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13 de junio de 2014

Torcido

Por Brittany Tedesco

Recuerdo que nuestra directora de la División del Sur de Asia me habló de cómo algunas cristianas jóvenes de Nepal no escatimaban esfuerzos para tener bodas al estilo occidental, con grandes y esponjosos vestidos blancos de novia. Tradicionalmente, las novias nepalíes usan saris rojos. Ellas han confundido la cultura occidental con el cristianismo.

A lo largo de mis años en Christian Aid Mission he escuchado historias similares de otros directores de área. El director de la División de África me relató cómo los hombres africanos en los pueblos primitivos usan trajes y corbatas en sus templos con techos de paja. Ellos han visto lo que los misioneros extranjeros usan, y creen que es una práctica "cristiana".

Usted probablemente sabe que una de las razones por las que Christian Aid cree que los misioneros autóctonos son más eficaces es porque no llevan una cultura extranjera con ellos cuando comparten el evangelio con los no alcanzados.

Pero a pesar de que no se proponen cambiar a las culturas, algo curioso sucede cuando el evangelio echa raíces en una comunidad. Algunas prácticas culturales cambian por sí mismas...

Nuestro director de la División de Oriente Medio me habló de la vez cuando estuvo en Jordania dentro de la carpa de una familia de beduinos. Hablando con la madre, le preguntó cuántos hijos tenía. "Dos", fue la respuesta... y sin embargo, nuestro director vio claramente más de dos niños.

Pronto se enteró de que los beduinos no cuentan como sus hijos a los niños que nacen con discapacidades mentales o extremidades torcidas. Es sólo su cultura.

En Kenia, hay aproximadamente medio millón de personas sordas. Ellos son un grupo marginado, y llevan un estigma desde el nacimiento hasta su muerte. Al igual que los beduinos, a los kenianos no les gusta reclamar a sus niños sordos. Es sólo su cultura.

Algunos tibetanos todavía creen que una chica necesita probar su fertilidad antes de que sea considerada digna del matrimonio. Este ritual crea una situación en la que se desconoce la paternidad de los "niños de prueba", y el bebé queda asociado a un trauma, el producto de una unión no consentida por la madre. Los padres potenciales no quieren asumir la responsabilidad de un niño que no saben si les pertenece y las madres no suelen vincularse con el bebé durante el embarazo. Estos niños son desechados. Con frecuencia los arrojan a la basura o los matan al nacer. * Es sólo su cultura.

Aquí en América, somos mucho más "civilizados". Si un bebé nace con una discapacidad mental o física nos deshacemos del "problema". Después de todo... es sólo un trozo de tejido, ¿verdad? Y es nuestra cultura.

Pero la verdad tiene una manera de tomar lo que está torcido, una visión del mundo, una cultura, un modo de pensar, y enderezarlo.

Sabemos que el aborto está mal, y que las personas con extremidades torcidas son tan valiosas como las que no tienen defectos, porque la Biblia nos dice que Dios mismo "teje" al niño por nacer dentro de la matriz, y que Él ve el cuerpo "sin forma" y ordena todos los días de nuestras vidas antes de que lleguemos a ser (Salmo 139).

El año pasado en las noticias leí la historia de un hombre de Corea del Sur que creó un "buzón" para los bebés no deseados como una alternativa para las madres que consideran el aborto o el abandono. Él y su esposa, ambos cristianos, han optado por cuidar al sorprendente número de bebés que siguen apareciendo dentro de esa pequeña caja, un buen número de los cuales son discapacitados físicos o mentales.

El mundo se detuvo por un breve momento para ponerse de pie y aplaudir a este hombre. ¿Por qué? Porque en el fondo... debajo de todo nuestro condicionamiento cultural... al nivel del alma, todos sabemos lo que está bien y lo que está mal (Romanos 2:15).

Y esta es la razón por la que Christian Aid Mission apoya al líder de un ministerio en Jordania, que pasa parte de su tiempo tratando de conseguir equipamiento para un centro de rehabilitación para niños beduinos discapacitados. Es por eso que estamos investigando cómo ayudar a una cristiana de Kenia, sorda desde los 13 años, a cumplir su visión de ministrar a la población sorda de allí. Y es por eso que apoyamos a un orfanato de Tíbet que recoge a niños no deseados o abandonados.

Las comunidades ven las buenas obras de los misioneros autóctonos y glorifican a su Padre en el cielo (Mateo 5:26).

En las palabras de Brian Ivie, quien filmó el documental premiado sobre “buzón” en Corea del Sur, "Me convertí en cristiano filmando esta película... y así como estos niños con discapacidad tenían cuerpos torcidos, yo tenía un alma torcida... y cuando dejamos de darnos cuenta de que somos personas discapacitadas es el día en que dejamos de luchar por Cristo como el único que nos restaura".

La verdad trasciende nuestra perversidad.

*Este pasaje viene de "Esta Casa es Tu Propiedad", un libro que pronto será publicado por J. Rachel Reed.


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