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Los Niños Refugiados en Turquía Descansan de la Pesadilla

20 de julio de 2017

Niños refugiados en la escuela turca.
Para los niños refugiados en Turquía, la escuela es una alegría.

Para los niños sirios refugiados, un cuaderno y un lápiz no son sólo un cuaderno y un lápiz.

Un niño refugiado que tenía 10 años cuando la "Primavera Árabe" de Siria trató de brotar en el 2011, antes de que el presidente Bashar al-Assad aplastara las protestas, provocando una guerra civil, ahora tiene 16 años de edad y no ha ido a la escuela desde que tenía 11 o 12 años, dependiendo de cuando su familia huyó.

Su hogar era prácticamente todo su mundo cuando las atrocidades de la guerra expulsaron a su familia. No ha visto su hogar en años, tal vez un tercio o más de su joven vida, y no tiene ni idea de si alguna vez lo verá de nuevo. Este es sólo uno de los traumas para niños que han visto a miembros de la familia torturados, asesinados o violados.

Viviendo en una carpa durante años, un niño sirio refugiado que recibe un cuaderno y un lápiz recibe un poderoso símbolo y recuerdo de la vida que una vez conoció. Un ministerio autóctono en Turquía está proveyendo cuadernos y lápices como parte de un nuevo esfuerzo para educar a niños sirios en campamentos de refugiados destartalados.

"A pesar de que sus "hogares" están en el barro, no tienen juguetes y muchas veces no tienen zapatos, ahora tienen cuadernos y lápices y se sienten como niños normales, agradecidos de estar siendo educados", dijo el director del ministerio. "Me emociona y alienta ver una luz de alegría en los rostros de los niños, en lugar de miseria".

Las clases que el ministerio ofrece a una amplia gama de edades de niños proyectan un rayo de esperanza en la oscuridad. Los niños se reúnen en grupos, aliviándoles la carga de la soledad; reciben clases en su árabe nativo; y la carpa de lona con su pizarra y alfombras clásicas del Medio Oriente significa que se reúnen en un entorno diferente del confinamiento de sus apartamentos en ruinas o carpas primitivas.

También entran en un ambiente más alegre donde no están absorbiendo las preocupaciones de los adultos. A medida que los países europeos cierran sus puertas a los inmigrantes, los refugiados sirios se sienten cada vez más inseguros.

"Ellos especialmente desean mochilas, para sentirse como estudiantes normales", dijo el director del ministerio.

Él dijo: "Se preguntan si alguna vez volverán a Siria. ¿Será que Turquía los enviará a alguna parte? ¿Irán a América o a Europa? Hay muy poca esperanza y mucha enfermedad".

Las clases de los niños son enseñadas por un maestro sirio que también es un refugiado. Desde que comenzó la instrucción la primavera pasada, los patrocinadores de Christian Aid Mission han hecho posible que el ministerio autóctono pague al maestro, lo que también ha bendecido a su familia.

"Realmente le gusta enseñar", dijo el director. "También da algunas lecciones de inglés, ya que existe la posibilidad de que algunos de los refugiados terminen en un país de habla inglesa".

El maestro y las familias de los niños, que son en su mayoría musulmanes, saben que los que hacen las clases posibles son cristianos. El maestro muestra un gran respeto al equipo del ministerio, y los niños saludan alegremente a los misioneros.

"Ellos no saben nada de religión, pero saben que somos los cristianos quienes los están ayudando", dijo el director. "El maestro explicó a los niños que "son los cristianos los que les muestran el amor de Dios, no son enemigos y están aquí para ayudar a los necesitados".

Anteriormente un devoto musulmán, el director del ministerio dijo que las clases ayudarán a que los niños formen una visión infantil de los cristianos, contrariamente a lo que podrían aprender de los musulmanes. También cree que la educación ayudará a evitar que los niños se dañen psicológicamente y caigan víctimas de los esfuerzos de reclutamiento de los terroristas islámicos. En los campamentos no oficiales hay muchos extremistas islámicos.

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Mientras están en clase, los niños refugiados recuerdan lo que era tener una vida normal.

"Les estamos dando la oportunidad de elegir más positivamente, que elijan pertenecer a la familia de Dios y ayudar a servir a otros", dijo. "Mi objetivo no es simplemente alimentarlos, sino también educarlos, ya que esto los mantiene ocupados y les permite vivir por encima de la depresión, y les da una visión más cálida del mundo".

Además de los cuadernos y lápices, el ministerio necesita ayuda para proveer libros para colorear y mochilas para poner esos artículos. Por US$ 12 al mes por niño, el ministerio quiere apoyar a tres maestros y proveer clases y cuadernos, lápices, papel y mochilas para 200 niños refugiados.

"Ellos especialmente desean mochilas, para sentirse como estudiantes normales", dijo.

El ministerio todavía necesita vitaminas para los niños, jugos de frutas y alimentos básicos para las familias. Las madres todavía necesitan con urgencia botellas de agua limpia para sus bebés, así como alimento para bebés.

Los miembros del equipo ministerial empezaron a ver más sonrisas en los rostros de los niños después de que estos comenzaron a aprender a leer y escribir y a tomar estudios científicos y sociales. Los padres, mientras tanto, tienen paz para buscar trabajo sabiendo que sus hijos están en un lugar donde no serán secuestrados.

También están complacidos de que sus hijos estén aprendiendo a comportarse mejor, ya que se les enseñan valores como el respeto. Mientras los niños en los campamentos sin clases prácticamente arrancan la ayuda de las manos de los misioneros, los niños escolarizados los saludan, los abrazan, esperan en silencio y, al recibir los artículos, dan las gracias.

"Incluso con las serias dificultades de ser refugiados, cuando los niños son educados, los padres son bendecidos", dijo el director. "Ellos sonríen porque sus hijos pueden aprender cosas en su propio idioma, y nos los traen agradecidos de que esto sea posible".

El director dijo que aprecia profundamente la oración y el apoyo de los patrocinadores de Christian Aid Mission, que permitirá al ministerio continuar y ampliar la escolarización de los niños y, según las palabras del director del ministerio, "mantener vivos y bien a los ancianos, bebés y otros refugiados vulnerables". Por favor considere ayudar al equipo a mostrarles el amor de Dios.

Apoye el Campamento Escuela para niños refugiados.
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