Noticias e Historias de las Misiones

Niños Olvidados en Ucrania son Abrigados, Transformados

27 de julio de 2017

Ukrainian children with painted faces.
Ex niños de la calle se divierten en la Casa del Padre en Kiev, Ucrania.

El año pasado misioneros de un ministerio cristiano encontraron en las calles de Kiev a Svetlana, de 5 meses de edad, una de las decenas de miles de niños abandonados o huérfanos en la capital de Ucrania, empobrecida por la guerra.

Los misioneros ucranianos encuentran tales niños en subterráneos, túneles de alcantarillado y sótanos vacíos. Supieron que fue la madre de Svetlana quien la dejó en las calles. Este es un fenómeno común en Ucrania, que durante tres años fue sujeto a la agresión rusa y la guerra, convirtiéndolo, según cifras recientes de las Naciones Unidas, en uno de los países más pobres del mundo.

Ser encontrada por los misioneros autóctonos, que tienen los contactos locales necesarios para investigar el pasado de Svetlana y ponerla en el camino de la recuperación, fue el primer milagro en su vida.

"Su vida está llena de milagros, que comenzaron con los diagnósticos iniciales, numerosos, como hepatitis C y un trastorno del sistema nervioso, pero hoy está absolutamente sana", dijo la mujer ucraniana que eventualmente la adoptó.

Algún día Svetlana comprenderá que los misioneros que la encontraron pertenecen a una organización autóctona, la Casa del Padre, cuyo enfoque holístico de cuidar a niños de la calle es a la vez amplio y sofisticado. Con base en los principios cristianos, los misioneros del ministerio rehabilitan a los niños física, emocional y espiritualmente, comenzando con un principio central: “que más bienaventurado es dar que recibir". Temprano los niños con problemas aprenden que no sólo necesitan ayuda, sino que están hechos para darla.

Ellos participan en actividades de extensión a personas pobres, solas o discapacitadas en su comunidad. "Entregan regalos en los días festivos y proveen artículos necesarios que la gente no puede comprar", dijo Roman Korniyko, el director y fundador del ministerio. Los niños que reciben a Cristo a través del ministerio visitan orfanatos y centros de detención juvenil en toda Ucrania, presentando obras de teatro, cantando canciones y hablando a otros niños acerca del amor de Dios por ellos.

"Paso a paso sus principios cambian a "Mas bienaventurado es dar que recibir", y eso suscita la auto-evaluación del niño", dijo el director del ministerio.

El primer paso para los niños rescatados es un campamento de rehabilitación llamado "Isla del Tesoro". Para ayudar a los niños endurecidos y asustados a adaptarse a un nuevo ambiente, la Casa del Padre lleva a niños y niñas de todas edades al campamento de dos meses, exponiéndolos al amor de Cristo. Allí reciben alimentos abundantes, atención médica y tiempo de juego, aprenden comunicación y habilidades sociales, la importancia de seguir reglas y cómo liberarse de hábitos dañinos. Aventuras, nuevos descubrimientos y viajes de campo ocupan un lugar prominente.

Korniyko dijo: "Ponemos énfasis en su capacidad para ayudar, que tienen algo que podrían compartir. Organizamos reuniones con niños con necesidades especiales y nuestros niños hacen regalos y preparan conciertos para ellos, luego se dan cuenta de que hay personas con vidas más complicadas, y paso a paso sus principios cambian a: 'Es más bienaventurado dar que recibir', lo que suscita la auto-evaluación de los niños".

Los misioneros diagnostican las enfermedades y desafíos de cada niño y crean un plan individual de acuerdo con su desarrollo, educación, salud y necesidades psicológicas, junto con el tratamiento de asuntos legales y relaciones con padres y familiares. El objetivo: preparar a los niños para vivir con nuevas familias o reunirlos con sus familias biológicas. Maestros, médicos, psicólogos, terapeutas del habla y otros podrían ser llamados.

Recientemente los niños en una escuela pública a la que los niños de la calle asistían comenzaron a intimidarlos debido a sus antecedentes desfavorecidos. Los maestros y un comité de padres se unieron para acusar a los niños de la Casa del Padre de estar detrás de sus compañeros académicamente y culparlos por los problemas que se repetían en la escuela. Para protegerlos, la Casa del Padre se vio obligada a iniciar su propio programa de educación en el hogar para 38 niños, y solicita ayuda para comprar equipos de aula, libros, manuales de maestros, laptops y otros artículos esenciales por un total de US$ 4,450.

El ministerio también permite que varios niños sean criados en un ambiente familiar a través de un programa llamado "Mi Familia" en su Centro de Educación Familiar adyacente. Unos 50 niños de diferentes edades son repartidos entre seis familias, cada una de las cuales vive en apartamentos independientes de cinco habitaciones. Se invita a parejas a ser padres adoptivos. A los niños desfavorecidos se les brinda la oportunidad de vivir en una familia sana donde puedan realizar sus talentos y estar listos para la adopción o, si sus padres biológicos están vivos, regresar a sus padres originales.

Mientras los padres voluntarios les muestran cómo ser una familia amorosa y ayudan a los niños hacia una vida independiente de servir a Dios y a otros, ellos mismos pasan por una investigación exhaustiva. El personal de la Casa del Padre los entrevista y ellos reciben capacitación como padres y maestros de servicios estatales locales. Las parejas aceptan los términos y se mudan al centro para cuidar de seis a ocho niños. Psicólogos y tutores están disponibles también para ayudar.

"Por lo general, un niño vive en la familia durante unos años", dijo Korniyko. "Los niños aprenden a obedecer y respetar a sus padres, a vivir en armonía con todos los miembros de la familia, planean vacaciones de la familia junto con los adultos y hacen tareas en la casa. Los niños, junto con los padres, piensan en futuras ocupaciones, organizan el estudio en la escuela u otras instituciones educativas y aprenden sus primeras lecciones sobre negocios, independencia y responsabilidad".

Homeless Ukrainian children eating.
Niños sin hogar que luchan por sobrevivir en sótanos abandonados, un fenómeno común en Ucrania.

Los niños también tienen la oportunidad de participar en deportes, música, drama, pintura, lenguas extranjeras, ciencias de computación, fotografía y formación cinematográfica.

El programa "Mi Familia" también cambia la vida de los padres. Una pareja comenzó a servir como una familia adoptiva hace seis años para dos jóvenes de 17 años de edad quien les preguntaron: "¿Podemos llamarlos mamá y papá?" Ellos respondieron: "Por supuesto", pero una pequeña voz comenzó a susurrarles que deberían considerar convertirse en sus madres y padres permanentes. Mientras tanto recibieron a dos niños cuyas vidas estaban en peligro debido a condiciones con su familia biológica. Pronto aprendieron que ellos tenían una hermana: Svetlana, la niña que había sido rescatada cuando tenía 5 meses de edad. Resultó que Svetlana tenía una hermana, Sophia, que también vino a su casa.

"Ahora somos ocho - mi esposo, yo y nuestros seis hijos", dijo la madre, cuyo nombre es retenido por razones de seguridad. "En octubre del 2016, nuestro sueño se hizo realidad: Adoptamos oficialmente a los niños, y estamos agradecidos a Dios de que Él estuvo con nosotros todo este tiempo y nos cuidó a través de la Casa del Padre. Nunca estuvimos solos en este viaje. Hubo personas que estuvieron junto a nosotros y ofrecieron apoyo y aliento".

Por favor considere ayudar a la Casa del Padre a transformar la vida de los niños y las innumerables personas cuyas vidas, a su vez, transforman.

Casa del Padre; Ucrania
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