Noticias e Historias de las Misiones

Hablando - y escuchando - a Dios en la India

22 de septiembre de 2016

Indian children praying.
Un misionero autóctono del norte de la India ha enseñado a niños pobres cómo interactuar con Dios.

Un joven cristiano vivía cómodamente en una ciudad moderna del sur de la India cuando escuchó el llamado de Dios de anunciar a Cristo en una tierra lejana donde Su nombre no era conocido. Al joven no le gustó lo que estaba oyendo.

En la India se considera una gran fortuna conseguir un trabajo en el gobierno, y Philip Zacharia* había estado trabajando por seis meses en una oficina de correos en Bangalore, un trabajo que había obtenido después de mucha lucha. Él había estado conversando con Dios regularmente desde los 17 años, cuando entregó su vida a Cristo después de decidir no suicidarse, y ahora Dios lo estaba llamando para que fuera a lugares desagradables.

"Sólo llevaba allí seis meses, y ahora el Señor me estaba pidiendo que renunciara y fuera a otro lugar", dijo Zacharia. "Eso fue muy, muy difícil para mí".

Después de mucha lucha renunció y comenzó a capacitarse en una agencia misionera. No estaba seguro de adonde el Señor le enviaba, pero se comprometió al llamado. Un día un misionero visitó su instituto bíblico en el sur de la India y habló a los estudiantes acerca de un estado del norte de la India que se conoce como "el cementerio de los misioneros". El estado de Bihar era tristemente célebre por su falta de desarrollo, la delincuencia generalizada y la resistencia arraigada al evangelio por hindúes, budistas, sijs y jainistas.

"Me estaba gritando en un lenguaje sucio", dijo el evangelista. "Le pregunté: '¿No soy yo un ser humano?'. Él dijo: 'Si hablas más, te voy a matar'".

"Incluso hoy en día, no hay ninguna ley u orden, no hay electricidad, no hay buenas carreteras, no hay seguridad", dijo Zacharia. "Ese era un lugar muy muy malo adonde a nadie le gustaba ir. Los cristianos tenían miedo de enviar a nadie a ese estado debido a la falta de seguridad".

El misionero pidió a los estudiantes que oraran por el estado de Bihar.

"Yo oré por unas semanas: 'Señor, envía a alguien a Bihar'", dijo Zacharia. "Pero el Señor dijo: "No a otra persona - tú tienes que ir'".

Originario de una familia católica de buena reputación en el estado de Kerala, en 1984 Zacharia fue a Bihar. Rápidamente supo que nadie quería oír hablar de Cristo, y que los cristianos eran considerados un casta baja "intocable". Un día, cuando estaba agotado por su trabajo, llamó a la puerta de alguien para pedir un vaso de agua. El hombre que abrió lo miró y le preguntó de qué casta era.

"Le dije: 'Soy un cristiano', y al oír "cristiano" se puso tan molesto", dijo. "Me estaba gritando en un lenguaje sucio. Le pregunté: '¿No soy yo un ser humano?'. Él dijo: 'Si hablas más, te voy a matar'. Su problema era que, al ser yo un intocable, toqué su puerta. Entonces la puerta se volvió impura".

Zacharia regresó a su choza y le dijo al Señor que no quería intentar nada más en Bihar. Había estado allí durante más de un año. Hizo su maleta y se fue a un estado vecino, donde pronto guio a algunas personas a Cristo. Zacharia disfrutó de una rara sensación de que algo bueno estaba sucediendo, pero su hábito de conversar con Dios una vez más lo dejó con algo difícil de escuchar. El Señor le dijo que no estaba en el lugar correcto.

Inside of partially destroyed house in Aleppo.
Misioneros oran por un paralítico en el norte de la India.

"Le dije: 'Señor, no me gusta Bihar; estoy dispuesto a ir a cualquier otro lugar'", dijo. "Pero, de nuevo, el Señor me dijo que fuera a Bihar. Pasé tres días en ayuno. Y dije: 'La gente no me acepta'. Esa era mi gran preocupación. Más que el evangelismo, deseaba ser tratado como un ser humano. Me gustaba sentarse y hablar con la gente, ser tratado con respeto por ellos, por la comunidad. Dije: 'Señor si voy a ir a Bihar, muéstrame algo'".

