Noticias e Historias de las Misiones

La Vida Después de las Inundaciones en Perú

15 de junio de 2017

Remnants of a home devastated by flooding lie abandoned in northern Peru.
Restos de un hogar destruido por las inundaciones y abandonado en el norte de Perú.

Después de que las aguas inundaran la primavera pasada una calle residencial en Perú, el vecindario parece un campo de refugiados azotado por un tornado.

En una sección cubierta de lodo y matorrales que solía ser una calle, tablas de madera y trozos de hormigón que alguna vez fueron hogares se mezclan en un pantano de colchones y muebles. Los habitantes de la zona al este de Lima han ensartado lonas entre las paredes remanentes y los árboles como protección contra los elementos. Ocasionalmente se pueden ver pequeñas carpas encima del barro.

Los residentes ya no necesitan cortar vigas caídas de los techos para cruzar de un terreno alto a otro, como lo hicieron el mes pasado después de semanas de lluvias torrenciales que produjeron inundaciones en la mitad del país, destruyendo caminos y puentes, y dejando a casi 100,000 personas sin hogar. Pero los problemas de los habitantes todavía no terminan.

La misma escena se desarrolla en cientos de áreas en todo el norte del Perú, como en una aldea en el distrito de Olmos, donde Segundo, un residente de 93 años de edad, perdió todo lo que tenía.

Segundo le dijo al líder de un ministerio autóctono: "Debido a mi edad, no puedo trabajar. Si no hubieras venido, no sé qué me habría pasado, porque no tengo parientes para darme comida, y mi casa se inundó".

Un residente dijo: "Las aguas inundaron nuestra casa, y nuestros niños sufren por las picaduras de mosquitos. No tenemos comida porque, debido a las inundaciones, no hay trabajo".

Los que pueden trabajar no están mucho mejor. En la región semi tropical de Lambayeque las inundaciones destruyeron innumerables tiendas, negocios y campos agrícolas. El ministerio autóctono necesita ayuda para las necesidades continuas de agua potable, comida enlatada, ropa y el Nuevo Testamento.

Mario, el líder del ministerio, dijo: "En la zona norte del Perú, donde vivimos y servimos, hay destrucción de hogares, muertes y escasez de empleos. Las escuelas fueron destruidas y los estudiantes no pueden asistir a clases. Estamos muy agradecidos a nuestro Dios Todopoderoso por tocar el corazón de los patrocinadores de Christian Aid Mission para que envíen apoyo a nuestros compatriotas que sufren debido a las lluvias torrenciales que fueron 10 veces más fuertes que lo usual".

Sirviendo a personas que de otra manera se sentirían abandonadas, él y sus compañeros de ministerio han podido aconsejar a muchas personas traumatizadas y compartir acerca de la salvación en Cristo. Ricardo, de 93 años, otro residente del distrito de Olmos, dijo que las aguas empaparon algunas de sus pertenencias y se llevaron otras, dejándolo a él, a su esposa de 86 años y a su única hija de 38 años, sin ninguna manera de sobrevivir.

Él dijo: "Mi esposa ha vivido 25 años atada a esta silla de ruedas, y mi única hija es sorda y muda. Muchas gracias por ayudarnos con alimentos, mosquiteros y compartiendo la Palabra de Dios. Que Dios los bendiga".

Old Peruvian man who survived flooding.
Un sobreviviente de 93 años de la inundación depende de un ministerio autóctono para sobrevivir.

Los ríos crecidos fluyeron hacia Lima a través del desierto circundante y llenaron las calles de la capital con barro y escombros. Los US$ 3.75 millones necesarios para las reparaciones de puentes y carreteras a nivel nacional, parte de un total de $ 9 mil millones en costos de recuperación para los próximos cinco años, se traducirán en trabajos para algunos, pero para la mayoría la miseria continua.

Un residente dijo: "Las aguas inundaron nuestra casa, y nuestros niños sufren por las picaduras de mosquitos. No tenemos comida porque, debido a las inundaciones, no hay trabajo".

El hambre y la desesperación causada por el desempleo se agravan por la incapacidad de moverse de un lugar a otro después de que los deslizamientos de tierra y la pura fuerza de las corrientes de agua destruyeran las rutas.

Mario, el líder del ministerio, está especialmente preocupado por los niños debilitados por el hambre, la enfermedad y el estrés. Una escena en un distrito al este de Lima se repite innumerables veces a través de las áreas afectadas del Perú: Una casa de paneles de madera destruida, una madre sentada con sus dos hijos en un colchón colocado sobre el barro, sólo protegidos por una plancha de aluminio sostenida por dos columnas de tambores metálicos oxidados.

Uno de los niños parece estar durmiendo a causa del agotamiento. Es difícil imaginar dónde encontrarán comida o cómo pasarán la noche.

Mario dijo: "El hambre de cientos de niños es alarmante, y esto se une a epidemias debido a las picaduras de mosquitos y las nubes de polvo, que afectan principalmente a niños y ancianos. Cada día preparamos comida para 200 niños mientras los recursos nos duren".

Con el apoyo de Christian Aid Mission, el ministerio ha podido cuidar a aquellos que sufren, como Juana, de 66 años, proveyéndoles comida enlatada, mosquiteros y el Nuevo Testamento. Su casa, a unos 2 km de la ciudad de Olmos, fue inundada.

Ella dijo: "Nadie se acuerda de nosotros, ni siquiera nuestro gobierno local. Muchas gracias por traernos víveres y mosquiteros".

Otro residente estaba igualmente agradecido.

Él dijo: "Muchas gracias por pensar en nosotros y traer a mi familia comida y mosquiteros para que podamos dormir en paz. ¡Que Dios los bendiga!"

Para ayudar a los misioneros autóctonos a satisfacer las necesidades, puede contribuir en línea mediante el siguiente formulario, o llamar al 434-977-5650. Si prefiere enviar su ofrenda por correo, por favor envíela a Christian Aid Mission, P.O. Box 9037, Charlottesville, VA 22906. Por favor, use el código de ofrenda: 245HLP ¡Gracias!

Ayude a las víctimas del desastre en Perú.
Email this page Print this page
SC: WEBCAMSP
245HLP-WMN