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Los Refugiados Sirios en Turquía Están Cada Vez Más Desesperados

23 de noviembre de 2016

Drawing by a Syrian girl in a refugee camp in southern Turkey.
El dibujo de una niña siria en un cuaderno que le proveyó un ministerio autóctono en un campamento de refugiados en el sur de Turquía refleja una realidad dolorosa.

Los misioneros autóctonos dijeron que con el clima en Turquía cada vez más frío y la atención del mundo alejándose de la guerra en Siria, los refugiados que huyeron de las atrocidades de ISIS necesitan desesperadamente alimentos y calentadores.

El director de un ministerio dijo que algunos refugiados en campamentos no oficiales en Turquía están considerando vender sus órganos para alimentar a sus hijos.

"La situación es tan mala que algunos padres con quienes hablamos incluso piensan en vender sus órganos para satisfacer las necesidades de su familia", dijo. "Alrededor de 140 bebés necesitan inmediatamente fórmula para bebés y pañales, y los refugiados necesitan comida".

En un campamento no oficial que los misioneros del ministerio visitaron recientemente, encontraron 40 recién nacidos y otros 140 bebés en necesidad inmediata de fórmula para bebés y pañales. A medida que llega el invierno, las familias de 400 tiendas de campaña necesitaban leña, en otras 170 carpas necesitaban calentadores, y el ministerio también necesita 300 mantas para los refugiados.

"Necesitamos inmediatamente al menos 170 calentadores para mantener a los recién nacidos y niños calientes", dijo.

"Los bebés mueren delante de los ojos de sus padres", dijo el director. "Nada nutritivo viene de sus manos, y no saben a dónde ir".

Según cifras de las Naciones Unidas, de los 4.8 millones de refugiados de Siria, Turquía ha recibido más que cualquier otro país, más de 2.7 millones. La gente está débil, infeliz e indiferente, dijo el líder del ministerio autóctono.

"Los bebés mueren delante de los ojos de sus padres", dijo. "Nada nutritivo proviene de sus manos, y no saben a dónde ir, no saben cómo pasar el invierno, no tienen nada para mantenerse calientes".

Cuanto el equipo del ministerio llega a las carpas, una multitud de refugiados llega y pide ayuda, dijo, incluyendo madres que traen bebés envueltos en mantas viejas y sin lavar.

"Esta situación afecta principalmente a los recién nacidos y los niños", dijo. "Este trauma no saldrá de su memoria por mucho tiempo. Casi todas las carpas tienen un bebé nacido con discapacidad, y como no reciben atención médica adecuada, la condición es permanente".

Los refugiados se han apiñado en campamentos improvisados en el sur de Turquía porque saben que las fuerzas de seguridad en los campos oficiales abusan de ellos, dijo.

"Todos los días los campamentos no oficiales reciben a más y más personas que escapan de la guerra, ya que nadie quiere vivir en los campamentos oficiales porque están sujetos a malos tratos por parte de las fuerzas de seguridad. La gente se enferma, pero las autoridades del campamento nunca ayudan, a pesar de que la gente ha estado pidiendo ayuda a las autoridades municipales".

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Una niña siria se esfuerza por mantenerse caliente en un campo de refugiados en Turquía.

El director de otro ministerio con sede en Turquía, haciendo eco de las necesidades de los refugiados por comida y calor, explicó cómo una niña en un campamento no oficial reflejaba su realidad en sus dibujos. El ministerio había provisto a los niños lápices de colores, cuadernos y libros de relatos bíblicos para ayudarles a procesar su trauma a la luz del sufrimiento y la resurrección de Jesús.

La niña había dibujado soldados disparando a personas, a Jesús en la cruz y refugiados en carpas llorando frente a tazones vacíos. El director le preguntó por qué la gente se moría de hambre en el dibujo. La niña respondió: "Cuando Jesús murió, no hubo nadie para alimentar al pueblo". El director dijo: "Jesús murió en la cruz, y nos ha enviado para que te alimentemos, porque somos Sus discípulos". Ella sonrió y luego corrió de nuevo a su carpa mientras él gritaba: "Ve y explícale eso a todo el mundo". Mientras la miraba correr alegre a su carpa, él esperaba que ella le hubiera oído.

La niña había dibujado otra imagen de Jesús alimentando a los 5,000, junto al camión de suministro del ministerio autóctono que proveía alimentos a los refugiados.

"No estoy seguro de si ella conectó esas dos cosas, los camiones que acababan de llegar para darles comida, y nuestro afán de hacer lo mismo que Jesús hizo", dijo.

El ministerio recientemente visitó a 2,350 de las 10,000 carpas en la zona, así como 220 hogares, unos 11,000 refugiados en dos meses, dijo. Con la ayuda de Christian Aid Mission, los misioneros pudieron proveer harina, aceite, salsa de tomate, leche y otros alimentos básicos, junto con agua limpia.

Los niños están comenzando a aprender turco, dijo. Ellos quieren aprender a leer, y algunos quisieran ser maestros o médicos, agregó. El ministerio les proveyó cuadernos, lápices y un libro ilustrado del Nuevo Testamento en árabe.

"La mayoría de las familias trabajan en campos, por lo que no pueden enviar a sus hijos a la escuela", dijo el director. "Los niños mayores tienen que cuidar de los más jóvenes, y si un hombre turco rico viene en busca de una esposa, le dan las niñas".

Los directores de ambos ministerios dijeron que los refugiados están profundamente agradecidos por la ayuda que llega, y uno de ellos agregó que la situación presenta una gran oportunidad y responsabilidad.

"Ellos tienen más necesidades que nunca", dijo. "Estas personas están realmente en la miseria y perdiendo su fe, y en este caso tenemos grandes deberes. Podemos ganar a las personas que están en esta depresión sociológica y espiritual, siempre y cuando Dios esté con nosotros, y nunca podremos lograr esta tarea sin ustedes".

Para ayudar a los misioneros autóctonos a satisfacer las necesidades, puede contribuir en línea mediante el siguiente formulario, o llamar al 434-977-5650. Si prefiere enviar su ofrenda por correo, por favor envíela a Christian Aid Mission, P.O. Box 9037, Charlottesville, VA 22906. Por favor, use el código de ofrenda: 400REF ¡Gracias!

Ayude a satisfacer las necesidades físicas y espirituales de los refugiados del Medio Oriente.
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