Pronto Dios le dio la visión de iniciar una escuela en Bihar. Zacharia dijo que el Señor le ayudó sobrenaturalmente a iniciar la escuela, y la gente empezó a verlo como el director de la escuela, en lugar de un misionero, abriéndole el camino para sentarse y tomar el té con ellos. Dios había resuelto su problema de cómo llegar a ser un miembro respetable de la comunidad con el fin de desarrollar relaciones pero, 10 años más tarde, sólo tres personas habían puesto su fe en Cristo.

Por otra parte, cuando los aldeanos se enteraron de que esas pocas personas se habían convertido en cristianos, trataron de detener su trabajo. Había empezado a atraer lo que para él eran grandes multitudes - 15 personas - en sus presentaciones evangelísticas, después de que su esposa comenzó a visitar las aldeas con él; su presencia atrajo a mujeres de la zona que eran la conectividad social de sus comunidades. Después de una reunión, Zacharia y su familia regresaban a casa cuando un grupo de personas con el rostro cubierto los detuvo. Uno puso un cuchillo de grandes dimensiones en su estómago.

Zacharia instintivamente se puso a hablar con Dios, reclamando su atención, y de alguna manera, su esposa e hijos pequeños pudieron pasar a través de la banda hostil.

"El Señor me libró de sus manos", dijo. . "Durante los dos años siguientes 30 personas recibieron al Señor. Entonces, una noche, seis personas llegaron a la reunión, y mientras yo hablaba, uno de los hombres sacó su arma y quiso dispararme. Él trató de apretar el gatillo, pero éste no funcionó. Al día siguiente tuvo un accidente y el Señor permitió que yo lo llevara al hospital".

Desde entonces, en un estado que es 18% musulmán y 78% hindú, y donde sólo hay un 0.1% de cristianos, el ministerio de Zacharia ha fundado cientos de iglesias caseras, un total de más de 1,800 congregaciones allí y en otros cinco estados, así como varias iglesias con sus propios templos. Las cuatro escuelas que su ministerio comenzó ahora sirven a 3,500 niños.

Sus conversaciones con Cristo lo llevan a través de todo. Hablar con Dios fue su costumbre desde el principio de su camino de fe en 1979, cuando tomó la Biblia de su abuelo para conseguir un poco de papel para escribir una nota de suicidio. Oyó una voz que decía: "Mi hijo, ábrela y lee". Abrió la puerta para ver si había alguien afuera y no vio a nadie. Volviendo por el papel para su plan de arrojarse delante de un tren, oyó el mismo comando, y la abrió en Eclesiastés 7:17: ". . . ni seas insensato; ¿por qué habrás de morir antes de tu tiempo?".

"Así que dije: 'Señor, si me amas, cuida de mi vida'", dijo. "Eso cambió toda mi vida. Una gran alegría entró en mi corazón, y la habitación se llenó de una gran luminosidad. No sé cuánto tiempo pasé allí. Me había olvidado de cometer suicidio".

El ministerio que Dios comenzó a través Zacharia lo ha ampliado para incluir la capacitación de liderazgo, alfabetización, asistencia médica básica, formación vocacional para mujeres y un hogar de niños que provee alimentos, ropa, atención médica y educación a niños huérfanos y abandonados.

Zacharia dijo que durante 23 años vivió en la misma zona peligrosa de Bihar, antes de que su junta ministerial le recomendara que se mudara a otro sitio dentro del estado, donde ha estado durante los últimos nueve años.

"Doy gracias al Señor por mi mujer, que nunca pidió a mudarse a un lugar más seguro", dijo. "Mi vida está amenazada casi todos los días. Cada vez que voy de viaje mi mujer pasa tres días en ayunas y se mantiene en oración por mi protección. Dios realmente está haciendo una diferencia en Bihar. Estoy muy entusiasmado con lo que el Señor está haciendo allí. Gracias por el apoyo de Christian Aid Mission, y rueguen por nosotros".

Para ayudar a los misioneros autóctonos a satisfacer las necesidades, puede contribuir en línea mediante el siguiente formulario, o llamar al 434-977-5650. Si prefiere enviar su ofrenda por correo, por favor envíela a Christian Aid Mission, P.O. Box 9037, Charlottesville, VA 22906. Por favor, use el código de ofrenda: 670ECFC ¡Gracias!

* Nombres cambiados por razones de seguridad.

Apoye la obra misionera en Bihar.
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