Noticias e Historias de las Misiones

Asesinado por Cristo en Filipinas - Una Historia de Amor

12 de enero de 2017

Native missionaries holding hands in the Philippines.
Los misioneros autóctonos permanecen en zonas hostiles y remotas de Filipinas que los misioneros extranjeros han dejado debido a los riesgos de seguridad.

Un poco más de dos años atrás, un musulmán en Filipinas llamado Datu* se encontró en una boda cristiana - su hija se estaba casando con el hijo de un pastor cristiano a quien Datu había arrojado piedras por compartir a Cristo con los miembros de su familia.

El pastor estaba predicando en la boda en una ciudad (no revelada) en la península occidental de la isla de Mindanao. A lo largo del cortejo, Datu fue uno de los musulmanes de la zona que habían lanzado piedras contra el pastor, su iglesia y su casa. Algunos de los musulmanes habían emitido amenazas, y Datu dijo que quería matar al hijo del pastor por cortejar a su hija.

El Pastor Bagwis* había compartido el evangelio con los miembros de la familia de Datu porque su hijo Efrén* amaba a la hija de Datu. Cuando Datu vio que ella correspondía el amor de Efrén, se opuso, pero con el tiempo reconoció que Efrén era un buen hombre, dijo el director de un ministerio autóctono que había discipulado al pastor.

Datu consintió en el matrimonio después de exigir una alta dote - un carabao (búfalo de agua), una vaca, una cabra y un pollo. El director del ministerio dijo que Dios milagrosamente ayudó al pastor Bagwis a proveer la dote. La fecha de la boda fue establecida, y el pastor Bagwis declaró que debían casarse en una iglesia porque su hijo era cristiano.

Mientras los misioneros extranjeros han salido en gran parte de Filipinas debido a amenazas de seguridad, los misioneros autóctonos continúan viviendo allí, sirviendo y predicando en duros climas espirituales.

"Durante la ceremonia de matrimonio, el Pastor Bagwis predicó a Jesucristo crucificado", dijo el director del ministerio. "A Dios sea la gloria, Datu y su familia se arrepintieron, confesaron a Cristo, creyeron y aceptaron a Jesucristo".

Datu y su hijo mayor fueron bautizados un mes después, y los parientes musulmanes comenzaron a amenazarlos y hostigarlos. Su hijo fue tan atrevido en proclamar a Cristo en el área predominantemente musulmana que el Pastor Bagwis obtuvo permiso de Datu y del director para trasladarlo a un centro ministerial en una ciudad distante, donde recibió más entrenamiento de discipulado.

Mientras tanto, Datu continuó siendo discipulado y también se atrevió a proclamar a Cristo, aumentando la ira de los parientes musulmanes.

"Él sufrió las mismas cosas que le había hecho al Pastor Bagwis", dijo el director. "Si antes fue él quien apedreó a la iglesia y al Pastor Bagwis, después de convertirse en cristiano y practicar y obedecer la doctrina bíblica, ahora también sufría las mismas cosas".

En la última semana de diciembre de 2015 el hijo de Datu fue a casa a visitar a su familia. La semana siguiente - este mes hace un año - el director recibió una llamada del hijo de Datu diciendo que su padre había sido asesinado.

Filipino family with coffin.
La familia del cristiano asesinado hizo un ataúd y lo enterró en un día.

Datu tenía cinco heridas de puñalada en la espalda, y su cuello había sido cortado en la parte delantera y trasera en un aparente intento de decapitación, "porque los musulmanes practican la decapitación si no les agrada la persona", dijo el director.

El hijo de Datu le dijo al director que la familia y otros miembros de la iglesia se habían reunido el 2 de enero de 2016 para una cena de acción de gracias por las bendiciones del año anterior. Su padre les había dicho que primero conseguiría dos patos que cocinaría para la fiesta.

Después de esperar durante horas, comenzaron a buscarlo. A las 3 de la mañana del 3 de enero, un vecino encontró el cuerpo mutilado de Datu. Incapaz de pagar por un ataúd, una morgue o un servicio fúnebre, el hijo de Datu y el pastor construyeron apresuradamente y pintaron un ataúd y lo enterraron ese mismo día.

"Por favor oren por el hombre que hizo esta cosa horrible y brutal al hermano Datu", dijo el director. "Ellos sospechan que el que hizo esto es el tío de Datu, porque él es la mano derecha del imán. Por favor oren por su salvación".

Datu había recibido amenazas, pero decía que no le importaba porque sentía que se las merecía por haber perseguido previamente a la iglesia, dijo el director.

"Mataron a Datu porque estaba compartiendo audazmente el evangelio en la ciudad," dijo. "Le dije a sus hijos que tenían que recordar a su papá como era antes de que lo mataran, y que los recuerdos más queridos que deben tener son los de cuando él estaba sano, y especialmente los maravillosos momentos que Dios les dio de orar juntos, y lo mejor de todo es que sabemos que lo volveremos a ver en el cielo".

Un año más tarde, la familia sigue aferrándose a Cristo y proclamándolo, junto con los otros evangelistas autóctonos del ministerio. Mientras los misioneros extranjeros han dejado Mindanao debido a amenazas de seguridad, los misioneros autóctonos continúan viviendo, sirviendo y predicando en duros climas espirituales.

El director dijo que los musulmanes recientemente visitaron otro centro en Mindanao donde se llevó a cabo un programa para niños. Uno de los visitantes le dijo al líder del centro que había venido a observar las actividades para averiguar qué estaban haciendo que había incitado a sus compañeros musulmanes el año pasado a quemar el templo.

"Tal vez lo que haces es 'haram' [prohibido por Alá]", el musulmán le dijo al líder. El líder del centro dijo: 'Está bien, puedes observarnos'. El hombre, su esposa y su hijo y otras esposas del grupo tribal que se habían trasladado a la aldea se unieron a la celebración del mes de los niños".

Otras mujeres musulmanas también vinieron a observar, mientras el líder y los cristianos oraban y ayunaban pidiendo que Dios brillara y se magnificara, dijo el director. Ellos oraron que se ofrecieran becas educativas para sus hijos, y que los visitantes musulmanes supieran que lo que ofrecen como centro de aprendizaje cristiano no es malo, sino que todo es para la gloria de Dios.

Después del programa de un mes de duración, los cristianos invitaron a los visitantes a una comida, que los musulmanes rechazaron.

Los visitantes no comerían con ellos, ni aun si preparaban comida especial para ellos", dijo el director. "Los invitados dijeron: 'Otra vez que podremos comer juntos'. ¡Oren que los puentes que fueron construidos para el evangelio, y las semillas que fueron sembradas, den mucho fruto!"

Para ayudar a los misioneros autóctonos a satisfacer las necesidades, puede contribuir en línea mediante el siguiente formulario, o llamar al 434-977-5650. Si prefiere enviar su ofrenda por correo, por favor envíela a Christian Aid Mission, P.O. Box 9037, Charlottesville, VA 22906. Por favor, use el código de ofrenda: 801PGE ¡Gracias!

* (Nombres cambiados por razones de seguridad)

Apoye a los misioneros a alcanzar para Cristo a los musulmanes en Filipinas.
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