oramos los unos por los otros", dijo el director. "En un nivel espiritual, eso es muy importante para ellos – ver que no sólo les ayudamos con alimentos, sino también les apoyamos y respaldamos en la oración".

Con el tiempo, alrededor del 99 % de los refugiados responden de manera positiva.

Él dijo: "Es una victoria cuando pueden hacer estudios bíblicos y ven a la gente venir a Cristo. En Beirut y en el valle de Bekaa, entre el mes pasado y este mes bautizamos a 98 personas. Si lo hacemos sólo para esto, es increíble".

Un problema central es que los misioneros autóctonos tienen demasiado trabajo y muy pocos recursos disponibles. Estos son aproximadamente un tercio de la cantidad necesaria para hacer frente a las necesidades que ven a su alrededor. El director habló de un misionero que desea abandonar el valle de Bekaa para hacer frente a las crecientes necesidades en el sur del Líbano. El misionero, un ex musulmán, le envió un presupuesto para el ministerio en el sur del Líbano, pero el ministerio ni siquiera tiene suficientes fondos para terminar la obra en el valle de Bekaa.

"Así que no sé qué contestarle. Yo sé que está haciendo una obra increíble, y Dios lo está usando, pero la carga es demasiado pesada", dijo. "Me gustaría que tuviéramos más apoyo para ellos. Cuando los visito, les digo: 'Estoy aquí para hablar de usted y su familia'. Puedo ver lágrimas en sus ojos, están muy cansados. No se necesita mucho para que derramen lágrimas. Ellos necesitan un descanso".

Un desafío común, dijo, es encontrar refugiados con problemas urgentes o necesidades que están fuera del alcance del ministerio. Para ayudar a los misioneros autóctonos a satisfacer las necesidades, puede contribuir en línea mediante el siguiente formulario, o llamar al 434-977-5650. Si prefiere enviar su ofrenda por correo, por favor envíela a Christian Aid Mission, P.O. Box 9037, Charlottesville, VA 22906. Por favor, use el código de ofrenda: 400REF ¡Gracias!

Ayude a los misioneros a proveer alivio y ministrar a los refugiados sirios.
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