Noticias e Historias de las Misiones

En Birmania la Salvación Llega a un Alto Costo

12 de octubre de 2017

Villagers reading the Bible in Myanmar.
En Birmania (Myanmar), los aldeanos que reciben a Cristo generalmente adoran y estudian las Escrituras en sus hogares.

Shindy*, una niña de 10 años en Birmania (Myanmar), padecía una enfermedad, y un chamán pensó que la podía curar con un poco de sangrado de un corte largo en el cuello.

El procedimiento casi la mató, y el corte no sanó bien, dejándola con dolor crónico en el cuello. Cinco años después la niña, que vivía en una zona remota del estado de Rakhine, seguía sufriendo cuando un misionero autóctono la invitó a ella y a otros jóvenes a una charla.

Se reunieron frente a la casa de bambú de otro cristiano. El aire montañoso de la aldea estaba lleno de humedad mientras el misionero les contaba cómo Dios creó el mundo y los primeros humanos, cuya desobediencia infectó con el pecado a todos los que vinieron después de ellos, lo que resultó en la separación de su Creador. A Shindy le dolía el cuello mientras escuchaba cómo Dios envió a Su Hijo a sufrir la muerte en la cruz para pagar el pecado de la humanidad, resucitar de entre los muertos y reconciliar a Sí mismo a los que creyeron por fe.

El mensaje contradecía la creencia de su familia de que muchos espíritus terrestres debían ser apaciguados por sus propios esfuerzos. El mensaje del misionero le pareció verdadero y confió en Cristo en secreto, al igual que algunos de sus amigos, cutos padres eran devotos budistas.

Mientras estaba en el hospital, su padre llamó para decirle: "Hija, estás en el hospital y estás sufriendo, pero no vamos a verte. Eres cristiana, si mueres no nos importa".

Shindy le dijo al misionero: "Yo sabía que si confesaba que era cristiana siendo adolescente, sería expulsada de mi hogar. Más tarde mi padre se enteró y dijo que no me tendría en la casa. Amé al Señor, así que me fui. Pensé: 'OK, mis padres me han abandonado, pero eso no es problema'".

El evangelista llevó a Shindy a un dormitorio en el instituto bíblico de su ministerio autóctono en Yangon (antes Rangún), un viaje de 18 horas en autobús por caminos tortuosos de montaña, lejos de sus padres, hermanos, otros parientes, amigos y el único lugar que ella había conocido. La palabra "fe" adquirió una dimensión más profunda.

El ministerio autóctono dispuso que los médicos trataran su cuello. Mientras estaba en el hospital, su padre llamó para decirle: "Hija, estás en el hospital y estás sufriendo, pero no vamos a verte. Eres cristiana, si mueres no nos importa".

La llamada la afectó. La angustia de su corazón juvenil fue templada, sin embargo, por un amor piadoso más allá de sus años, y su deseo de conocer a Jesús creció.

Después de la cirugía el dolor en el cuello disminuyó después de un mes.

"Oré por ella y la animé", dijo el líder del ministerio. "Ahora ya no le duele el cuello, y el médico dijo que está muy, muy feliz por eso".

La experiencia de Shindy no vino sin sufrimiento. No pudo terminar su educación en su aldea, pero a los 16 años está matriculada en el instituto bíblico.

"Hoy en día, los jóvenes en nuestro instituto bíblico son muy, muy jóvenes", bromeó el líder del ministerio. "Es un centro de capacitación no para entrenar a estudiantes brillantes, sino para entrenar a personas en el campo misionero, jóvenes que pueden servir a Dios".

Oposición Budista

Otras dos jóvenes del instituto bíblico, de entre 18 y 19 años, también fueron expulsadas de sus hogares por recibir a Cristo, dijo, y agregó que últimamente la oposición budista en áreas remotas parece estar creciendo más intensamente. Después de que fuertes vientos destruyeron la casa de un misionero del ministerio, donde había evangelizado y celebrado cultos, recibió una visita de una mafia dirigida por el presidente de la aldea y el monje. Le dijeron que no reconstruyera.

El líder del ministerio dijo: "Nuestro misionero fue a la autoridad de la aldea y después nos dijo: 'Si no les gusta, no puedes construir'. Luego nuestro misionero fue a otro funcionario, quien le dijo: 'Si tienes ese tipo de problema, ¿qué podemos hacer? No podemos hacer nada'. Los aldeanos son fuertes budistas, y no nos permitirán construir".

Al mismo tiempo, dijo, en el estado de Rakhine y en otros lugares de Birmania las tormentas políticas y los desastres naturales han dejado a muchos budistas más abiertos a la palabra de Dios. En lo que va del año, su ministerio ha visto a más de 50 personas poner su fe en Cristo.

Algunos de esos ex budistas vinieron a Cristo después de que los misioneros autóctonos perforaron pozos de agua en sus aldeas. Los evangelistas generalmente piden permiso a los líderes de las aldeas para proclamar a Cristo, y si ofrecen agua potable son siempre bien recibidos.

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Ofrecer perforar pozos de agua en las aldeas birmanas afectadas por la sequía abre el camino para la proclamación del evangelio, y su aceptación.

El director dijo: "En ocho aldeas donde había sequía y necesitaban agua pura y fresca, los pozos tuvieron mucho éxito. Cuando taladramos, los aldeanos también nos ayudan y están muy contentos y dicen: 'Oh, ustedes, los cristianos, son muy buenos, pensé que no lo eran'".

Cuando proveemos pozos de agua sienten el amor de Dios y ven la gloria de Dios por sus buenas obras, dijo. Cinco budistas recibieron a Cristo en una aldea donde se cavaron pozos, y 10 budistas lo hicieron en otra.

Sin embargo, el evangelio solo tiene poder para transformar vidas, dijo.

Él dijo: "Hace cuatro meses un equipo de cinco misioneros fue de aldea en aldea compartiendo el evangelio. Simplemente compartieron el evangelio, no excavaron pozos, y 25 personas recibieron a Cristo y fueron bautizadas. Gracias al apoyo de Christian Aid Mission, este año la difusión del evangelio está mejorando".

Los 50 evangelistas del ministerio sobreviven con menos de US$ 200 por mes mientras van a áreas remotas a menudo de difícil acceso. Considere una ofrenda para ayudarlos a llevar el amor de Cristo a las aldeas donde no se conoce Su nombre.

*Nombre cambiado por razones de seguridad.

Asistir a los misioneros indígenas en Birmania
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